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lunes 28, diciembre 2015 | 3:39 pm

Por: Lic. Edgardo Rodriguez.

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Escribí un artículo o reflexión sobre tiempos difíciles, tiempos de cambio, en aquella oportunidad yo compartía mi preocupación a finales del 2008 sobre mi futuro, el de mi familia y en general la difícil situación que sería el 2009 en medio de una crisis mundial sin precedentes aun mayor que la hubo en los años 30 que se circunscribió más a los Estados Unidos y Europa.

Invitaba a los lectores a soñar y a atreverse a poner en acción acciones audaces en sus vidas, a convertir una situación de crisis en una oportunidad para concebir o retomar sueños truncados o no intentados.

Recuerdo que recién salido de la universidad y en la época en que recién me iniciaba como empresario, yo tenía un sueño empresarial que era tener negocios en toda Centroamérica, mi propio avión para viajar por el área y aun mi propia oficina de negocios en la 5ta avenida de Nueva York.

Me había graduado de economista en Guatemala en el año de 1977 y a principios de los 80s la guerra civil o guerra insurgente se había recrudecido en El Salvador, teníamos 12 tiendas y una ensambladora de TV en El Salvador, la empresa había crecido mucho a base de esfuerzo e inteligencia de toda una familia padre, madre y 5 hijos con sus esposas trabajando juntos a fines  del 79, hubo una reunión familiar donde se decidió que yo debía ir a vivir a Guatemala y abrir negocios para salvaguardar los intereses de la familia en caso que la guerra de El Salvador hiciera colapsar el país y su economía, a mí siempre me gustaron los retos, me ha costado permanecer mucho tiempo en lo mismo siempre he andado buscando nuevos bosques en mi vida .

En Enero del 80 iba para Guatemala unos cuantos miles de colones, un furgón lleno de mercadería y una alforja vacía pero llena de ilusiones, sueños y dejando un poco atrás a la familia en espera de lo que se habría de construir.

Comencé a trabajar fuerte, totalmente involucrado en mi sueños, rápido tenía 3 tiendas una fábrica de muebles y una ensambladora de Tv., sabia de mi capacidad, siempre pensé que era yo el que hacia todo pero como Dios aun antes de nacer tiene la mirada puesta en cada uno y tiene planes para cada quien, tiene un plan para cada persona, dentro de mi plan el irrumpió en mi vida.

Yo había sido educado en un Colegio y una Universidad Jesuita, había conocido a un Jesús histórico, un cristo que se parecía mucho al che Guevara a quien yo admiraba mucho, en especial en mi época de estudiante y dirigente revolucionario en la UCA de El Salvador, pero esta vez tuve un encuentro con un Jesús diferente un Jesús que te llena e inunda de amor que nunca uso un  fusil, que su arma mas poderosa era el amor, amor a toda la humanidad, y en especial de aquellos que como yo andaban perdidos.

Después de ir en busca de seguridad, crecimiento en otro país el me devolvió a El Salvador en medio de la mas recrudecido de la guerra me puso a trabajar para El en la FHINEC como presidente Nacional, lo hice por 7 anos, viajaba a evangelizar hombres que no conocían al Jesús mió, en medio de los paros al transporte desatados por la guerrilla, en carreteras desoladas de postes y puentes dinamitados, de retenes de la guerrilla y el ejercito ambos eran peligrosos, en viejas avionetas que sentía que no llegaban a destino, que a veces a aterrizaban a veces en un potrero. El, Jesús cambio mis prioridades deje lo construido en Guatemala y abandone mis sueños para seguir al de Nazareth, lo cual no ha sido fácil, han pasado 26 años, de prueba de caminar en el desierto de poda, mucha poda.

Vinieron nuevos cambios pienso yo, inesperados Por El mt25: 35-40 servir a sus pequeños , mi vida política, de la cual no voy a hablar mucho, salvo que Salí frustrado, golpeado, triste, desilusionado con todo un país que no se dejó amar, por el amor que Jesús me había puesto por mi País en mi corazón.

En el 2000 me saco de nuevo del Salvador una nueva diáspora personal, necesitaba descansar retomar fuerzas, nueva visión, un periodo sabático, un exilio voluntario, nuevos retos, nuevos desafíos, “Mas yo te llevare al desierto para enamorarte”. Oseas 2: 14-15. Más de verdad me llevo al desierto al país mas pobre y mas atrasado de Centro América a Managua, Nicaragua una ciudad calurosa, húmeda pero también calurosa en su gente, franca, abierta, confianzuda, país donde e permanecido 10 años, una reingeniería de negocios personal pase de ser vendedor de TV, muebles etc. a vender acabados finales del sector de la construcción, difícil aprendizaje.

Una reingeniería espiritual, pase del activismo de FHINEC a la oración contemplativa a servir a mis hermanos del sur de América a dar retiros, dar conferencias, a comenzar a escribir para el Señor a lo que me invito el hermano pastor José Linares. Hoy e descubierto que Dios a puesto en mi una semilla de bondad y amor para llevar a los hombres su amor, esperanza, confianza, caminos, nuevas ideas, a decirles atrévete, si se puede. CON JESUS TODO SE PUEDE…