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Editorial & Opinion

Avances en seguridad, espejismo o realidad

Eugenio Chicas/Secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República

martes 6, diciembre 2016 - 12:00 am

OPINION

Hagamos una evaluación del desempeño gubernamental en 2016 y del medio periodo de gestión de este gobierno en el área de seguridad.

Hasta el final del año anterior el tema que llenó de angustia  y desesperanza a la población entera, generando un clamor que ascendía en toda la sociedad y dominando las primeras páginas y noticieros de los principales medios, fue la crisis de seguridad y su percepción; convirtiéndose en el problema principal de la nación, llegando incluso a cuestionar la viabilidad del proceso democrático y poniendo en riesgo la recuperación económica, la inversión y la cohesión social del país.

Frescos estaban los aflictivos e impactantes recuerdos del incendio criminal de unidades de transporte colectivo con pasajeros dentro, horrendas masacres de humildes trabajadores como la ocurrida en San Juan Opico, el sabotaje artero al transporte de pasajeros que paralizó el país, los 24 crímenes como promedio de homicidios diarios -con días pico de 44 y hasta 52 asesinatos-, el territorio tapizado con grafitis intimidantes alusivos a esos grupos criminales; y las fuerzas políticas confrontadas cargándose mutuas culpas, sin establecer consensos, mientras el país se desangraba.

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La piedra angular desde el que inició el curso de solución a la crisis de inseguridad fue la decisión gubernamental de ejecutar acciones estratégicas, entre las que se destaca el establecimiento de diversos mecanismos de diálogo nacional.  Esto permitió arribar a consensos mínimos para construir el Consejo Nacional de Seguridad, el “Plan El Salvador Seguro” y los acuerdos legislativos necesarios para reformar leyes en materia penal y financiar nuevos programas de seguridad; combinado con la acertada decisión presidencial de cambiar la conducción estratégica de los principales mandos de la seguridad pública comprometidos con el firme combate a la criminalidad y la designación del vicepresidente al frente de un mando estratégico coordinador.

Este conjunto de medidas propiciaron el impulso de las acciones y medidas extraordinarias sobre el sistema penitenciario del país, considerando que su degeneración fue uno de los principales responsables del ascenso de la criminalidad, constituyéndose en antros de proliferación de criminales y uno de los mayores y más peligrosos espacios de planeación, coordinación e impulso de horrendas acciones delincuenciales.


Claramente, pesó mucho que gobiernos anteriores no invirtieran en el rubro carcelario y carecieran de una ruta estratégica que proyectara el diseño de una infraestructura técnicamente adecuada, programas apropiados para reeducar y asegurar la devolución a la sociedad de ciudadanos debidamente reformados, en condición de reinsertarse a una vida normal con capacidad productiva y las garantías suficientes para la tranquilidad del resto de la ciudadanía.

Nunca antes en nuestra historia se invirtió tanto en materia penitenciaria como ahora, con el propósito de recluir en condiciones apropiadas y cumpliendo con normas y estándares de seguridad penitenciaria. Actualmente hay tres obras en torno al penal de Izalco con capacidad para crear muchos nuevos espacios de reclusión que se concretan en: a) finalización del complejo Fase III con avance del 99  % de la obra y una inversión de $8.3 millones, con el que se obtendrán 2016 nuevos espacios de reclusión; b) ampliación de complejo Izalco Fase II con 1296 espacios, completamente terminado y cuyo costo fue de $8.6 millones; c) 1000 espacios para reeducación en la Granja Izalco están al 81 % de ejecución, con una inversión de $4.6 millones.

Otros esfuerzos en reeducación son: la granja de Zacatecoluca, en la que se invertirán $6.8 millones para generar 1152 espacios de reclusión, está 5 % de avance; b) la granja penal de Santa Ana, por iniciar, en la que invertirán $6.1 millones para generar 2000 nuevos espacios. El propósito de esta infraestructura es facilitar la rehabilitación y reinserción de reos en fase de confianza y semilibertad, en tareas agrícolas, textiles y obras comunitarias, superando la falla histórica de la falta de reeducación.

Se proyectaron -y algunas se iniciaron- obras para la construcción de tres nuevos centros penales temporales, para alojar privados de libertad de menor peligrosidad ubicados en Izalco, Mariona y Zacatecoluca, con una capacidad de 10,000 nuevas plazas. Adicionalmente hay una nueva  inversión para construir 250 celdas de máxima seguridad en los centros penales de Izalco, Quezaltepeque y Ciudad Barrios con una inversión de $1.1 millones.

Se inició el proceso de contratación para la adquisición de 2000 brazaletes electrónicos de alta seguridad con GPS para el posicionamiento geográfico satelital, cuyo costo asciende a $6.5 millones y está prevista la instalación y el funcionamiento de un centro de control y monitoreo para éstos. El conjunto de esta admirable inversión que también abarca la ampliación, capacitación y control de nuevos agentes de seguridad penitenciaria, respaldan al reconocido programa “Yo Cambio”, convertido en el instrumento de la reinserción de los privados de libertad del país.

El punto de partida es esencial. Saber de dónde venimos nos muestra el camino al que no debemos volver. Sigamos avanzando juntos, que los beneficios son para todos.

 




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