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Editorial & Opinion

A la nueva Corte de Cuentas

Rafael Domínguez/Periodista

miércoles 30, agosto 2017 - 12:00 am

No sé si realmente será una nueva Corte de Cuentas, eso lo dirán sus frutos, sus investigaciones y sus veredictos, pero es nueva la oportunidad de construir esa instancia nacional que por tantos años ha sido solo una tapadera de corruptos.

La Corte de Cuentas, independientemente de si tiene o no los dientes o si debería ser un ente contralor y no solo verificador, es una institución que debe supervisar las cuentas, debe garantizar centavo a centavo el uso del dinero público. En esta institución recae la culpa por complicidad de la corrupción que ahora es existente y según el Departamento de Estado de EE.UU. es generalizada; sí, es en la Corte de Cuentas donde se permite la corrupción, donde se han dado finiquitos y hasta express, sin fundamento técnico o torciendo lo técnico para favorecer corruptos; es donde se le dice a un funcionario si su administración cumple o no con lo que la ley establece en cuanto a la manera y forma de gastar el dinero de la nación; no es cualquier entidad y ante la necesidad de poner fin a la corrupción debe elevar su nivel de participación activa, así como su convicción de defender al contribuyente.

Durante décadas la Corte de Cuentas ha sido parte del reparto entre los partidos, con clara ventaja para quien gobierna el Ejecutivo, ya que ha sido parte del juego el defenderse por adelantado de cualquier investigación relacionada al mal uso de los recursos; también cayó en manos del chantaje porque desde la Corte de Cuentas se cobraba por los finiquitos, se presionaba a funcionarios y se usaba la información como moneda de cambio para pagar o cobrar favores.

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La Sala de lo Constitucional, por pedido ciudadano, fue clara en establecer los límites de ese reparto y en sus sentencias reafirmó que los cargos de jurisdicción no pueden estar ligados orgánicamente a los partidos políticos, dejando abierta la posibilidad de que por lo menos en lo fáctico la relación sea limitada; pero está claro que la sentencia por sí misma no logra nada, que son los ciudadanos nombrados y los ciudadanos que pagamos los impuestos, quienes debemos cambiar lo que ha sucedido con la Corte de Cuentas; la elección de las nuevas autoridades vuelve a poner en la mesa la exigencia, de que trabajen por el pueblo y para el pueblo.

Cada centavo que va para el Estado debe devolverse al ciudadano en servicios y obras, no en carros de lujo, privilegios y corrupción para los funcionarios en activo.


La Corte de Cuentas, nuevos magistrados, es un encargo poderoso que se deposita en sus manos de parte del pueblo, porque ya estamos cansados de la corrupción, de las mafias gubernamentales y de los negocios de los partidos; es momento de parar ese sangrado del bien del Estado; en sus manos depositamos ese clamor que no es por favor, sino porque están obligados a respondernos, no solo como empleados públicos que serán de ahora en adelante, sino como ciudadanos que también son y que conocen el pasado de la institución.

Me gusta cuando dicen “no vamos a defraudarlos”, pero me gustará más ver sus investigaciones, el sin temor de la acción contra los corruptos, contra los que manejan los números para robarse el dinero, contra los que ocultan expedientes para proteger bandidos y lo primero sería deshacerse de un suplente que ahora les acompaña, y que usó su puesto judicial para no investigar al Ministerio de Agricultura; eso sería verdaderamente estar del lado del pueblo.

Repito, la Corte de Cuentas no es nueva porque ustedes llegan a la magistratura o porque no tienen a la vista vínculos partidarios formales; será nueva si ustedes logran que nosotros, los ciudadanos, veamos hacerles bien la tarea y si desde dentro logran cambiar todo lo que está podrido aquí afuera; desde ya les pido no concentrarse en el número de denuncias, ni el número de casos atendidos, concéntrense en darnos por lo menos un caso resuelto, investigado, sentenciado y judicializado contra la corrupción; porque también estamos cansados de oír grandes discursos con cero resultados tangibles.

Felicito su llegada y que haya sido difícil porque pareciera que lo fácil era una posibilidad más para el control partidario; por favor, ahora enróllense las mangas y metan la mano en el lodo, es importante devolverle a la nación y al pueblo su dignidad.




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