Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Ausencia de liderazgos

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de Negocios

viernes 20, octubre 2017 - 12:00 am

En las últimas décadas no ha cambiado nada, con respecto a las estrategias que utilizan los partidos políticos para llegar al poder, su discurso lo orientan en el combate a la corrupción, en la trasparencia y en favorecer a los más necesitados, regalando huacales, gorras, camisetas y un par de libras de arroz y frijoles en aquellas comunidades pobres de El Salvador; lo curioso es que estos candidatos solo aparecen en tiempos de campaña haciendo labor social, incluso aprenden a hacer tortillas, prometen sacar al país de la pobreza y que cuando lleguen al poder realizarán obras en esas comunidades, pero todos sabemos que es pura demagogia.

Lo anterior indica que hay ausencia de liderazgo, que este fundado en servir a su patria y a sus semejantes, dado que la historia reciente nos ha demostrado que los que han llegado al poder se han servido con la cuchara más grande, beneficiando su partido y a un grupito de personas que han reclamado los favores políticos, en detrimento del resto de la población; es decir, carecen de axiología en sus vidas.

Hegel consideró que la mera buena voluntad subjetiva es insuficiente, es menester que la buena voluntad no se pierda en sí misma y que no tenga simplemente la conciencia de que aspira el bien.

publicidad

Creo que todos los candidatos presidenciales en El Salvador, han aspirado el bien, pero la simple aspiración no es suficiente para levantar la economía, mejorar los índices de competitividad, el clima de inversión, bajar la deuda externa, generar empleos, fomentar oportunidades en las que compitan todos los salvadoreños en igualdad de condiciones, y no solo aquellos correligionarios que ondearon las banderas su partido.

En consecuencia, se necesita de un liderazgo sabio, moral y fuerte que tenga como base al Señor Jesucristo. Porque de ahí surge el arte de gobernar una nación. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”. “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime” (Proverbios 1.7, 29:2). El día que se levante un candidato en El Salvador, que tenga verdaderamente temor a Jesucristo, entonces y solo entonces tendremos una nación diferente.


Es evidente que algunas de las personas que aspiran a ser candidatos presidenciales, se ve que los mueven sus propios intereses, y se acercan a las iglesias para captar votos, pero no porque genuinamente profesen la fe cristiana como un estilo de vida, ya que sus hechos son contrarios al cristianismo, ciertamente muchos incautos caen en las trampas de estos políticos.

Jesús dijo por sus frutos los conoceréis, así que es importante que los salvadoreños despierten y se quiten el velo de la ideología que nubla el buen juicio y no permite elegir con sabiduría y dirección de Dios a los futuros gobernantes.

Dicho lo anterior, para poder tomar en cuenta a un candidato presidencial, alcalde o diputado, se debe ver más allá del ejército de troles y seguidores en las redes sociales, su carisma y entusiasmo, o sea, que se tiene que contrastar el discurso con sus hechos, su trayectoria como profesional, su aporte al país, si es o ha sido funcionario público; es decir, que no haya utilizado los recursos públicos para provecho propio, en la que se contrate a los familiares y amigos, o agenciarse contratos millonarios con el Estado,  a sabiendas que hay conflictos de intereses.

Si es el caso que el candidato proviene de filas empresariales, será importante que los salvadoreños evalúen, que no haya sido investigado o condenado por evasor de impuestos, que no sea un flagrante violador de los derechos laborales, que no tenga prácticas monopólicas con posiciones dominantes dentro del mercado, y que sea justo con sus proveedores a la hora de realizar los pagos.

Además de ello, el candidato tendrá que explicar su  plan o agenda de nación que desarrollará para reactivar el agro, el café, la economía, la microempresa; cómo trabajará con la empresa privada para la generación de empleos y cuál será la base de incentivos para el sector productivo; si tiene o no un plan con la responsabilidad fiscal; si renunciará o no a la partida secreta; asimismo, es importante saber si mejorará la educación del país y si trabajará con los niños y jóvenes para bajar los índices de violencia. Todo ello debe ir en un plan, pero hasta ahorita solo hemos visto figuras, pero nada de propuestas.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.