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Política

“(Con) un tribunal constitucional desaparece la Sala”

Gerson Chávez

lunes 26, diciembre 2016 - 12:01 am

Guillermo Guevara Lacayo exdiputado constituyente y asesor del PDC

Guillermo Antonio Guevara Lacayo, un político famoso por una polémica frase pronunciada hace algunos años, integró la comisión de trabajo que dio vida a la Constitución de la República de El Salvador de 1983, en la cual se puso como “candado” que sean dos legislaturas las que aprueben las reformas constitucionales. En el trigésimo tercer aniversario de la Constitución de la República, Guevara Lacayo cree que la propuesta del FMLN para crear un tribunal constitucional sobre Sala de lo Constitucional es más política que técnica, pero no rechaza la idea. El político, famoso por su frase pronunciada en su época de diputado, “Si pude haber robado, robé, pero no tengo las manos manchadas de sangre”, algo que ha asegurado que fue un malentendido, hoy asesora la fracción legislativa del PDC, partido que tiene un curul en la Asamblea Legislativa y es crítico de la Sala de lo Constitucional: dice que la Sala se atribuye el derecho a reformar la Constitución violándola. Su tesis para considerar otra reforma constitucional es que las “dos extremas” pueden repartirse la Sala de lo Constitucional o que “puede haber en un momento determinado un cambio de signo de la Sala” y “empezar a hacer reformas no convenientes” a “la tranquilidad del país”.

 

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¿Cómo era el contexto político que favoreció la creación de la Asamblea Constituyente que dio a luz la Constitución de 1983?

Se formó una comisión redactora de la Constitución con la idea que ya nos habíamos puesto todos de acuerdo: esta vez, la Constitución iba a ser hecha por los diputados y que no iba a haber, como en otras oportunidades, una comisión de alto nivel, de notables, de juristas, o de lo que fuera, para elaborar un anteproyecto. El anteproyecto lo elaboramos nosotros y se formó una comisión que presidía el doctor (Rafael) Morán Castaneda, su servidor era el secretario y el doctor Ricardo González Camacho era el relator. Trabajamos casi un año en la redacción de la Constitución.  El contexto era prácticamente que había una conciencia colectiva nacional que el país tenía que cambiarse, que el rumbo que el país llevaba era necesario un golpe de timón para poderlo salvar del despeñadero que estaba a punto de caer. Ya un buen sector de los salvadoreños había tomado la decisión que la única manera de cambiar la situación era a través de fuerza, de la lucha armada y habían surgido los grupos guerrilleros y tenían relativamente fuerza en esos momentos; fuerza militar y fuerza política social. Entonces, había una conciencia colectiva nacional que había que hacer algo. Había un sentimiento colectivo de cambiar el país. Los que no nos fuimos a la lucha armada participamos en unas elecciones en donde la mayor representación la tuvo la Democracia Cristiana. El partido recién naciente, pero que era expresión de un grupo importante económico del país, que era ARENA, y el PCN, que también tuvo una representación. De manera que, ante esa situación caótica que el país venía sufriendo, que produjo incluso que los mismos aliados tradicionales en la política de país, de la Fuerza Armada, se viera obligada a dar un golpe de Estado.


 

¿Estamos hablando del golpe de Estado del 79?

Sí, el golpe de Estado del 15 de octubre de 1979. Todo el mundo estaba de acuerdo que había que hacer algo. El problema es que todos creíamos que teníamos que hacerlo como cada quien creía que debía hacerse; es decir, el PCN tenía una concepción, ARENA tenía una concepción y en la Democracia Cristiana tenía otra concepción sobre qué hacer en relación al problema del país. Pero había una cosa importante en el fondo y era que todos estábamos conscientes que había que hacer algo para salvar al país del caos. Esa conciencia generalizada que se expresaba a través de los partidos políticos, fue la que nos permitió ponernos de acuerdo para elaborar las reglas del juego y esta Constitución de 1983 es el producto del consenso de las fuerzas políticas, a excepción del FMLN.

 

¿Cuáles eran los aspectos novedosos, el espíritu, de la Constitución de 1983?

Cabe señalar que el texto constitucional era un texto de avanzada. Se hace un esfuerzo para que se respeten los derechos humanos; es decir, se le da una valoración importante a lo que es la persona humana. Se prohíben las detenciones arbitrarias, se establece que nadie podía ser detenido más de 72 horas. Se reconocen algunos derechos laborales como la indemnización, la presunción de inocencia, que (es) parte importante de los derechos humanos. Se prohíbe las confesiones producto de la tortura. En lo político, existía una disposición que decía que se prohibían los partidos anárquicos y contrarios a la democracia; eso quería decir que estaba prohibido el Partido Comunista, para decirlo más claro. Dijimos que había que evitar a futuro los golpes de Estado. Hasta esa época, teníamos en el país una Constitución rígida, que no permitía cambios. Cada vez que querían hacer un cambio en la Constitución hacían un golpe de Estado porque no había de otra manera. Así sucedió para quitar a José María Lemus. Entonces, establecimos un mecanismo en la Constitución que permita reformar la Constitución.

¿Este es el mecanismo que se necesita de dos Asambleas para reformar la Constitución?

La primera Asamblea dice qué es lo que hay que reformar con mayoría simple; la segunda Asamblea, con una mayoría calificada, determina si se aprueba o no se aprueba el proyecto aprobado por la primera Asamblea. ¿Qué significa eso? Que el constituyente quería darle la posibilidad de cambios constitucionales, pero no unos cambios que se podían hacer fácilmente en términos de representación política, es decir, se necesitaban dos Asambleas. Eso quiere decir que el cambio constitucional tenía que ser producto de un gran acuerdo político, de un consenso político para realizarlo.

 

¿Este fue un candado que puso la Asamblea Constituyente?

Ese fue el candado, pero, al mismo tiempo, una puerta. Era puerta, pero con un candado. Esto nos lleva a cuál es nuestra forma de interpretación de la Constitución y establecimos que todo funcionario civil o militar, antes de tomar posesión de su cargo, según el artículo 235, protestará bajo su palabra de honor ser fiel a la República, cumplir y hacer cumplir la Constitución, ateniéndose a su texto. En este artículo, dejamos establecido que la interpretación constitucional para el constituyente tenía que ser literal, conforme a lo que la Constitución dice, conforme a lo que está escrito aquí. ¿Y por qué pusimos eso? Porque esas eran las reglas del juego que todos estábamos dispuestos a aceptar y cumplir. El mismo FMLN, hace 23 años cuando se firman los Acuerdos de Paz, acepta estas reglas del juego en términos generales. Creo que ha llegado el momento, estamos volviendo a un momento de crisis, más bien, el país está volviendo al punto de volver al fondo de una nueva crisis institucional que nos puede llevar a una situación impredecible. Puede haber en un momento determinado un cambio de signo de la Sala de lo Constitucional y empezar a hacer reformas que no sean las convenientes para la tranquilidad del país. De manera que esa situación de división de las fuerzas políticas y división de la sociedad en dos partes, en dos extremas, la izquierda y la derecha, nos puede llevar a un futuro en una Sala de lo Constitucional repartida. Eso lo que puede volver a hacer es entrampar al país.

 

¿En este contexto es necesario reformar la Constitución?

Yo creo que por algún lado hay que empezar.

¿Cuáles reformas podrían hacerse?

Hay tantas cosas discutibles en el ambiente. Por ejemplo, la facultad de la Sala de lo Constitucional que, vía sentencias, reforma lo que establece la Constitución. Si eso es lo que queremos, pues, pongámoslo, pero no estemos violando la Constitución por esa vía. Hay que revisar todas las cuestiones ambientales. Este país, de seguir así como vamos, esto va a ser un desierto. Temas controversiales que están en el ambiente como el famoso matrimonio entre personas del mismo sexo, cuestiones discutibles y que están ahí como es el caso del aborto. Hay tantas cosas que hay que revisar y hacerlo en forma tranquila. Creo que la Asamblea Legislativa debería nombrar un equipo, una comisión ya sea de su seno o fuera de su seno, que no sea necesariamente diputado, para estudiar todos los cambios que sean necesarios. El país no puede continuar en la forma en que está. Hay una paralización producto de la polarización existente. Debería de haber alguna forma constitucional de romper ese impasse.

 

En el discurso del trigésimo tercer aniversario de la Constitución, el FMLN planteó la creación de un tribunal constitucional, el cual estaría sobre la Sala de lo Constitucional. ¿Ve viable la creación de este tribunal?

Al crear un tribunal constitucional prácticamente desaparece la Sala de lo Constitucional. Es posible que el FMLN esté haciendo un planteamiento de carácter político y no un planteamiento de carácter técnico. Lo que sí, estamos de hecho, ante una Sala de lo Constitucional que está funcionando como tribunal constitucional y se ha arrogado el derecho de reformar la Constitución sin tenerlo de conformidad con la Constitución.

Algunas sentencias les gustan a unos, algunas sentencias les gustan a otros y viceversa, y eso crea inestabilidad política en el país.

 

Con la propuesta de la creación del tribunal constitucional, ¿se estaría tratando de anular el trabajo de la Sala?

Mire, aquí cada quien tiene sus cucos y obviamente para el FMLN un cuco es la Sala, porque de alguna manera, la Sala, vía sentencia, ha detenido algunas acciones del Gobierno. Entonces, esa animadversión que el FMLN tiene respecto a la Sala, a veces, los sentimientos nublan el pensamiento y se puede a veces pensar con el hígado y no con la razón. Pero, ese es el FMLN, el resto de la sociedad tenemos que ver qué es lo que conviene. El resto de las fuerzas políticas tenemos que analizar qué es lo que conviene y déjeme decirle: realmente cuando se hizo esta Constitución discutimos la posibilidad de la creación de un tribunal constitucional y pensamos que la sociedad no estaba lista para eso; es decir, para un tribunal constitucional al estilo europeo, en donde en última instancia es ese tribunal constitucional el que gobierna al final. El problema de esto, que es el problema de la Sala actual, es que nadie es infalible como ya lo he dicho en otras oportunidades. El Papa es infalible pero en cuestiones de religión, pero en otras cosas se equivoca.

 

¿Está preparado el país para un Tribunal Constitucional?

Eso es lo que hay que discutir. Yo no le diría sí o no, si no lo discutimos tranquilamente, técnicamente. Por supuesto, el elemento político siempre va a estar ahí.

 

En cinco pregintas

 

¿En términos generales cómo evalúa el trabajo en materia política?

Yo diría que no hay una forma en que los partidos mayoritarios se pongan de acuerdo, eso ha causado un entrampamiento de manera general y hay cualquier cantidad de cosas que hay que hacer todavía. Siempre habrá cosas que hacer; pero no hemos estado al ritmo.

 

¿Cómo evalúa al FMLN como partido en el Gobierno y ARENA como oposición?

Yo digo que el FMLN está haciendo el mayor esfuerzo por perder las elecciones y ARENA está haciendo el mayor esfuerzo por no ganarlas.

 

¿Cómo se explica esa paradoja?

Es decir, ambos están haciendo mal las cosas. Es decir, todo este entrampamiento de carácter económico, el FMLN lo que ha tratado es de buscar un culpable que es ARENA; y ARENA, de buscar un culpable que es el FMLN. Pero, para mientras, es la gente la que está pagando el pato, es la que está pagando los platos rotos. Creo que los dos, precisamente, están en un bajo nivel de aceptación popular. Mantiene cada quien sus votos duros, sus cuadros, pero la población pensante, consciente, se da cuenta de que los dos están actuando mal, que los dos están causando daño, a lo mejor irreparable en el país.

 

¿Por qué ARENA y el FMLN y los demás partidos han sido incapaces de ponerse de acuerdo y aprobar el presupuesto de 2017?

Uno de los temas más candentes es la no aprobación del presupuesto que lleva, no a una paralización total del Estado porque la misma Constitución establece que se va a usar el presupuesto de este año; pero todos los proyectos, toda la inversión, está paralizada y hay casos de demandas sociales muy grandes, en el caso del Ministerio de Salud por el escalafón, el caso de los veteranos de guerra.

 

¿Cómo ve el hecho que los partidos siguen repartiéndose instituciones como la Corte de Cuentas de la República y CNJ?

Precisamente esos son los problemas que son productos de esta situación de polaridad.




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