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Editorial & Opinion

2017: Incendiado

Boris Henríquez / Licenciado en Relaciones Internacionales

lunes 9, enero 2017 - 12:00 am

Vale iniciar mencionando que soy de los que piensan que para realizar protestas o manifestaciones, se pueden buscar mecanismos más creativos, inteligentes e innovadores para buscar algún tipo de impacto o cobertura mediática, en lugar de continuar con quemas de llantas, mercados, cierre de calles, entre otros. Puesto que en lugar de afectar a los involucrados, son medidas que provocan situaciones en miles de salvadoreños y a veces turistas que no tienen absolutamente nada que ver con el tema, el típico “si yo pasando iba”.

A veces, sin darnos cuenta, con este tipo de manifestaciones e incendios de un mercado, solo damos a conocer la capacidad que tenemos como sociedad para buscar consensos. Se entiende perfectamente que los vendedores buscaron contactarse con el edil de mejicanos para solucionar el tema de los puestos y que el edil no se mostró muy abierto al diálogo, pero ¿habrá sido darle fuego al mercado la mejor solución a esto?

Triste comenzar el 2017 con un incendio, pero también es triste no tomarse el tiempo para buscar medidas más integrales como seres humanos, como salvadoreños para obtener posibles mejores resultados.

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Se puede fortalecer un país con acciones un poco más humanas, con apuestas más interesantes como la educación por ejemplo.  Ya parecemos una sociedad que piensa que con pasos a desnivel se arregla todo el tráfico, que con un aumento al salario mínimo sin más se soluciona la pobreza, que con un centro comercial publicitado como mercado se va a solucionar el desorden en la capital, una triste sociedad que todavía sigue atacando a personas antes que argumentos o ideas.

¿Será que la solución siempre son otros puestos de marcado? ¿Será que todo gira en desalojar o no a los vendedores de las calles? O será que podemos decir que no reparamos en que somos los mismos ciudadanos los culpables de esto.


El problema principal considero que son las ventas, todo vendedor aspira a sumar ganancias, pero dentro del mercado difícilmente lo logran, ¿por qué? Porque somos los mismos ciudadanos que preferimos no bajarnos del carro o del bus para hacer algunas compras, o si nos toca cambiar de bus a otro solo queremos que el mismo trayecto donde nos toca caminar para el otro bus (en plena calle) aprovechamos para hacer las compras necesarias. En otras palabras, buena parte de la culpa es nuestra.

Confieso que me retuerce el espíritu cuando dicen que cada sociedad tiene el gobierno que se merece, puesto que pienso que no necesariamente y quiero seguir creyendo en el empoderamiento, participación ciudadana e  involucramiento de la sociedad civil, pero sí creo que nuestra cultura es bastante especial y que en buena medida, nos merecemos los desórdenes que tenemos en las calles de nuestras ciudades y municipios.

Pero insisto, con quemar los mercados tampoco se soluciona nada, son soluciones integrales que deben prevalecer y ahorita solo apostándole a la educación se puede, lo triste es que siempre es a largo plazo, y siempre nos da miedo pensar al largo plazo.

El motivo de esta columna no es ni solo para críticas la falta de consenso y soluciones integrales en Mejicanos, ni solo para decir lo jodidos que estamos culturalmente como salvadoreños, sino más bien una amena invitación a reflexionar un poco como seres humanos, a promover acciones más humanas.

Si hemos empezado el año con vandalismo, con casos de tráfico de menores y un gobierno sin presupuesto, ¿cómo vamos a terminar este 2017?




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