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Entretenimiento

Coco: el regalo que Disney-Pixar le dio a México

Atilio Flores

sábado 6, enero 2018 - 12:00 am

La grandeza de Pixar consiste en saber tocarnos el corazón. Puede que no le vaya bien en las segundas y terceras partes de sus producciones, pero, con sus historias originales, logra envolvernos en una magia que permite recordar a nuestro niño interior y con “Coco”, lo ha vuelto a hacer.

Después de darnos dos historias que parecían no prometer mucho como “Un gran dinosaurio” y “Buscando a Dory”, “Coco” llegó para maximizar la grandeza de las culturas latinas, siendo México la cuna de esta entrega.

Las calles adoquinadas y de polvo, los negocios a cada vuelta de la esquina, el papel de china decorando las festividades y las extensas tradiciones familiares, son los elementos empleados por Pixar para reencontrarnos, fácilmente, con una historia que atrapa –desde su misma introducción– al son de mariachis que erizan la piel en el momento de presentarnos el logo animado del coloso del entretenimiento: Disney.

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La historia nos presenta a Miguel Rivera, un niño que adora la música, pero no es apoyado por su familia, pues temen que siga el rumbo del tatarabuelo quien se fue del hogar a cumplir su sueño de ser músico y cantar para el mundo. Ante esta premisa, Miguel debe de encontrar la forma de hacer realidad su sueño o ganarse el amor de su familia con base en la obediencia de la única regla de la casa: “sin música”.

La historia permite identificarnos fácilmente con Miguel ante esta prohibición, al mostrarnos su amor, ese brillo en sus ojos y esa sensación única del que ama o que hace. Asimismo, el viaje de autodescubrimiento que tiene al desobedecer las reglas que su familia le impone y llegar a conocer el verdadero motivo que encierra la historia familiar a través de la celebración del día de los muertos, en la que descubre los orígenes de su familia al tratar con sus antepasados en la tierra de los muertos.


Si bien la historia presentada es un exquisito plato audiovisual, la caracterización de ciertos personajes y momentos dentro del filme son una amalgama de sensaciones que nos atraparon en otras producciones, tal como lo fue la ratita Remi en “Ratatuille” al presentarnos a un amante de la cocina que lucha por cumplir su sueño; ese brillo, ese amor, es exactamente el mismo que tiene Miguel; ambos personajes tienen este factor de viaje, de separación de su familia, de retarse a sí mismos en un lugar extraño y, sobre todo, por cumplir su sueño, aunque ello signifique retar a su propia naturaleza y familias.

Del mismo modo, ciertos encuentros sentimentales  evoca a la producción de Toy Story 2, cuando la vaquerita Jessie cuenta su historia acompañada de una partitura que se asemeja mucho a la que el personaje de Héctor tiene, al momento en el que  le canta “Recuérdame” a su hija Coco.

Pese a ello, no podemos decir con ello que “Coco” no presenta originalidad, pues es algo de lo que goza, aunque en sus inicios haya sido bastante comparada con “el Libro de la Vida”, la cual presenta siempre a la tradición mexicana y juega con su folklore; sin embargo, la estética que maneja “Coco” es única, así como su historia que no deja de sorprender.

Y cuando parece que todo está a punto de concluir, resurge de manera impredecible un factor  con el que los guionistas y directores de la película, Lee Unkrich y  Adrián Molina, supieron jugar. Un elemento rico en la cienta es, sin duda, su música que posee una banda sonora original en la que se estampa muy bien la cultura mexicana, con sus mariachis, su nostalgia, sus letras, emulando canciones que siempre han existido desde la épocas doradas, donde conquistar con serenatas y expresar los sentimientos eran algo que hacía sentir y vivir la música de forma diferente.

Ello no hubiese sido posible sin la interpretación de los actores de doblaje, como lo fueron Marco Antonio Solis tras los huesos de De la Cruz; Angélica Vale en los de Mamá Imelda; Gael García Bernal en los de Héctor y Luis Ángel Gómez en los de Miguel; sin ellos no hubiese sido lo mismo. Lo que nos lleva a la pregunta: ¿Cómo suena el cast original en inglés?, sin duda, la versión de doblaje mexicano, en esta producción, fue el toque que le dio la esencia a la película, un detalle que hasta la versión española supo respetar al no contar con doblaje a su natal acento.

Además, “Coco” suscita un sin fin de emociones que nos obliga a querer descubrir, no sólo más de Miguel y su familia, sino que también de nuestras propias familias, cuál es nuestro origen familiar, qué secretos encierran nuestras familias, así como también dar un vínculo sentimental con los seres que ya han partido de este mundo, lo que logra a la perfección al hacernos llorar en muchos momentos, pues, quién no llora con esta película se puede considerar un frío de corazón.

“Coco”, sin duda, arrasará como la favorita de la Academia para la mejor película animada, no obstante, es posible que este nominada a: mejor banda sonora, mejor guión original, mejor película del año y mejor canción original por “Recuérdame”.

En poco meses podremos saber qué premios le darán, pero mientras tanto, Pixar puede estar seguro de que lo ha logrado.




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