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Editorial & Opinion

¿CICIES para El Salvador?

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 5, septiembre 2018 - 12:00 am

La lucha contra la corrupción en el triángulo norte es un reto cada vez más difícil de llevar, desde que Guatemala en 2006 se auto impuso la ayuda de la ONU para resolver casos de impunidad en sus estructuras de gobierno hasta este momento en el que Honduras se apoya en otra comisión de la OEA y en El Salvador la evidencia es de una “corrupción generalizada” ha pasado mucha agua debajo del puente y parece que aún no sabemos cómo tener éxito en la faena.

Sin duda la CICIG rompió paradigmas en Guatemala y permitió resolver o clarificar la impunidad dentro de las estructuras policiales y militares que incluyó en aquellos días la muerte de tres diputados salvadoreños, quemados dentro de su vehículo por elementos organizados en paralelo a las fuerzas policiales, grupos que fueron financiados por empresarios y apoyados por los políticos de turno para “eliminar” la delincuencia, pero que una vez con poder se convirtieron en grupos delictivos operando desde las entrañas del gobierno chapín.

La famosa CICIG (Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala) vino a demostrar que ya no había como vencer la impunidad si no era desde afuera, con un organismo independiente internacional que condujera las investigaciones y sin vinculaciones de ningún tipo impusiera orden; pero pasado el tiempo, 12 años después de su instalación, la CICIG pasó de esperanza a ser una molestia política, no solo por perseguir la impunidad, sino porque según el Gobierno de Guatemala manipula con su mandato una persecución sesgada con tinte ideológico, además de extender sus influencias hacia el orden constitucional buscando y promoviendo reformas no solo dentro del ámbito del Ministerio Público y Justicia sino en el tema del aborto y de la ideología de género, creando un monstruo de varias cabezas que pretende dirigir los destinos de Guatemala; lo interesante es que el mandato de CICIG no contempla el investigar corrupción, ni impulsar una agenda de derechos humanos, sino investigar y desarticular los aparatos clandestinos de seguridad pública; sin embargo, la Fiscalía guatemalteca se apoyó en la CICIG para procesar políticos corruptos, lo que es necesario, pero se complicó en su visión y finalidad contractual llevando a que el Presidente Jimmy Morales no extendiera su mandato.

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La CICIG pasó de investigar estructuras paralelas y violación de derechos humanos por cárceles clandestinas a investigar contrabando y defraudación tributaria, corrupción en el sector público, financiamiento de partidos y campañas electorales, narcotráfico, lavado de activos y corrupción en el sector justicia; obviamente la ONU se metió en las entrañas del país.

El caso hondureño con su comisión de la OEA ha comenzado a dar frutos, con un mandato mucho más claro y reducido en el ámbito de acción; Honduras no ha permitido que la Misión se salga del convenio que es exclusivamente diseñado para combatir la corrupción y la impunidad, los resultados son importantes y ya están procesados diputados, ministros y un expresidente y su esposa, entre otros.


¿La gran pregunta es si para El Salvador una CICIES es conveniente? Sigo creyendo que sí, pero en la medida en que las agendas de la ONU y la OEA en sus intereses pro aborto e ideología de género se queden afuera, porque una cosa es buscar ayuda para resolver la corrupción y otra traer un organismo para que te diga cómo vivir y éste crea que su poder incluye cambiar tu Constitución; indistintamente deberíamos apostarle a fortalecer la FGR y al sistema de justicia, nombrando jueces y fiscales probos, que se comprometan con el pueblo y que asuman su papel, porque muy CICIES o CICIG podría ser, pero sin la ayuda y apoyo de una buena Fiscalía o trabajando ésta por boicotear no avanzaríamos; por ello, más allá de una Misión Internacional o Comisión Internacional, debemos presionar por nuestra institucionalidad para que sea fuerte y limpia, independiente políticamente y capaz en la investigación del delito.

La CICIG en Guatemala tuvo su peor enemigo en sí misma, puesto que quiso ir más allá de lo que los mismos guatemaltecos podían digerir y su mandato estaba a punto de volverse eterno, algo que tampoco un país soberano tolerará y así lo ha demostrado el presidente Morales, cuando él se vuelve el perseguido por el ente que depende de su firma para continuar vivo; fue la soberbia de la ONU vrs. la política local, claro venció lo local.

Para el tema salvadoreño con una corrupción generalizada, sin Sala de lo Constitucional por 51 días, con la presión de los partidos a seguir haciendo su cuotismo en todo, con un presupuesto a cuenta gotas para la Fiscalía y funcionarios vinculados al crimen, la corrupción y la tranza, con tres expresidentes procesados y dineros que vienen y van, no solo me parece imposible traer una CICIES, sino que podría ser aprobada nada más por el tiempo que tarde en procesar al presidente que la solicite, porque gallos son todos para ofrecer hasta que les toca cantar en la cárcel.




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