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Editorial & Opinion

Corrupción, un verdadero cáncer

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

sábado 3, junio 2017 - 12:00 am

Cuando hay voluntad de investigar la corrupción sin importar quienes están involucrados y existe apoyo suficiente de organismos internacionales, se puede tener como resultado que la institucionalidad funcione. Pese a lo permeado que puedan estar instituciones como la Fiscalía General de la República, Policía Nacional Civil y la Corte Suprema de Justicia, es decir, que todo el sistema de justicia siempre ha sido un blanco de penetración por parte del crimen organizado, las pandillas, el narcotráfico y, por supuesto por los partidos políticos que reclaman su dominio por haber puesto al funcionario ahí.

En consecuencia, el trabajo que está realizando el fiscal general Douglas Meléndez, de una manera sigilosa y estratégica, no ha caído en gracia en aquellos grupos de políticos que desde el principio quisieron presionar a la Fiscalía, para que se hiciese del ojo pacho y continuar así con la fiesta de los despilfarros, tráfico de influencias, compra de voluntades, licitaciones amañadas, contrataciones fantasmas, venta de bienes públicos a funcionarios, pese a que la ley lo prohíbe, uso ilegal de los fondos de la partida secreta, sobresueldos excesivos, malversación de fondos, entre otros aspectos ilegales y antiéticos.

Claro que estas prácticas corruptas no son actuales, ni tampoco exclusivas de un partido político, ya que si examinamos la historia desde el año 1989 nos daremos cuenta que, en los gobiernos de ARENA, no solo afloró la corrupción, sino que se institucionalizó como un mecanismo de acumulación de riqueza de forma ilegítima por algunos malos funcionarios que se olvidaron de servir, y se enfocaron en servirse con la cuchara más grande, desnutriendo aún más las finanzas públicas de El Salvador; todo ello ha quedado en evidencia en la publicación que hiciera el periódico digital El Faro.

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En la investigación se define con claridad de cómo manejaron de forma ilegítima la partida secreta. Utilizando $176.8 millones en cheques emitidos a favor de los expresidentes Armando Calderón Sol, Francisco Flores, y Elías Antonio Saca. Dinero que nunca justificaron contablemente, pero sí dejaron huella de que era una doble contabilidad o como lo conocen: “el pecado original de los presidentes”.

Todo ello se dio mientras el pueblo salvadoreño necesitaba un empuje en sus economías, nuevas escuelas, hospitales, medicamentos, inversión en viviendas populares, reconstrucción de nuestro país, en virtud de la destrucción que dejó el conflicto armado. No obstante, algunos funcionarios de ARENA se hicieron los desentendidos de las necesidades del pueblo, y saciaron su sed de dólares hasta que tuvieron la seguridad que su futuro y el de sus hijos no corría peligro, lo cual generó un efecto en cascada, ya que, desde el funcionario de más bajo rango, hasta el más alto, buscaron con diligencia obtener una parte del pastel.


Ahora bien, como pueblo salvadoreño, no necesitamos la mea culpa de ARENA, ya que ello solo representaría una posición favorable en virtud de las próximas elecciones que están a las puertas, ya que se interpretaría como un acto de valentía más que de descaro, ya que los fanáticos, aunque sepan que su partido es corrupto e inepto, siempre lo apoyarán por todas las vías, sin importar las pruebas que se presenten; por lo tanto, lo fundamental es que devuelvan el dinero que sustrajeron del erario público, que sin duda nos puede servir para hacerle frente a las múltiples necesidades que se tienen en la actualidad.

Del mismo modo, el brazo de la justicia se ha extendido gracias a la valentía del Señor Fiscal, a todos aquellos funcionarios del FMLN que se consideran intocables, como: Mauricio Funes, quien salió huyendo del país antes que lo procesaran en prisión, por ser el padre de la tregua con su exministro de justicia, y por todos los actos de corrupción que se dieron en su gestión, como el pago arbitrario de los $108 millones del Chaparral, la licitación amañada de Polistepeque; la contratación de los miles de guardias de seguridad de la empresa de su amigo, entre otras cosas.

En suma, creo que al fin se está logrando justicia para procesar a todos aquellos malos funcionarios, sin importar del color que sean, que han abusado del poder y se han apropiado de forma indebida de los bienes del Estado.  Por lo tanto, todos los salvadoreños debemos de apoyar la gestión del Fiscal.




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