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Editorial & Opinion

Carta a Gustavito

Boris Henríquez / Lic. en Relaciones Internacionales

miércoles 1, marzo 2017 - 12:00 am

Querido Gustavito: Vale iniciar diciendo que no tengo cara para decirte lo feo que se siente y la indignación que ha provocado tu caso en nuestro país, y también vale decirte que los culpables no son los que te cuidaban esa noche, el culpable no es el supervisor del zoológico donde vos estabas, la culpa no es solo del gobierno,  la culpa no es de los que te visitaron ese mismo día, la culpa y el pesar con vos, debe de ser de todos los salvadoreños.

Gracias Gustavito por poner el dedo en la llaga, por dar un “reset” a nuestro país y recordarnos que no son los préstamos, las deudas internas y externas del país, el PIB, los diálogos entre los partidos políticos, o las pensiones lo que nos tiene como estamos, gracias por recordarnos que la violencia y una sociedad altamente convulsionada sigue siendo nuestra piedra en el zapato, antes que cualquier otra cosa.

Fíjate Gustavito, que algunos me preguntaban que por qué dedicar una columna para vos y no para Pedrito, Juancito o Robertito, niños y jóvenes que día con día sufren casos similares o peores al tuyo.  Y pienso responderles de una manera sencilla, y es que básicamente somos una sociedad que simplemente no está educando para respetar la vida, sea de quien sea, la vida de un ser humano, ese es el problema y tengo el derecho de indignarme con tu caso como por supuesto con el caso de los demás.

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Y es que mira pues, en nuestro entorno se matan animales, se matan niños recién nacidos, algunos abogan por matar niños dentro del vientre materno, otros los abandonan al solo nacer, se dispara contra el vecino por un parqueo, se atropellan indigentes… ¿Qué nos falta para poner una pausa en el camino y apostarle a una verdadera reingeniería estructural para todo nuestro sistema? Como cuesta encontrar situaciones que nos unifiquen como salvadoreños que no sean la Selecta cuando anda bien o las pupusas como para no analizar la foto completa. ¿En serio solo podemos posicionarnos a nivel internacional matándote Gustavito? ¿No damos más como sociedad salvadoreña? ¿A eso hemos quedado?

Otros me dicen que soy doble moral porque veo a un perrito en la calle y no le doy una tortilla, o porque le prefiero dar a un perrito antes que a Don Ramón, el señor que no tiene techo y que siempre pide dinero cerca de la colonia. Lo más triste es que la respuesta es similar, es el reflejo de cómo estamos como salvadoreños, divididos hasta la madre porque en esta sociedad todavía estamos en que es blanco o es negro y que la vida de una persona debe de valer más antes que la de cualquier otro, porque como reitero, no nos están educando a respetar la vida, sea de quien sea.


Tiene que haber un castigo ejemplar Gustavito, pero no solo para los que te mataron, sino para todos los que diariamente matamos con nuestra indiferencia ante muchos otros casos. De corazón espero Gustavito que tu caso nos sirva para unirnos y no para dividirnos más como sociedad.

Perdón de parte de varios salvadoreños Gustavito…




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