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Editorial & Opinion

¡A votar se ha dicho!

miércoles 18, febrero 2015 - 6:54 pm

Estamos a pocos días para que se abran las juntas receptoras de votos (JRV) a lo largo y ancho de nuestro país, a fin de que los ciudadanos salvadoreños, de uno y otro género, con DUI en mano, acudamos a ellas este domingo 1 de marzo, desde las ocho de la mañana en adelante, a ejercer el derecho y deber de votar para elegir a nuestros concejos municipales, diputados a la Asamblea Legislativa y diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacen), hasta la hora cuando cierrren esas JRV habilitadas y comiencen, puertas adentro, con la presencia de representantes legales de los diversos partidos, así como de observadores acreditados, al llamado conteo o escrutinio de los votos, tarea que por la novedad y complejidad del ya cercano evento, presumen será largo y tedioso. Esperamos que no sea así. Pero, al mismo tiempo, constituirá una experiencia jamás vivida en nuestra historia, donde, por primera vez tendremos, por disposición de la Sala de lo Constitucional, la opción de marcar los rostros de aquellos candidatos que, según nuestra conciencia, consideremos ser los mejores y más aptos, para representar nuestros intereses y de la comunidad, o simplemente y para no complicarnos, marcar la bandera del partido al que se pertenece, o por el cual sentimos simpatía.

El éxito o el fracaso de este evento democrático, al final de la jornada, cuando queden firmes los resultados de urnas y veamos quiénes ganaron y quiénes perdieron, por expresa voluntad del pueblo, corresponderá al Tribunal Superior Electoral (TSE), que de conformidad al Art. 209 de la Constitución de la República, es el único ente en nuestro país que hace cumplir el Código Electoral, pues para la recepción, recuento, fiscalización de votos y demás actividades concernientes al sufragio, debe formar previamente los organismos necesarios, cuidando de que estén integrados de tal modo que “no predomine en ellos ningún partido o coalición de partidos”, es decir, deberá cuidar, atender, cumplir y hacer cumplir el principio de igualdad jurídica y participativa, como base esencial de la democracia asentada en la emisión del voto, el cual es libre, directo, igualitario y secreto, según el Art. 78 de la Carta Magna.

Recordemos que la misma Constitución señala que “Los partidos políticos legalmente inscritos tendrán derecho de vigilancia sobre la elaboración, organización, publicación y actualización del Registro Electoral” y luego, como consecuencia jurídica de este derecho, también plasmado en el Código respectivo, los institutos políticos, legalmente inscritos, pueden vigilar, hacer observaciones, impugnaciones y hasta ocurrir ante la Fiscalía General de la República, cuando los padrones electorales estén equivocados en un municipio o JRV, que encuentren papeletas manchadas o marcadas en lugares distintos a los de las respectivas JRV, o hayan personas tratando de presionar, mediante halagos, amenazas u ofrecimientos monetarios para que los votantes marquen determinada bandera política, haya manoseo de datos, urnas mal cerradas u otra situación anómala, como realizar propaganda el día de las elecciones, armar escándalos, llegar a urnas en estado de ebriedad, etc.

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Los votantes debemos acudir, masivamente, desde tempranas horas para evitar aglomeraciones, a depositar nuestro voto en forma libre y secreta, a fin de que, por la voluntad popular, El Salvador deje atrás viejos y corruptos procedimientos electorales de antaño, y que en nuestros corazones tengamos pulsiones positivas hacia el porvenir, donde avizoremos un mejor futuro para todos nosotros y nuestros descendientes, sin distinción alguna, para hacer del nuestro un país donde se respeten el Estado de Derecho y la independencia de los Órganos del Estado, que haya administración honesta de los fondos del erario nacional y que sea una bella realidad la atención estatal a la salud, educación, seguridad jurídica y un kilométrico etcétera. Esto es posible lograrlo, si elegimos este 1 de marzo a funcionarios honrados y capaces, sin ataduras ciegas a determinadas posturas ideológicas, que demuestren poseer una instrucción y moralidad notorias y de los cuales no nos arrepintamos por haberlos elegido para ser nuestros delegados o representantes en los 262 gobiernos municipales y en el seno de la Asamblea Legislativa, para después dedicarse a malversar fondos, hacer licitaciones amañadas, etc. etc.

El consejo que nos dio el amigo politólogo, Jorge Castillo, del “pare, mire y oiga”, debemos tenerlo presente en nuestros cerebros, el domingo 1 de marzo, una fecha que debe ser de festividad patria, de fraternidad guanaca, y no una oportunidad para echarse sal ácida sobre heridas que, a mi juicio, desde hace muchos años debieron estar ya cicatrizadas. No es requisito estar afiliado a ningún partido para votar por los rostros de sus candidatos, si consideramos esta opción. Lo importante es expresar, con nuestros votos, la decisión nacida de nuestra voluntad y reflexión, ejerciendo el sufragio sin presiones espurias, ni llevados por falsas promesas que suelen abundar. ¡A votar se ha dicho, hermanos compatriotas!





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