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Editorial & Opinion

Desairar a Taiwán es desairar a EE.UU.

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

jueves 6, septiembre 2018 - 12:00 am

El presidente Sánchez Cerén anunció recientemente el fin de las relaciones diplomáticas que se tenían con Taiwán, desde hace 84 años, de modo que, sin mayores explicaciones, se deja atrás toda una historia de beneficios que El Salvador ha recibido de parte de Taiwán, sin ningún agradecimiento, y sin cumplir el protocolo de cierre de relaciones diplomáticas;  ante ello se debe hacer una serie de valoraciones que evidentemente los políticos no le querrán decir a la población por temor a perder popularidad de cara a las elecciones 2019.

Y es ahí donde reside la hipocresía política, por ello no se debe ignorar los antecedentes que unen a las naciones; en ese sentido, es importante entender que las construcciones de relaciones diplomáticas, se basan en intereses políticos que benefician o bloquean, tanto a los países llamados capitalistas o a los países de corte izquierdista, para entender el contexto se debe partir de la historia reciente. Cuando termina la II Guerra Mundial, se formaron regímenes comunistas desde los Balcanes hasta el Mar Báltico, con China a la cabeza, debido a su vasta historia comunista.

Es así como se formó el llamado “Telón de Acero” frente a los países capitalistas de Europa Occidental, la mayoría de estos gobiernos, aunque eran independientes, siempre dependían de Rusia y éste a su vez tenía una alianza estratégica con China. En ese mismo contexto surge en el radar la convulsionada historia de los taiwaneses que ha sido reducida a un botín de guerra, ya que luego de la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial, Taiwán​ volvió a ser territorio de China, pero en dos años el gobierno chino arrastró a la bancarrota la economía taiwanesa.

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Así mismo suprimió la autonomía que ésta llegó a tener de Japón, provocando protestas que terminaron con la masacre de unos 30.000 ciudadanos taiwaneses. Desde entonces, Taiwán ha buscado obtener independencia y una soberanía unificada, lo cual le ha sido imposible; sin embargo, es reconocida en la Organización de las Naciones Unidas como el Gobierno legítimo de China por muchos países occidentales, en especial por Estados Unidos.

De manera que la lucha histórica entre los países de izquierda y los países capitalistas es perenne. Lo que sí es indudable es que aquellas naciones que abrazaron el comunismo o el socialismo, no solo decapitaron la economía por medio de las expropiaciones, sino que sumergieron a su pueblo en miseria y los llevaron a depender por completo del Estado, dado la incapacidad del manejo de la cosa pública; de modo que, si se coloca a los comunistas a administrar el agua de mar, en un par de años acabarían con toda ella.


Así que en la medida que los países de Latinoamérica han abrazado el socialismo del siglo XXI, se han alejado de las libertades individuales, y por ende sus gobernantes han buscado alinearse con los países del ALBA, por lo que se vieron obligados a romper relaciones diplomáticas con Taiwán, dada la premuera de correr a los brazos de China y Rusia, y por ende defienden las atrocidades que han cometido los dictadores en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, en su tiempo Ecuador, Argentina y Brasil.

Ante el escenario en el que China ha impulsado una diplomacia del dolor, Estados Unidos ha buscado, mantener sus intereses, lo cual es legítimo en un plano estratégico; ahora bien, El Salvador como país, tiene mucho que perder, al tomar una decisión de esta magnitud, porque no se tienen los recursos ni la geografía que otros países poseen para hacerle frente al bloqueo que se nos avecina, dado que no solo cerramos las puertas a Taiwán, sino a sus aliados.

Desde una perspectiva más simple, le hemos declarado la guerra a los Estados Unidos, lo cual es peligroso, no solo por los beneficios económicos que hemos recibido y estamos recibiendo de ellos, sino porque hay más de dos millones de salvadoreños en territorio estadounidense y la mitad de ellos están indocumentados; está claro que la decisión del presidente Sánchez Cerén, atiende a una agenda comunista mundial, donde se quiere unificar la forma de pensar, en la que todos son iguales, excepto los que están en el poder.

Impondrán el matrimonio igualitario y el aborto, por lo tanto, la agenda comunista mundial es para fortalecer la dirigencia de los partidos comunistas que están en el poder, pero no tiene nada que ver con el bienestar del pueblo; por ello Taiwán se negó a financiar las elecciones del FMLN, de ahí la molestia. Como ciudadano salvadoreño, deseo agradecer por toda la ayuda que nos dio el pueblo de Taiwán en estos 84 años. ¡Gracias por todo!




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