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Editorial & Opinion

Ciudadanos con iniciativa de ley

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 24, enero 2018 - 12:00 am

Los ciudadanos en este proceso electoral también estamos llamados no solo a escuchar lo que se nos propone, también es importante que expresemos lo que deseamos y lo que pensamos podría mejorar nuestra vida y nuestra relación con el poder delegado en los políticos. En este sentido, creo que es importante presentar una propuesta que, si bien debe incluir un cambio constitucional, es algo que modernizaría la actividad legislativa y es el darle a los ciudadanos la potestad de tener iniciativa de ley, la cual por ahora está reservada únicamente para el presidente de la República, por medio de sus ministros y los diputados de la Asamblea Legislativa.

¿Por qué abrir esa posibilidad? Simplemente porque la relación electo-electorado no se ha desarrollado funcionalmente y cada vez que un sector de la sociedad quiere proponer una reforma de ley, una nueva ley o derogar una que le molesta, debe acercarse a una fracción legislativa o a un diputado, quedando políticamente marcada la posición y, muchas veces, cerrada la discusión simplemente porque una fracción determinada la presenta en representación de los peticionarios. Así, muchas veces, los ciudadanos no cuentan con representante, ya que al politizarse la propuesta se estanca o se convierte en un problema que otros partidos apoyen o consideren. También, sucede que la ciudadanía tiene una buena idea y no tiene eco en los diputados porque la idea les perjudica; entonces, no solo no hay iniciativa, sino que esta no prospera y, si pasará, pasa a las gavetas a dormir el sueño de los justos en cada comisión, perdiéndose la oportunidad de cambios solicitados por el verdadero poder que dice la Constitución está en el pueblo.

Por el lado de los ministros de Estado, peor, no están vinculados a la población, sino a las directrices y órdenes del presidente, siendo entonces únicamente generadores de legislación en sus asuntos de Estado o de administración pública, por ende no son una vía de acceso al soberano para modificar leyes.

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El pueblo no necesariamente por ser pueblo y soberano tiene la razón, o por lo que un grupo de ciudadanos diga tampoco se puede pensar en modificarlo todo, pero es importante que el ciudadano organizado y no organizado tenga una puerta para promover ideas sin que eso signifique embarrarse partidariamente o generarse un baño de ideología por querer modificar las leyes. El ciudadano es, sin duda, el que mejor puede evaluar las leyes ya que es él quien debe cumplirlas, muchas veces lo que los políticos aprueban no concuerda con la realidad y ahí también hay necesidad de generar mejores posibilidades.

¿Cómo hacerlo? Muy sencillo, al modificarse la Constitución y habilitarse la iniciativa de ley ciudadana, se activa un protocolo que consiste en la presentación de una iniciativa de ley ciudadana que, para ser considerada admisible, deberá acompañarse de por lo menos 25,000 firmas validadas por el CNR respecto al DUI, o  el número de firmas también podría ser el número del cociente de votos necesario para un diputado propietario y listo. Así la idea puede convertirse en iniciativa de ley para que sea discutida en la comisión respectiva. Recordemos que el hecho de que una pieza sea admitida tampoco es sinónimo de aprobación, pero ya el pueblo habrá expresado deseo de hacer y los diputados deberán darle el trámite igual que las iniciativas que vienen del Ejecutivo y del mismo pleno.


Se trata de crear, de mejorar, de modernizar, de llevar el país a mejores rumbos, pero no se puede dejar en ese proceso al ciudadano, que es al final el que paga los impuestos, el que recibe los beneficios de la administración pública y el que pone y quita representantes con su voto.

Si algún candidato o partido retoma esta propuesta, seguro logrará respaldo; si hay oídos para una sugerencia, entonces estamos haciendo lo correcto, escuchando al soberano.




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