Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Antes, ahora y después

Roberto Meza / Colaborador

sábado 24, marzo 2018 - 12:00 am

El otro día un amigo optimista, me dijo que ya habíamos tocado fondo. Yo, actuando prudentemente  y desconfiado, le dije que no, que para llegar al fondo todavía faltaba mucho

El país parece precipitarse en caída libre, de tal forma que cada sorpresa opaca la anterior y los escándalos, siendo terribles, se vuelven efímeros. Lo peor que nos puede pasar es, una vez más, acostumbrarnos a vivir ignorando la verdad, siendo complacientes con la mentira.

Antes. Ni la corrupción política, ni la económica, ni la moral, han surgido por generación espontánea. Se han ido gestando durante un par de décadas en las que los sueños se fueron convirtiendo en pesadillas. Y la mentira formándose a golpe de  enlaces y tweets, se fue apoderando de nuestra conciencia y anulando nuestra capacidad de gritar. Pasa que el miedo nos entumece y ya sólo reaccionamos, como decía Bertold Brecht, cuando el comisario golpea nuestra puerta. Es decir, demasiado tarde.

publicidad

Sin embargo, muchos aprendieron a nadar y a guardar la ropa. Y así, los sinvergüenzas se aprovecharon del miedo y labraron sus fortunas, sin control, ni fiscalización, ni transparencia…

¿Se acuerdan  de las manos limpias? No es verdad. No era verdad. Las manos estaban sucias y más negras que el petróleo del Alba. ¿Será posible que el director de la orquesta no se enterara de que los músicos se robaban los instrumentos?


Pues así están las cosas. Entre investigados, cesados, procesados, encarcelados y huidos a Suiza o a Nicaragua, vamos tomando conciencia de la gravedad del delito, de la extensión del mal, del daño hecho. ¿Qué hacer? ¿Hacia dónde ir?

Ahora. Humildemente pido:

1-. Devuélvannos de una vez la institucionalidad perdida.

2-. Apliquen cirugía mayor y no desvelen la corrupción por entregas a modo de telenovela. Ah, y recuperen el dinero y dénselo a Cáritas o a los jubilados. Háganlo con luces, cámaras y ante notario.

3-. Afronten por fin la economía. Austeridad, ahorro, inversión y creación de empleos. Hagan un buen diagnóstico, un buen plan y no más remiendos, y proyecten El Salvador para los próximos 20 años.

4-. Y recen. Recen mucho, como penitentes cuaresmales, necesitados de perdón. No para que el Buen Dios haga un milagro, sino para que conceda a todos: luces, sabiduría, voluntad política y honradez.

¿Y después?  Mi tía Moncha, que no era politóloga, sino todóloga, solía decir, a fin de evitar las rencillas familiares, que cuando dos elefantes pelean quien más sufre es la hierba. Pienso en los miles  de salvadoreños pobres, víctimas de la corrupción y del engaño, a los que se les decían tonterías, tales como que la patria era de todos, que El Salvador ya cambió y que vivíamos en una tierra de gigantes,… ¿Cuál será el futuro? ¿Habrá alguien que lo sepa? Ojalá sea en paz, libre y democrático. Un futuro con trabajo y con suficiente dinero para poder vivir con dignidad.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.