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Editorial & Opinion

¿Cálculos políticos presidenciales?

Aldo Álvarez/Abogado y catedrático

jueves 12, octubre 2017 - 12:00 am

A la hora que esto escribo es ya de conocimiento público la expulsión del actual alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, de las filas del FMLN por parte del Tribunal de Honor de dicho partido político. Poco sorprende tal resolución, pues era un hecho bastante previsible, especialmente después de la andanada de arremetidas que el alcalde Bukele había tenido contra “su partido”, con posterioridad al incidente que se le imputa de agresión a la síndica municipal de San Salvador. Fueron variadas, sistemáticas y contundentes, que es difícil pensar que las mismas no obedecían a un guión premeditado, por el cual se estuviese haciendo con plena conciencia y con toda la intención de provocar una reacción quizá como la resultante.

No se puede pensar otra cosa cuando se ataca a un partido con las características de su ahora expartido –supongamos que alguna vez lo fue más allá de lo formal- especialmente las de verticalidad y autoritarismo que prevalecen en la toma de decisiones cupulares, y adonde la disidencia de criterios y la crítica misma a las decisiones partidarias, son vistas con mayúscula desconfianza y hasta con visos de traición.

Pueda que alguien no esté de acuerdo con esa forma de funcionar del partido, pero siendo realista, así funciona y era pues completamente previsible tal reacción, por tanto uno sólo puede pensar en un análisis bastante sencillo, que lo que se hizo fue con la ex profesa intención de que tal resultado ocurriera.

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La pregunta fundamental es ¿Por qué? ¿Cuál es el cálculo político subyacente? Si tal resultado derivaría en una imposibilidad de competir como candidato a la reelección por la Alcaldía de San Salvador bajo la bandera del FMLN ¿Cuál era el cálculo político en dicho escenario? Competir con otro partido y bajo otra bandera no puede ocurrir legalmente, pues el período para la realización de primarias o internas ya pasó, a menos que el TSE, bajo una argumentación jurídica lo permitiera en forma extemporánea, dada la circunstancia de la expulsión del partido post-elecciones internas, lo cual veo altamente improbable, pues la actual “correlación” dentro del TSE es favorable a los intereses de la derecha, y la no participación de Bukele en las elecciones municipales le favorece a la derecha.

Entonces, si el alcalde podía comprender que tal situación podía ocurrir, la reelección como alcalde no era ni es por cerca una de sus prioridades, además que el haberse reelegido como tal, podría haberlo inhabilitado para una eventual candidatura presidencial, ya que siendo alcalde reelegido, sería una defraudación a sus electores el quererse postular para una candidatura presidencial dentro de su período como alcalde reelecto –como fraudulentamente hizo por ejemplo el exalcalde Quijano, quien al poco tiempo de haber sido reelecto como alcalde de San Salvador, lanzó su candidatura a la presidencia de la República, en detrimento de sus electores municipales, pero en un contexto adonde no era “ilegal” tal fraude-.


Entonces a este punto, uno válidamente se cuestiona ¿Si la reelección no era prioridad para el alcalde Bukele, a la hora de actuar como actúo con el Frente, cuál es entonces la verdadera intención detrás de las acciones de Bukele? ¿Es acaso el hecho de poder “salirse” del Frente por la puerta “grande”, en el sentido de decir que en dicho partido no se soporta ni respeta la diversidad de opiniones ni la disidencia, y que por eso fue expulsado? ¿Es el hecho de ya no querer estar en una estructura verticalista y autoritaria en la toma de decisiones, pero no tener el valor de renunciar por temor a que se le calificara de “derechizado” o “vendido” a los intereses de la derecha? ¿Es acaso que su personalismo autocrático es tal que piensa que tiene un futuro exitoso más allá del Frente y en general de los partidos políticos? ¿Es una muestra de las verdaderas y reveladoras intenciones de Bukele la convocatoria en próximos días a marchas de personas que se declaren “no partidarias” y hasta en contra de los partidos políticos y en franco apoyo a él? ¿En serio el alcalde está tan confiado en sí mismo, en su “carisma” y popularidad dentro del segmento de los llamados “milenials” y en sus recursos propios como para poder encarar una campaña política fuera de las estructuras partidarias del Frente, especialmente en áreas como defensa del voto –crucial- y vigilancia electoral? Recuerde el señor alcalde el intento de regresar a la Presidencia del expresidente Saca, quien por mucho era más popular en muchas formas, pero los partidos que lo acuerparon, no fueron suficientes para poder realizar una efectiva defensa del voto. Véase en esos espejos alcalde.




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