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Política

Diálogo se entrampó 
porque “cada uno busca su cuota de poder”

Gerson Chávez

Lunes 30, Enero 2017 - 12:02 am

El rector de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), Andreu Oliva, hace un análisis de los avances y las deudas políticas que dejó la firma de los Acuerdos de Paz de 1992. Considera que la sociedad salvadoreña debe trabajar por concretar acuerdos de segunda generación que tengan como base la discusión temas económicos y de seguridad. Plantea que esta nueva fase no solo debe ser acompañada por los partidos políticos, sino también por toda la sociedad civil. Visualiza que difícilmente se logrará concretar estos acuerdos si cada actor político antepone sus intereses particulares sobre los temas de nación.

 

¿Cuáles son las deudas políticas y sociales de los Acuerdos de Paz de 1992?

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En los Acuerdos de Paz, fundamentalmente lo que se firmó es el fin de la guerra. Ese fue el acuerdo más importante y eso supuso un avance al país, así como la democratización del sistema político salvadoreño. Diría que son los dos aspectos más importantes de los Acuerdos de Paz, pero, sí, se dejó a un lado todo lo que tenía que ver con los cambios y la transformación social y económica del país que había sido precisamente una de las causas que generaron el conflicto armado. Una parte importante de la población que vivía en la pobreza, en la exclusión sin sus derechos económicos y sociales satisfechos, y eso va generando en la población y amplio sentimiento de rechazo a esta situación. Solamente, se abre espacio con la creación de ese Foro Económico y Social que prácticamente tuvo una vida corta y por tanto no se avanzó.

Eso vemos que sigue siendo un problema real en el país, seguimos teniendo a una buena parte de la población con empleos en el sector informal, empleos que no llegan muchas veces a tener una remuneración de un salario mímino, que no tiene las prestaciones sociales adecuadas.


 

¿Considera que la reconciliación nacional es uno de los puntos que todavía falta mucho tiempo para que se haga realidad, a pesar que se están cumpliendo 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz?

A pesar que en los Acuerdos de Paz se contemplaba que se buscaba la reconciliación de la sociedad salvadoreña tampoco se ha logrado. No se ha logrado porque no se ha tenido en cuenta, sobre todo a las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos, aquellas personas que fueron más afectadas por el conflicto armado. Se ha caído también en la impunidad de las personas que son responsables de las violaciones de los derechos humanos durante el conflicto armado. Entonces, realmente no se puede hablar de reconciliación porque se han hecho casi ningún esfuerzo. En ese sentido, se ha pensado que la reconciliación se logra solamente a través de una vida en paz o de terminar la guerra, pero hay que pensar que realmente hay conflictos ideológicos muy fuertes, hay una gran parte de la población que sufrió mucho durante el conflicto, que tiene heridas muy profundas y esto no ha sido atendido de ninguna manera.

Seguimos viviendo en un país que está polarizado no solamente ideológicamente, sino que también está polarizado económicamente,  cuando tenemos una pequeña parte de la población que tiene muchos recursos y una gran parte de la población que tienen muy pocos recursos y que vive con grandes precaridades.

 

¿Han fallado los actores políticos?

En este caso han fallado los actores políticos y yo diría que también ha fallado la población. Por un lado, los actores políticos y los actores militares no han tenido interés en trabajar en este aspecto de generar políticas públicas que nos llevaran a una verdadera reconciliación y por otro lado, la sociedad tampoco ha reclamado con la suficiente fuerza, de una manera unida, esas políticas públicas que nos llevaran hacia la reconciliación. Sí ha habido algunas acciones de algunas organizaciones de derechos humanos y de algunos comités de víctimas reclamando estos aspectos, pero han estado bastante fragmentados y no han tenido la fuerza, ni la constancia suficiente para exigirle a los actores políticos.

 

¿Fue error de los Acuerdos de Paz de 1992 el haber incorporado en su gran mayoría solo a actores políticos y haber dejado relegada a la mayor parte de la población?

Yo diría que los Acuerdos de Paz no fueron solo de actores políticos, a mí me parece que que también estuvieron representados tres sectores. Por un lado, estuvo la Fuerza Armada, el FMLN y también estuvo la representación del Gobierno. Tanto la Fuerza Armada como el Frente representaban a todo el conjunto de combatientes de uno y otro lado. Yo creo que los sectores que no estuvieron representados en los Acuerdos de Paz, que nunca se tomó en cuenta, fue la población civil y dentro de la población civil, especialmente, a las víctimas. Por eso, nos encontramos ahora en que no se ha alcanzado una reconciliación. El factor que estuvo más ausente y que no estuvo considerado fue precisamente la sociedad en general.

 

¿Por qué los Acuerdos de Paz fueron incapaces de redefinir un Estado con instituciones suficientemente fuertes para garantizar los derechos humanos, perseguir el delito y combatir la corrupción y la impunidad?

Yo creo que los Acuerdos de Paz sí crearon estas instituciones y les dieron la fuerza necesaria para cumplir con su cometido. La Policía Nacional Civil fue una de estas instituciones, lo mismo la Procuraduría de Derechos Humanos, que son realmente instituciones que tienen leyes que les dan sustento y que les dan la autoridad suficiente para poder cumplir con su misión en un Estado democrático. Lo que me parece que pasó es que se pervirtieron esas instituciones, no hubo interés en fortalecerlas y que mantuvieran ese espíritu. En el caso, por ejemplo, de la Policía Nacional Civil se introdujeron elementos que venían de la antigua Policía Nacional o que venían del Ejército sin que pasaran por los procesos de depuracion necesarios, se introdujeron a personas, además, que tenían un récord muy negativo y de violación a los derechos humanos.

Eso permitió que la Policía Nacional Civil se fuera corrompiendo, digamos infiltrada por estas fuerzas antidemocráticas que representaban a los cuerpos de seguridad anteriores. Tampoco se fortaleció esa Policía Nacional Civil ni con los medios ni con las técnicas adecuadas, sobre todo, la parte de la investigación. No hubo interés de parte de los gobiernos de ARENA en fortalecer esta labor.

 

¿Este interés de fortalecimiento institucional se vio tras el cambio de Gobierno?

Yo diría que estos últimos Gobierno ha habido más interés en la Policía y ha habido mayor inversión en la Policía Nacional Civil. Creo que todavía el aspecto de la investigación es débil y sobre todo es preocupante.

 

Al llegarse a los 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz, ¿ve viable alcanzar acuerdos de segunda generación tal como han sido propuestos?

Yo lo veo muy difícil, pero a la vez veo que es muy necesario que en nuestro país se logren unos acuerdos entre las distintas fuerzas, no solamente las políticas, sino las fuerzas económicas, las fuerzas sociales, los distintos actores de los estamentos de la sociedad. Se requiere que nos pongamos de acuerdo si queremos que este país tenga un futuro viable y pueda ofrecer un futuro digno, un futuro de desarrollo humano a las próximas generaciones. Si seguimos con estos enfrentamientos, si seguimos con estas grandes desigualdades, con un sistema de justicia que no funciona, si seguimos defendiendo intereses de los grupos muy particulares, en lugar de defender y buscar el bien común, en lugar de construir sobre la justicia social, este país no tiene futuro y cada vez va a ser peor y ser más dificil vivir. Que haya este tipo de acuerdos es fundamental para el futuro del país.

 

¿Qué actores deben integrar esta segunda generación de los Acuerdos de Paz?

Por un lado, tienen que estar presentes los partidos políticos porque ellos son los que después pueden aprobar las leyes, las políticas públicas necesarias. Tienen también que estar los sectores sociales, tanto organizaciones no gubernamentales, sindicales, las organizaciones que representan esta gran parte de la sociedad, campesinos, toda la sociedad tiene que estar representada.

 

¿Qué temas deben ser incorporados en la agenda de trabajo de estos segundos acuerdos?

Un punto muy importante sería llegar a un acuerdo de qué país queremos, ponernos una meta y un plan de país. Que ese plan de país se lleve adelante independientemente quién esté gobernando.

Eso me parece que es muy importante. Por otro lado, necesitamos en ponernos de acuerdo en que necesitamos transformar el país. No puede seguir siendo un país que excluye al 30 % o 40 % de la población, un país que sigue viviendo en violencia. Necesitamos llegar a unos acuerdos sobre inversión social. Invertir en educación es uno de los aspectos más importantes y más fundamentales para el desarrollo, invertir en salud pública. El tema fiscal es fundamental porque debe haber un pacto fiscal que permita al Estado tener esos recursos para hacer inversiones sociales.

 

¿Qué opina de la pausa que se ha puesto en las mesas de trabajo (fiscal, económica, pensiones y del café) entre el Gobierno y ARENA?

Veo que esto es realmente la muestra de la poca actitud de diálogo, del poco deseo que hay que lleguemos a acuerdos que realmente supongan un bien para nuestro país, pensando en la totalidad de la sociedad. Me parece que se siguen defendiendo intereses muy particulares. El hecho que se hayan entrampado estas mesas, que no se haya avanzado, como se han entrampado todos los procesos e intentos de diálogo a los largo de estos 25 años, es porque cada uno de los participantes busca su cuota de poder, busca mantener su estatus. Me parece que, cuando se trata de fuerzas políticas de distinto signo ideológico, no hay posibilidad de acuerdos porque ninguna quiere perder cuotas de poder, sus privilegios y eso es lo que llamaríamos la polarización, donde la ideología está por encima de los intereses del bien común, de los intereses de la sociedad.

 

¿Considera que la falta de voluntad política y de cumplimiento de los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y ARENA en estas mesas podrían ser la antítesis del panorama que puede darse con los acuerdos de segunda generación?

Si no hay capacidad para lograr acercarse y cualquier problema es motivo para abandondar el diálogo, ¿cómo va a haber capacidad para ponerse de acuerdo para pensar qué país queremos? Tenemos que hacer un llamado a las fuerzas políticas a ser muy generosos, a pesar en el bien común, a pesar en El Salvador, no a pensar desde su perspectiva ideológica. Esta dificultad en las mesas de negociación sobre los temas que ya se han planteado entre ARENA y el FMLN, pues, se van a trasladar en cualquier otra mesa de negociación que se quiera hacer.

 

 

PERFIL

Andreu Oliva nació en Barcelona, España, el 29 de octubre de 1957. Se tituló como profesor, ingeniero, administrador, filósofo y teólogo. En 1988 ingresó a la Compañía de Jesús y en 1995 se ordenó como sacerdote. Dentro de la orden, se ha desempeñado como vicario-administrador de la Parroquia San Isidro, ubicada en Tocoa (Honduras). Coordinador general de la Red Ignaciana de Emergencia y Solidaridad (Rides). En 2008 llegó a la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) para asumir como vicerrector de Proyección Social. El 12 de enero de 2011 fue nombrado como rector de la UCA.




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