Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Demagogia barata

Carlos Alvarenga Arias / Abogado y MAE

jueves 3, mayo 2018 - 12:00 am

La gente es en realidad muy extraña.

La racionalidad es una capacidad que no todos utilizan. Para mí, si no fuera porque es una realidad científicamente comprobada, el raciocinio sería un mito.

A estas alturas de la historia la especie humana debería haber aprendido de sus errores, estar de acuerdo en los temas importantes, cuáles son las estrategias para realizarlos y ponerse manos a la obra.

publicidad

Entre tantas cosas, temas aún polémicos para nuestras sociedades del tercer mundo -que ya se resolvieron en países del primer mundo-, aún nos causan dolor de cabeza. ¿Cómo los abordamos? Imposible. Parecemos simios viendo por primera vez el fuego.

La educación: qué tipo y en qué forma. La salud pública: cómo, con qué y dónde. La seguridad ciudadana: quiénes son, cómo se les combate y rehabilita, pero sobre todo cómo se previene. Muchos temas ya resueltos en otros países acá todavía no los desarrollamos.


Añoramos tiempos pasados cuando en verdad eran un espejismo de tranquilidad y progreso, bastante artificial en ciertos aspectos, bajo la dictadura militar, trabajadores sometidos y el alza de los precios del café de pura chiripa. Bueno, solo es un decir. Ese ejemplo, es solo un decir.

Estas lamentaciones, tan constantes en mis artículos, se deben a que no encuentro muchas cosas por las cuales felicitarnos, y ahora que veo cómo hay apoyo masivo a un demagogo barato, malcriado, el cual en su vida ha leído un libro de política; sin planteamientos claros para sacar adelante al país, sobre todo en el tema que para mí es crucial cual es la delincuencia, entonces termino de enterrar mis esperanzas.

Un tipo soberbio, autoagrandado, ególatra, egocentrista, y que ahora las masas desesperadas están magnificando artificialmente, créanme que me da tristeza, náusea y luego me deprime. Así, en ese orden.

Es tan evidente todo lo anterior que yo quisiera saber, en este ejercicio sagrado de mi derecho de libertad de expresión, que me da derecho a criticar a los que quieren gobernar a mi país, si los que no apoyamos a Nayib Bukele somos una sarta de retrógradas, anacrónicos, reaccionarios, conservadores, que le tememos al cambio; que estamos atados al status quo, y los que sí lo apoyan, son en cambio la luz de la modernidad, mentes preclaras que están seguros y con fundamentos que esa es la vía correcta hacia la liberación de un bipartidismo que ha defraudado; una opción que nos hará desarrollar en todos los aspectos fundamentales de una nación: salud, educación, trabajo, seguridad social, etc., o por el contrario, los que no apoyamos a Bukele somos clarividentes y los que sí lo apoyan están ciegos.

Una de las cosas que aprovechan los demagogos, harto es sabido, es la frustración de la gente. La reconocen, la huelen, son animales de caza de deseos y necesidades frustradas. Las identifican, aíslan, analizan (a puro instinto, no crean que con base a métodos de análisis y solución de problemas), y saben qué decirle al oído a la gente, que las haga soñar, ilusionarse, creer, abrir su corazón, su mente y entregarse en cuerpo y alma. Sí, así como suena, parece un cortejo con fines eróticos sexuales. Así son los demagogos.

Sin duda es necesario un verdadero cambio. ARENA y el FMLN aún están peleando en las montañas. En sus mentes enfermas y beligerantes, andan con los fusiles en el hombro. No los han bajado. Siguen pensando que el enemigo a matar es el otro, y no una parte de la sociedad con la cual hay que ponerse de acuerdo en los puntos torales, para trabajar juntos en ellos, como hicieron países que han surgido de la pobreza e incluso de las ruinas, dejando el show, el espectáculo, el circo solo para temas secundarios o accidentales.

En ese sentido, el jovencito Bukele no anda perdido. Una tercera vía es urgente, necesaria, pero ¡por favor!, una seria, no parte del show.

Su discurso en Chalatenango logró enterrar mi último miligramo de respeto por él, y allí es donde concluyo con amarga expectativa: este pueblo no aprendió nada del quinquenio de Mauricio Funes. Este pueblo tiene algo de irracional.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.