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Editorial & Opinion

Depurar la PNC es un reto de nación

Jaime Ulises Marinero / Periodista

Martes 12, Septiembre 2017 - 12:00 am

Hace unos diez o doce años, haciendo una investigación  periodística sobre las condiciones en que trabajaban más de un centenar de  agentes de una delegación policial de la zona oriental, pude  darme cuenta que entonces la Policía Nacional Civil (PNC) ya estaba infiltrada por pandilleros. Los baños exclusivos para los agentes tenían grafitis alusivos a las pandillas. El mismo jefe policial me confirmó que los baños habían sido pintados tres meses antes y que en menos de un mes ya estaba lleno de grafitis.

Logramos ingresar a dos delegaciones más, una en San Salvador y otra en la zona occidental e igual en los baños privados de los agentes policiales, los grafitis pandilleriles era el común denominador. La explicación que recibí de las altas autoridades de la institución fue que en la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) no había una depuración de los aspirantes a policías.

Un oficial, convertido ahora en asesor, me contó que decenas de policías tenían tatuajes, algunos hasta dentro de los labios, todos alusivos a los grupos de pandillas. En aquellos años cuando se sospechaba que un policía estaba relacionado o tenía vínculos con las maras o pandillas, se le trasladaba a puestos y subdelegaciones lejanas, pero rara vez se procesaba a uno de estos agentes. Es decir, el problema se trasladaba sin medir consecuencias.

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Cabe en cualquier lógica creer que los pandilleros siguen en su afán de infiltrar las instituciones de seguridad, incluso la Fuerza Armada, como ya se ha publicado casos de soldados íntimamente ligados a pandillas.

Sin embargo, surge una especie de confianza a raíz de lo manifestado la semana pasada por el director general de la ANSP, Jaime Martínez, pues se presume que ahora los controles en dicha institución se han incrementado notable y efectivamente. Según Martínez, en los últimos ochos años, la ANSP ha depurado a por lo menos 900 aspirantes a alumnos por tener nexos con las pandillas.


Martínez señaló que la depuración ocurrió durante las cinco pruebas a las que son sometidos los aspirantes. Además se cuenta con la inteligencia policial para detectar a posibles infiltrados. En los últimos años la ANSP ha graduado a alrededor de 7 mil 800 policías, habiendo tenido a más de 60 mil aspirantes.

Entonces, si la ANSP hace una depuración efectiva, cabe preguntarse en qué momento  o cómo la institución es infiltrada, pues periódicamente se están haciendo capturas de policías que han cometido delitos por favorecer a los pandilleros.

Se conocen casos de policías que informan a los pandilleros sobre planes policiales, otros que les introducen drogas, armas, teléfonos, chips y otros. Otros más que literalmente son pandilleros, pues cuando gozan de su período de licencia se dedican a actividades de mareros.

Es obvio que la PNC como institución está infiltrada y si la ANSP está haciendo bien su trabajo, pues entonces el proceso de infiltración ocurre cuando el agente ya está en ejercicio efectivo. Alguien podría  justificar  que un agente es proclive a favoreces a los delincuentes por los bajos salarios, la desmotivación institucional, amenazas a su familia y mil justificaciones más, pero nada valida que un policías favorezca a delincuentes. La inteligencia policial debe hacer un mejor trabajo interno, porque seguramente los agentes con nexos pandilleriles son pocos, pero lo suficiente para bloquear el trabajo policial y generar la desconfianza de la población hacia la institución.

La PNC debe cuanto antes desarrollar un plan de depuración en busca de generar confianza ciudadana. Una depuración exhaustiva de sus filas es urgente tanto para separar policías ligados a pandillas como aquellos que se han visto involucrados en delitos como allanamientos ilegales, muertes sumarias, pertenencias a bandas delincuenciales y otros.

No hay duda que a los buenos agentes hay que estimularlos, por eso es bueno y correcto que el Ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez, haya revelado que pronto será presentado ante la Asamblea Legislativa una iniciativa para que se apruebe la transferencia de una parte de lo recaudado con el impuesto a la telefonía y uso de tecnología, a efecto de ayudar a las familias de los agentes fallecidos por la delincuencia. Sería bueno, además, pensar en un aumento salarial para los agentes y suboficiales… Estímulos y depuración debe ser paralelos.




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