Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Decir la verdad

Rafael Domínguez / Periodista

Miércoles 28, Junio 2017 - 12:00 am

Es mandamiento divino no mentir, por ende lo es decir la verdad,  pero parece que lo que se supone más fácil no lo es y más cuando la verdad se convierte en espada que rompe lo que ante ojos extraños hemos construido, porque la verdad es eso, una espada que corta profundamente, que lastima cuando se descubre a trvés de ella algo que se suponía oculto.

La mentira en otras latitudes mucho más cuerdas, es considerada un indicio de delito y al mentiroso se le considera capaz de todo, pues la mentira es una acción que mata, daña, altera, corrompe y desintegra naciones, no en balde en documentos públicos se le pregunta a la persona y se le abre la puerta a que por su propia mano informe sobre si posee drogas, armas, o malas intenciones ya que si lo que se hace es contrario a su palabra, la mentira es un comienzo para identificar que hay dolo. Caso contrario sucede en nuestras latitudes, donde la mentira es como el elemento imprescindible para “mejorar”, para “ganar”, para “triunfar”; mentimos con tanta facilidad que ya hemos dejado de apreciar la verdad; es más, podemos llegar a catalogarla como un “mal” si ésta llega en el momento menos esperado y oportuno, hemos llegado a despreciar la verdad y atesorar la mentira. En nuestros países, esconderse tras la mentira es el pan del día, decir cualquier cosa incluyendo una mentira es como el deber ser del político y del ciudadano, si eres real y verdadero, eres raro o fuera de cabales.

Pero la verdad, dice un dicho famoso, siempre triunfa porque la mentira tiene piernas cortas y siempre es alcanzada por la verdad; la mentira no puede correr mucho y tampoco expandirse por mucho tiempo hasta que la verdad le sale al paso; así vivimos en El Salvador, mintiendo y creyendo que la verdad nunca llegará y sí, sí llega, ha llegado para revelarnos los errores y la falta de honestidad.

publicidad

La verdad debería ser un fundamento traído a presente, para comenzar a enderezar el barco y recuperar lo perdido, porque no se puede ser pleno y tener un buen vivir si éste está basado en la mentira; de hecho nos engañamos a nosotros mismos para pretender engañar a otros, en lugar de ser honestos y convencer a los demás que podemos cambiar las cosas.

La mentira se ha apoderado de nosotros y ésta nos hace esclavos, porque cada vez hay que inventar otra mentira para sostener la anterior y así hasta caer a un foso profundo del cual salir se vuelve imposible si no es con la verdad misma; por consiguiente, siempre será más duro y difícil cuando las mentiras se acumulan.

Decir la verdad es el principio de la liberación, aceptar lo que tenemos y verlo con los ojos de la verdad es lo mejor que puede sucedernos, porque cuando nos vemos de verdad, realmente aprendemos a amar lo que realmente somos.

En El Salvador, decir mentiras parece deporte nacional; de hecho hasta en el deporte la hemos incluido, amañando partidos o qué decir en la economía, donde hasta las cifras estamos maquillando para “vernos un poco mejor”; somos víctimas de la mentira y no nos hemos dado cuenta que con ella muere la esperanza, la confianza y la solidaridad, porque no se puede creer a un mentiroso, mucho menos si es reincidente y eso nos está pasando la factura; cuando el 65% o más de ciudadanos no quiere nada con ARENA ni con el FMLN es porque ambos han mentido, no cumplieron lo ofrecido y son ahora grupos en deuda que generan desconfianza.

La verdad debe regresar a la esfera pública, a las personas, a los candidatos, a quienes pretendan administrar las cuentas nacionales, porque necesitamos conocerles, saber de dónde vienen y hacia dónde van; necesitamos que sean francos, honestos, claros y transparentes, es decir, verdaderos y que amen la verdad.

Un nuevo proceso electoral viene y lo primero que ya vemos es un nudo de mentiras, lo cual me hace pensar que no hemos aprendido la lección, porque se piensa que la gente no se dará cuenta o no sabrá, pero equivocados están, pues ya a nadie logran engañar, menos a un pueblo que exige la verdad y no solo bienestar. Decir la verdad debería ser el primer compromiso si alguien pretende un voto.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.

Simple Share Buttons