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Editorial & Opinion

2018, año de la alfabetización

Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia

martes 20, febrero 2018 - 12:00 am

En la medida que nos informamos y conocemos a profundidad y detalle nuestro entorno, obtenemos herramientas para una mejor reflexión y  debate, cobrando mayor conciencia de los problemas y desafíos del país; solo en esa medida apoyaremos responsablemente a quienes han demostrado un genuino interés y trabajan por el desarrollo económico y social del país.

La regla de este gobierno para priorizar los retos de interés nacional está en los beneficios que las políticas públicas puedan traer a los excluidos, como: la necesidad de continuar con las políticas y planes de seguridad pública que progresivamente pueden asegurarnos un entorno de tranquilidad y confianza; el trabajo diplomático serio por la protección de nuestros migrantes; el compromiso con la sustentabilidad ambiental con énfasis en garantizar el agua para el consumo humano; todas las políticas sociales y económicas para el crecimiento y generación de nuevos empleos, garantizando un salario mínimo decente; y el balance histórico de la honestidad, eficacia y transparencia en el manejo de recursos del estado y el ejercicio de la función pública.

Es creciente el número de temas hacia los que este gobierno enfila su trabajo por los más necesitados, pero agrego uno de dignidad y que constituye una enorme deuda moral de décadas: superar la nefasta herencia del analfabetismo. Son cientos de miles de personas mayores de quince años que no saben leer y escribir, por las que antes del cambio nunca hubo preocupación.

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La alfabetización es un firme compromiso para esta administración, en la que se trenza la propia visión de un mandatario maestro, el cumplimiento del Plan Quinquenal de Desarrollo y la profundización de la agenda social en cumplimiento con  los desafíos del milenio de Naciones Unidas.

El rango de tolerancia aceptable por la UNESCO para cualquier país es de un 4% de analfabetas, que incluye personas que por adolecer severos impedimentos de salud o expresa voluntad rechazan someterse a un programa como este. En El Salvador en 2009 había una herencia del 17.97% de analfabetismo, que se ha logrado reducir a un 10.14% mediante el éxito en 91 municipios al declararse Libres de Analfabetismo; conquista posible por el trabajo tesonero del MINED al frente de 60 mil voluntarios alfabetizadores que trabajaron en 59 mil círculos de alfabetización.

La apuesta por erradicar el analfabetismo mediante un proceso gradual de aprendizaje, en personas mayores de quince años, incluye una efectiva comprensión de la lectura, destreza en la expresión escrita y el dominio del cálculo matemático básico. Un objetivo muy importante de este programa es motivar al desarrollo personal de los alfabetizados desde una perspectiva que abone en autoestima, facilitando su integración al progreso equitativo e inclusivo; flexible de acuerdo a las condiciones y limitaciones de tiempo, entorno y distancia en relación al lugar de residencia y trabajo de las personas a alfabetizar; así como facilidad del método y calidad del contenido curricular. Esto hará la diferencia para alcanzar una efectiva transformación de la realidad en que hoy viven miles de salvadoreños.

Hay muchos retos en este esfuerzo, desde poner a disposición de quien lo necesite toda la información sobre los mecanismos de participación hasta motivar a quienes deseen integrarse a este proceso, tanto voluntarios para alfabetizar como a quienes tras decenios de oscuridad han perdido la esperanza de aprender.

Motiva la alegre respuesta de jóvenes estudiantes que poco a poco en diferentes departamentos se muestran como voluntarios para ir al encuentro de esta gran tarea: 700 en el departamento de Ahuachapán para alfabetizar a 7 mil personas en Ahuachapán, Ataco, San Francisco Menéndez y Tacuba; mientras ocho municipios ya fueron declarados Libres de Analfabetismo. Similar proceso sigue San Miguel, La Paz, Sonsonate, hasta cubrir la meta nacional de alfabetizar a más de trescientas cincuenta mil personas.

Entre las modalidades del voluntariado están los provenientes de educación básica, media y superior,  que en cumplimiento de sus horas sociales devuelven un poco de lo recibido de la sociedad y alfabetizan desde una a cinco personas, recibiendo a cambio una constancia que reconoce el cumplimiento de su servicio social. La otra modalidad es la del voluntariado “puro”, categoría en la que estamos todos los ciudadanos dispuestos a alfabetizar en el espacio de la propia comunidad.

Para ambas modalidades el MINED pone a disposición la capacitación que comprende 16 horas de formación y materiales didácticos; además, asegura el seguimiento y apoyo durante el proceso, incluyendo el soporte radiofónico para orientar al voluntario alfabetizador. En este proceso tienen participación activa además de todas las instituciones gubernamentales, las universidades, iglesias, directivas y asociaciones comunitarias, colegios privados, ONG, fundaciones, empresas privadas y municipalidades.

Especial papel corresponde a todos los medios de comunicación que con su cobertura e incidencia pueden contribuir a esta gran tarea de todos y para todos, pues quien alfabetice habrá sido capaz de cambiar la realidad de una familia y así como su propia vida, al tener por recompensa vitalicia haber hecho el milagro de abrir un camino de luz y conocimiento.



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