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Editorial & Opinion

A fuerza de los retornados

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 3, enero 2018 - 12:00 am

De toda crisis dicen los japoneses puede construirse una oportunidad y eso es lo que yo veo en el tema del fin del TPS que fue una “ayudadita” que se prolongó por 15 años,  y que fue aprovechada por más- menos 195 mil salvadoreños que durante ese tiempo lograron estabilizar su vida y sus finanzas, pero que ahora tendrán que replantearse su futuro, dependiendo de la voluntad del Gobierno Trump y del Congreso de los Estados Unidos.

El TPS hay que agradecerlo porque fue de gran ayuda pero sin duda terminará y en ese punto es posible que un buen porcentaje de los 195 mil compatriotas tenga que volver a su tierra forzosamente, ojalá y sea un bajo porcentaje, pero fuera como fuera esto debe obligarnos a pensar fuera de la caja y a re-encontrarnos con la realidad: que la migración es la válvula de escape a la incapacidad productiva del país, a la falta de empleo y a la poca educación para el desarrollo que el país ofrece.

La migración la pusimos en la ecuación del desarrollo con un dejo de maldad y uno de alivio, no fue ahora es de siempre, porque hemos exportado personas desde los años 40 y 50, la guerra aceleró procesos y la post guerra los consolidó, pero lo cierto es que ningún gobierno nunca ofreció solución, más bien nos acomodamos a enviar personas y a recibir remesas, las incluimos en las cifras de la economía como bastón para el PIB nacional y celebramos cada vez que la cifra crece, pero poco nos percatamos de lo que podía pasar en el futuro que ahora es presente: un gobierno de Estados Unidos cansado de ser el soporte de gobiernos corruptos y de políticas públicas poco eficientes, que en lugar de mejorar la vida de los ciudadanos para detener o reducir la migración la han acelerado, ha decidió cerrar sus fronteras y limitar al máximo la llegada de migrantes centroamericanos.

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Podríamos escribir para despotricar contra Estados Unidos  por su indolencia, pero prefiero escribir para motivarnos a vernos al espejo, a encontrarnos con nuestra verdad y con nuestro incierto futuro, que incluye la permanente deportación de salvadoreños buenos y malos pero salvadoreños al fin, que tienen que ser absorbidos por la oferta laboral y los servicios públicos porque más responsable que Trump es el Gobierno de El Salvador, el que debe velar por el bienestar de sus ciudadanos, así este momento es importante para crear una nueva visión sobre el tema y construir una oportunidad y no dejar que se convierta en crisis irremediable.

Los salvadoreños retornados o deportados vienen y vendrán con un golpe emocional importante, a una nueva tierra, muy diferente a la que dejaron años atrás y muy diferente a la que les albergo en los últimos años, desarrollarse será difícil pero no imposible, el punto es canalizar las potencialidades y no quedarnos encerrados en las carencias o limitaciones, en los miles de migrantes que forzosamente volverán puede que se encuentre una fuerza emergente, porque conocen el sistema y pueden reproducirlo, vienen cargados de experiencias productivas modificadoras y capaces de cambiar la cultura, es de aprovechar no de reprochar, debemos apuntarle a los nuevos polos de desarrollo, al crecimiento de las zonas no urbanas y a una nueva dinámica empresarial motivada por aquellos que probaron las mieles del sistema productivo en libertad individual, los que han vivido en plena seguridad y que necesitan reproducir eso en sus comunidades, es eso o terminar de hundirnos por causa de los “nuevos” ciudadanos obligados a regresar, forzados estamos, es mejor eso que no tener motivos para tomar nuevas decisiones.





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