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Editorial & Opinion

Actitud hipócrita hacia el imperio

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

lunes 3, julio 2017 - 12:00 am

Es evidente que nuestro amado El Salvador, está sufriendo por; la inseguridad galopante, por la falta de oportunidades a los jóvenes, porque nuestros niños y niñas están siendo obligados a pertenecer a las pandillas como grupo criminal internacionalizado. Asimismo, son acosados y torturados nuestros jóvenes por algunos malos elementos policiales, solo por el hecho de vivir en una zona marginal, es decir, que se está criminalizando la pobreza.

Pero la inseguridad, solo es un mal menor, con relación a la insensibilidad, desidia y falta de amor fraterno y unidad, que tiene a nuestra sociedad dividida entre izquierda y derecha, ricos y pobres, excluidos y no excluidos, corruptos y no corruptos. Esto ha sido caldo de cultivo para los dos grandes protagonistas de esta historia ARENA y el FMLN, partidos políticos que no quieren ver más allá de sus intereses particulares, dado que cada uno en su momento ha demostrado que es más importante fortalecer económicamente sus argollas que ver por el bien común.

Este es el panorama que nos ha envuelto por décadas, en ese sentido se ha formado una atmósfera negativa, al ver tanta corrupción, desvió de fondos públicos, compra de voluntades, despilfarros, uso indebido de bienes públicos, enriquecimiento ilícito de algunos funcionarios, venta de bienes estatales a precios risibles, plazas fantasmas en el Estado, contrataciones hasta para ser asistente del asistente, del asistente. Tanto es así que el mismo Presidente de El Salvador que debería de dar el ejemplo, tiene contratados en el gobierno a dos de sus hijos y su nieta en puestos de eminencia.

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Las mismas prácticas indecentes que realizaba el partido ARENA, esto quiere decir que aquel salvadoreño con cualidades académicas y bien capacitado, se le imposibilita optar a un buen empleo público, porque éstos siempre están ocupados, con el hijo, el sobrino, ahijado y correligionario del partido político. Es decir, que bajo el esquema del nepotismo y la corrupción, la mayoría de salvadoreños, sean jóvenes o no tan jóvenes, no asocian su proyecto de vida con El Salvador, por ello continuarán emigrando hacia los Estados Unidos, incluyendo aquellos salvadoreños con mentalidad socialista, que por alguna extraña razón nunca piensan en emigrar a Cuba o Venezuela, pese a que combaten al imperio, queman la bandera gringa, y gritan consignas en contra de los Estados Unidos.

Claro que ello tiene que ver con una mentalidad hipócrita, porque odian al imperio, pero desean con todo su corazón, trabajar y vivir bajo la cobertura de los Estados Unidos, porque saben que ahí se respetan las leyes, florecen oportunidades, existen libertades bien definidas y,  sobre todo, pueden mandar dólares a sus familiares.


Es dinero que no pueden ganar en sus países de origen, porque los gobernantes son incapaces de generar oportunidades en igualdad de condiciones, menos cuando se ha instalado en la súper estructura económica un modelo fallido y represivo como el mal llamado socialismo del siglo XXI que coarta libertades, encarcela a los opositores, expropia empresas, utiliza el sistema de justicia para perseguir a los adversarios, silencia las protestas con balas, controla el sistema electoral para fraguar fraudes, utiliza toda la furia del Estado para aplacar a cualquier disidente o contrarrevolucionario.

De modo que tiene toda la razón los Estados Unidos de estar molestos con El Salvador, porque el gobierno del FMLN votó a favor del régimen de Nicolás Maduro, para que continúe violando los derechos fundamentales de los venezolanos. Aclaro, no se trata de la libre determinación de los pueblos, como lo quiere hacer ver el bloque socialista, ya que se trata de violaciones reiteradas a la democracia y a los derechos humanos de los opositores venezolanos.

Y ningún país en su sano juicio puede apoyar, regímenes dictatoriales como el que ha implementado Nicolás Maduro. No obstante, como ciudadano me indigna que nuestras autoridades prefieran apoyar a gobiernos antidemocráticos, que pensar en los salvadoreños que ascienden a más de un millón 975 mil que viven en los Estados Unidos según Pew Research Center y un alto porcentaje de ellos de forma ilegal.

En suma, El Salvador, depende económicamente de las remesas provenientes de los Estados Unidos, ya que representan el 16.5% del PIB. Por ello pienso que fue un error craso, darle la espalda a nuestro aliado, amigo y benefactor los Estados Unidos, ya que, en las calamidades, inundaciones y terremotos, el único que nos ha dado su apoyo incondicional ha sido Estados Unidos.

Así que le pido al gobierno de los Estados Unidos, que no nos quite su apoyo, ya que hay millones de salvadoreños que pensamos diferente.




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