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Editorial & Opinion

Diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición venezolana

Sherman Calvo / Publicista

viernes 17, noviembre 2017 - 12:00 am

La comunicación se construye y desarrolla en función del lenguaje, como un requisito natural de éste, como una realidad interactiva de cada comunidad y de su tiempo. Desde el fundamento del lenguaje, la comunicación contribuye a uno de los requerimientos más constantes y acelerados del tiempo que vivimos: el sentido humano de la identidad.

La comunicación se da cuando corresponde con la realidad del sujeto y el intercambio de ideas. Cuando se entiende que éstas no son partes exclusivas, sino intereses compartidos. Esto es, según lo definió Michel de Montaigne: “La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”.

La comunicación es el diálogo directo del hombre con el hombre. Es la base de todas nuestras relaciones, el verdadero punto de apoyo de nuestra existencia pensante. La comunicación, como expresión de la inteligencia humana, permea, por tanto, todas las actividades en lo social, en lo político, en lo económico, en lo científico, entre el pasado y el futuro, de lo individual a lo colectivo.

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Un diálogo describe a una conversación entre dos o más individuos que exponen sus ideas o afectos de modo alternativo para intercambiar posturas. En ese sentido, un diálogo es también una discusión o contacto que surge con el propósito de lograr un acuerdo, un compromiso, como el que se esperaba del anunciado diálogo entre el chavismo y la oposición venezolana, para lo cual, delegados del gobierno y de la oposición, viajarían a República Dominicana, invitados por el presidente Danilo Medina para intentar emprender un diálogo que solucione la grave crisis política venezolana, dentro de la cual, como hecho reciente, la Asamblea Nacional Constituyente, que no goza de todo el reconocimiento tanto de la oposición como de muchos gobiernos democráticos, borró de un plumazo al Parlamento venezolano.

Por falta de garantías, la oposición venezolana suspendió el diálogo que sostendrían con el Gobierno de Maduro y la comisión de diálogo. El pueblo de Venezuela esperaba ansioso que el gobierno de Maduro y los  dirigentes de la de oposición venezolana establecieran un intenso y verdadero diálogo para encontrar una solución y establecer así un acuerdo, con el objetivo de cambiar para mejorar la situación política, social y económica del país, alcanzar la paz y la concordia de sus habitantes.


En su uso más habitual, el diálogo es una forma presente tanto en el discurso oral como en el escrito, en donde se comunican entre sí dos o más personas. Se trata de un recurso válido y adecuado para intercambiar ideas por cualquier medio, ya sea directo o indirecto.

El diálogo puede ser tanto una conversación amable como una violenta discusión. De todas formas, suele hablarse del diálogo como una exposición e intercambio de pensamientos, donde se aceptan las posturas del interlocutor y los participantes están dispuestos a modificar sus propios puntos de vista. Por eso existe un consenso sobre la necesidad de diálogo en campos como la política y de la religión, por ejemplo.

Se dice que la voluntad de poder  y el autoritarismo tienden a excluir al diálogo, ya que pretenden que su verdad sea la única válida y desacreditan las opiniones de los oponentes, en un intento por fortalecer su dominio. “Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”, otra frase célebre de Michel de Montaigne, que bien aplica al presidente Maduro.

El diálogo genuino intenta buscar la verdad y fomentar el conocimiento sin prejuicios, a diferencia de la retórica que busca persuadir y convencer a través de una manipulación de la opinión.

Por la ansiada paz social en Venezuela, el mundo democrático entero queda expectante, sin perder la esperanza de que el Gobierno de Maduro sea capaz de recapacitar para poder establecer un genuino diálogo con la oposición, por el bien de todos los venezolanos.




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