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Editorial & Opinion

¡$43,153 millones!

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 9, mayo 2018 - 12:00 am

Esta es la cantidad de dólares que los ciudadanos hemos pagado y entregado de una forma u otra al gobierno para que realice la administración pública en los últimos 10 años (2008-2017). Es la sumatoria de los presupuestos generales y los gastos aprobados. Si dentro de esa cifra consideramos los $40 millones para el nuevo edificio legislativo y los $80 millones para el hospital Rosales, realmente hemos tenido para pagarlos 359 veces.

Por ello, cuando se habla de si es más importante la salud o el edificio legislativo yo no me declino por ninguna opción, porque hemos tenido suficiente plata como para que a esta altura no solo tuviéramos esos edificios, sino realmente mucha mejor infraestructura en muchas otras áreas de la vida nacional.

Es casi una falta de respeto y una broma de muy mal gusto incitar a una pelea intelectual sobre prioridades del gasto público, como si no supiéramos, los salvadoreños, que siempre la salud, educación y seguridad son la prioridad, pero que cuando se trata de administración pública esas prioridades las colocan los que gobiernan; y para nadie es un secreto que el Gobierno central o Ejecutivo es el que más presupuesto tiene a su disposición para ello, esa es su obligación; los otros órganos, por más dinero que puedan presupuestar, siempre será en menor cantidad que lo que el Ejecutivo gasta; de ahí que si hace falta un hospital, una escuela, puestos de policía, carreteras, etc. es su responsabilidad el detallarlas como necesidades y cubrirlas en su presupuesto; pero es obvio que lo prioritario ha sido más el llenarnos de empleados públicos partidarios,  gastar en lujos y regalar beneficios a sindicatos y ONG de fachada que dar servicios de calidad a los ciudadanos que pagan sus impuestos.

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El edificio legislativo data de 1975, pero fue debilitado grandemente por los terremotos del 2001, lo que hace fortuita la necesidad de invertir en uno nuevo que por cierto ya dio 17 años de ventaja para poder definir su reconstrucción; se trata del edificio de un órgano de estado completo, con tres mil personas que diariamente están laborando ahí bajo riesgo y justo este fin de semana hemos tenido un enjambre sísmico en Oriente, con sismos hasta de 7 grados; el riesgo es alto, no podemos retar a la suerte, pero sin duda también lo es la salud, necesitamos un nuevo hospital Rosales y muchos otros hospitales nuevos; pero la disyuntiva no puede ser uno u otro cuando hemos tenido $43 mil millones en la cartera, pero nadie hizo nada por reducir gastos, ahorrar, hacer un mejor presupuesto para invertir en lo importante; todos se quedaron a prestar, a conseguir dinero adicional para las obras y derrochar todo lo que se tiene en gasto corriente que no son más que empleados innecesarios en áreas menos importantes y quién sabe qué más gasto irrelevante.

En el país hay recursos, por lo menos $43 mil millones se han movido en las cuentas nacionales en los últimos 10 años; si la Asamblea hubiese ahorrado $2 millones al año en los últimos 10, tuviera por lo menos 50 % del valor del nuevo edificio en efectivo para levantarlo; si el Ministerio de Salud hubiera ahorrado $5 millones al año tuviera por los menos el 60 % de dinero para el nuevo Rosales; pero nuestros presupuestos no prevén inversión, solo privilegian gasto corriente, la inversión es siempre préstamo y ahora la deuda es de $18 mil millones y no tenemos ni edificio legislativo ni hospital Rosales y nos gastamos $43 mil millones.


No podemos simplemente definir entre una cosa u otra, todas son importantes y el dinero ha existido; igualmente si pensamos en las recién remodeladas plazas de San Salvador, se han invertido en ellas $100 millones, es decir, dos veces el edificio legislativo y un Rosales completo y equipado; pero las plazas también son necesarias, lo que no necesitamos es seguir alimentando los privilegios y los beneficios a costillas del sacrificio del pueblo que no tiene la infraestructura que merece, por ejemplo: el Ministerio de Hacienda reconoció que logró $100 millones adicionales por la amnistía fiscal, eso es el presupuesto del Rosales, pero no dijo que lo usará para esa inversión.

Quiero terminar diciendo nuevamente que es momento de decir basta al populismo, ese que también busca división y resentimiento entre los ciudadanos, cuando lo correcto es reclamar a los funcionarios públicos por lo que no se tiene y que ya hemos pagado; así que debemos tener un nuevo hospital Rosales y un nuevo edificio legislativo. En septiembre deberá presentarse el presupuesto 2019, esperemos a ver si hay de verdad aplicados principios de austeridad y prioridad, porque habrá oportunidad de distribuir mejor los $5 mil millones de presupuesto o más, que me imagino ya están calculando cómo repartir en el próximo año.




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