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Editorial & Opinion

Actividad económica e identidad política

miércoles 18, febrero 2015 - 6:56 pm

La posición, ubicación y estrato de clase social en que nace, se cría y vive una persona, condiciona radicalmente su ideología personal y, por supuesto, sus intereses económicos particulares. Así, una persona con cabeza capitalista, tenderá siempre a tratar de maximizar sus ganancias como su más importante meta en la vida, puesto que su interés económico radica en la mayor acumulación de riqueza posible.

Muchos de los que hicieron la guerra civil, quizá en forma muy noble, abrazaron la propuesta marxista y soñaron que otra súper estructura era posible, la cual debería un día ser la dueña de los medios de producción y por ende ser propiedad de todos y distribuir equitativamente la riqueza.

No obstante me declaro seguidor de la escuela histórica del pensamiento y de la filosofía Hegeliana (en la cual se fundamenta la propuesta marxista), siempre he creído que el ideal marxista es utópico e irrealizable, por no ser allende a la propia naturaleza humana y al influjo civilizatorio occidental, pero esa es otra tesis que en otro artículo abordaré. Pero debemos estar claros que todo marxista debe siempre partir que, su máxima aspiración en la vida es volver realizable la utopía de Marx con relación al Estado, o al menos morir en el intento (de ahí viene el significado de la consigna marxista “revolución o muerte”).

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Las cabezas capitalistas suelen adoptar casi siempre alguna forma de ideología liberalista, pues es ese modelo de Estado el que suele ser más favorable a sus intereses económicos y las cabezas de pensamiento socialistas suelen preferir el modelo de Estado marxista, y por ello el capitalista suele ser “acérrimo” enemigo del modelo marxista y viceversa.

Cuando veo las propuestas políticas que se presentan en el país, no encuentro una propuesta que tienda a la realización del Estado marxista, adonde se lleve a cabo un socialismo pleno. Veo a un modelo económico con algunos tintes de socialismo democrático (como el del Estado del bienestar noreuropeo), a través de la figura de los subsidios (con todas las críticas que tenemos en su implementación), pero veo a un modelo que conserva mucho de la concepción liberal (o neoliberal) que heredó de la época de los gobiernos de ARENA.

No existe forma de entender esa aparente paradoja ideológica, si no es a partir de entender los intereses de quienes están detrás de la institucionalidad partidaria que gobierna.

Me es claro que, siendo capitalista la nueva actividad que realizan muchos miembros de la dirigencia del FMLN, ello los sitúa en una posición de clase que parece haber definido un tipo de pensamiento político, neoconfigurado por supuesto a partir de su nueva posición radical de clase.

Un nuevo interés económico capitalista no puede sino generar un nuevo tipo de interés político, ya que la máxima de la cabeza capitalista es, como antes dije, maximizar sus ganancias.

Sólo a partir de este análisis, se pueden entender cosas aparentemente contradictorias, como el aparecimiento súbito de una masiva publicidad de la empresa ALBA, a favor de la campaña del FMLN. A pesar de cualquier “malabarismo” argumentativo para desvincular ambas cosas, no superan el más mínimo enjuiciamiento dialéctico.

Por otro lado, el proyecto político planteado en ARENA, es un poco menos hipócrita en el sentido que claramente manifiesta su inclinación ideológica por el liberalismo, y además todos sabemos quiénes son los “financistas” de sus campañas y sus intereses económicos. Esto es, más de lo mismo, porque lo que importa no son los rostros nuevos (si algunos hay), sino proyecto político nuevo, y de eso no hay nada.

Por tanto si me preguntan entonces qué es lo que veo en el horizonte político en este momento, respondo sin dudas que veo dos proyectos políticos capitalistas (si a eso se le quiere llamar de derecha que cada quien lo haga) partidarios, que sin dudas representan intereses de dos grupos económicos en la estructura, que junto a otros grupos económicos de distintos rangos, intentan llegar al control de la súper estructura (que es el Estado), para hacer prevalecer sus intereses económicos en detrimento de los otros.

Ya decía sabiamente Hobbes: “La mayor victoria política es hacer que tus intereses aparezcan frente a tus adversarios, como un deber”, pero claro, Hobbes era de pensamiento liberal. ¿Y existe algún proyecto político realmente de izquierda? Pues marxista no, y el único proyecto auténticamente de izquierda (democrática), que propone la construcción del Estado Socialdemocrático, parece no tener los apoyos suficientes para prevalecer, precisamente porque los llamados a apoyarlo, la clase media, o es tan débil para ser mayoría, o está tan “alucinada” con el eufemismo mediático de apoyar a una de las “tiendas capitalistas” que se hace llamar de izquierda.



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