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Editorial & Opinion

Compromisos técnicos y otros del Estado y Gobierno salvadoreño

Dr. Carlos Alberto Escalante / Médico Psiquiatra.

sábado 23, diciembre 2017 - 12:00 am

Luego de la independencia de España en 1821, hubo una serie de sucesos de diversa  índole en  la República Federal de Centroamérica constituida por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y, durante un corto periodo de tiempo, el hoy estado de Chiapas de México. Todos esos movimientos conducían a mantener la independencia, pero  envueltos todos  en intereses políticos, económicos sobre  el ejercicio del poder.

Según versión de un historiador consultado hubo en esa época triunviratos, Asamblea Nacional Constituyente de las  Provincias Unidas de Centroamérica y otros eventos muy importantes. En todos estos vaivenes  estuvieron participando salvadoreños como José Matías Delgado, Manuel José Arce y Fagoaga. Detrás de ellos y otros había  grupos élites promotores que buscaban  establecer lazos con países Europeos como Holanda, Francia, Inglaterra. Imperio Ruso y Estados Unidos. Su intención era comercial en función del desarrollo y financiarse en la nueva estructura política, —en lugar de realizar una revolución social y política— apunta  el historiador; sin embargo, en  la Constitución de la República Federal de Centroamérica en  1824 se destaca el  tratamiento que fomentaría   los Derechos Humanos en la cual, figuraba entre otros aspectos la abolición de la esclavitud, la consagración al derecho de asilo, las limitaciones de la pena capital, el establecimiento del jurado y la supresión de los fueros. Además, se restringían considerablemente las facultades gubernamentales para limitar los derechos políticos y civiles, incluso en caso de graves amenazas o ataques al orden público. Igualmente, y por otra parte, se especificaba el  mantener celosamente las separaciones de los poderes: Justicia, Congreso y Ejecutivo.

En 1825, luego de un Congreso Federal,  fue  al  General  Manuel José Arce y Fagoaga  a quien  le correspondió administrar  los distintos compromisos que adquirían con  liberales, conservadores, el clan de Aycinena y aquellos de la iglesia. No fue fácil para Arce armonizar en aras de la  conducción  de las distintas provincias a causa de la diversidad de intereses.

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Hoy, en el siglo XXI, El Salvador sigue  viviendo  situaciones parecidas y tiene que dar respuesta inteligente, como lo hizo en aquella  centuria. Han trascurrido varios  lustros con distintos gobiernos, y alternar con  varios  “clanes  detrás del trono”. Se requerirá tambien hoy día mucha sabiduría,  pero con la experiencia  acumulada  se sabrá enfrentar los obstáculos  y  superar las diferencias que han estancado al país, pero sin violentar la Constitución, recordando los cuidados que tuvieron los Próceres de 1824, con aquella de la República Federal de Centroamérica.

En relacion a lo sucedido a raíz de la visita del Alto Comisionado de Naciones Unidas  para los Derechos Humanos y sus comentarios y observaciones se debe considerar que, en lo referente a los países amigos, debe de  haber respeto mutuo y, cuando sea necesario, ser solidario con ellos.  Pero en lo concerniente a las Naciones Unidas todo es diferente, pues somos miembros de ese organismo internacional. La Carta de Naciones Unidas nos obliga a cumplir dichos acuerdos y tenemos también  compromisos con varias de sus Agencias como OMS-OPS, UNICEF, PNUD, etc. Y hay  algo muy importante, Naciones Unidas ha desempeñado una funcion muy especial con El Salvador, como fue el acompañamiento y asesoría oportuna y eficaz para llegar finalmente a los Acuerdos de Paz, solución parcial  del Conflicto Armado, vivido en la década ochenta y noventa.


Esta crónica busca que tengamos confianza en nosotros mismos; hemos tenido y  tenemos los recursos humanos idóneos y   necesarios para resolver  internamente nuestros problemas y así nadie vendrá a ordenarnos nada; pero eso sí,  estos recursos deben usarse con honestidad y voluntad política a toda prueba. Sabia receta.




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