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Editorial & Opinion

Aliento en la desesperanza

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

sábado 10, diciembre 2016 - 12:00 am

OPINIONCon el último discurso brindado recientemente por el Señor presidente Salvador Sánchez Cerén, pareciera que nuestro país no necesitase de nada y que el rumbo que lleva es el idóneo, aun y cuando hay múltiples problemas. No obstante, en apariencia para nuestras autoridades,todo se está solucionando por decreto ejecutivo, incluso el tema de la delincuencia pandilleril y la brecha de la desigualdad que cada día inundan nuestras calles de nuevas familias que caen en extrema pobreza y que viven en condiciones paupérrimas.

Evidentemente, los discursos presidenciales, independientemente de quien este gobernando, siempre serán alentadores desde la perspectiva del positivismo y del anclaje de la ideología en turno para favorecer intereses electorales a futuro, por ello los números brindados por un presidente sobre crecimiento económico, reducción de la pobreza, índices de inseguridad, homicidios, brecha de desigualdad, analfabetismo, entre otros, nunca coincidirán con los datos proporcionados por organismos internacionales.

Es decir, que el argumento proporcionado por el Señor presidente que la economía salvadoreña para el cierre del 2016 habrá crecido más que en los últimos 16 años, tiene dos interpretaciones: la primera es que después de tanto tiempo finalmente nos confirmamos como la última economía en crecimiento en toda la región, esto quiere decir que, aunque existe un leve repunte, continuamos siendo el país con menor crecimiento y con una proyección sombría a futuro.

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La segunda interpretación es que después de siete años en el gobierno, el FMLN no ha logrado cohesionar la economía salvadoreña, a fin de que se conduzca por el camino correcto y nos lleve a tener aquellos años dorados donde se crecía a un ritmo de hasta un 7 % anual; está claro que ni los gobiernos de ARENA, con el famoso sistema neo liberal lograron sacar al país por el rumbo adecuado; muy al contrario, con la privatización de la Banca y ANTEL, logramos perder como país un patrimonio invaluable, patrimonio que a ciencia cierta no se sabe cómo se invirtió, ni en qué favoreció el crecimiento económico o a la brecha de la desigualdad, siendo esto último, una de las grandes deudas que ha dejado ARENA y que continúa profundizando el FMLN. Ahora bien, El Salvador no necesita de discursos maquillados donde los gobernantes se presentan como el non plus ultra de las trasformaciones por medio de programas sociales que se convierten en asistencialismo.

Pero que en términos técnicos solo sirven para garantizar votos a favor del partido que regala un vaso de leche o un uniforme con dinero de los contribuyentes. Creo que es importante ayudar a los más necesitados, pero cuando se tienen los recursos suficientes, de lo contrario, los subsidios solo conducen al suicidio económico, también he de aclarar que la mejor forma de ayudar a la población a salir de la pobreza no es regalando de forma deliberada los recursos, sino educando a una generación para que luchen por sus sueños y metas.


De ahí la importancia de distribuir de forma equitativa y justa los ingresos que tiene el Estado, ya que en los últimos siete años se han creado nuevos impuestos y se ha incrementado la tasa impositiva de impuestos ya existentes, es decir, que en total han sido 22 impuestos que han surgido, y como si esto fuera poco, desean aumentar la tasa impositiva de Fovial, la cual está altamente cargada; por eso creo que el camino que el Gobierno está utilizando en  la recaudación tributaria está agotado, dado los múltiples impuestos que pagamos los salvadoreños.

En consecuencia, si queremos ver un mejor país, la izquierda y la derecha deben de dejar sus intereses partidarios y trabajar de forma conjunta, lo cual ha sido imposible hasta la fecha, ya que es evidente que la economía no va a crecer con la sola intervención del Estado, se requiere del apoyo de toda la ciudadanía y las fuerzas vivas, para poder encausar a nuestro país por el rumbo correcto; por lo tanto, es fundamental dejar de despilfarrar los recursos en viajes, viáticos, sobresueldos, vehículos de lujo y contrataciones superfluas.

Se debe de enfocar los recursos a la inversión y a la educación, para ver en unos 25 años cambios verdaderos.




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