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Editorial & Opinion

El aborto es “homicidio legalizado” II

Jaime Ramírez Ortega / Consultor Legal y de Negocios

viernes 6, abril 2018 - 12:00 am

Deseo felicitar de manera efusiva a Moisés Urbina, por la valentía que tuvo de defender la vida desde el momento de la concepción, al confrontar a su invitado, el cual de forma evasiva no pudo contestar si tenía o no alma el embrión, o si creía o no en Dios; no dudo que cualquier niño podría contestar esta pregunta sin problemas, no obstante, el ser humano a través de los tiempos ha jugado a ser Dios, lo cual ha generado que tenga una visión distorsionada de la realidad y cree que con el intelecto puede cambiar el destino de la naturaleza provista por el creador.

Es decir, que el hombre, aunque tenga ciencia e intelecto, no es capaz de revertir la vejez; tampoco puede detener la muerte o descifrarla; no puede curar un cáncer; no es capaz de hacer oír a un sordo o hacer ver a un ciego de nacimiento; es incapaz de devolver la vida a través de la resurrección; tampoco ha logrado, por mucha ciencia que tenga, que un paralitico de nacimiento recobre la movilidad de sus piernas. Pero históricamente, solo un personaje ha logrado producir una revolución tan grande de milagros, su nombre es Jesucristo, quien fue palpado por una multitud y registrado en la Biblia.

Y confirmado por autores como Flavio Josefo, Publio Léntulo, Orígenes, Hipólito de Roma, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino con el tratado la fe y la razón, por mencionar algunos; es decir, que no se tiene como fuente única a la Biblia sobre los relatos de la vida y enseñanzas de Jesús; del mismo modo, sería ignorancia supina creer que cuando se habla de Jesús o la Biblia, es hablar en automático de religión; al contrario, Jesús condenó la vida religiosa que impone cargas a la humanidad y que ni los sacerdotes podían llevar. Así que cualquier historiador serio sabe que Jesús no es religión, sino un estándar de moralidad.

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Dicho lo anterior, deberé aclarar que ninguna circunstancia de embarazo, por difícil que sea, es justificable para provocar un aborto y quitar la vida de un ser humano en gestación, por mucho que alegue algún profesional de la medicina que se trata únicamente de un embrión y no de un ser humano que no tiene alma, como si se tratase de una mercancía o un producto. Es evidente que la ciencia médica no ha logrado demostrar, científicamente, que el embrión no es un ser humano, por muchos esfuerzos que ha hecho por desvirtuarlo.

Históricamente, para determinar la existencia legal de una persona se hacía la prueba “docimasia pulmonar hidrostática”, la cual consistía en sustraer los pulmones del feto que nació muerto, colocarlos en un balde con agua, y si los pulmones flotaban significa que respira y, por lo tanto, era reconocido como un ser humano y tenía existencia legal; pero si no flotaban, se presumía para la ley que nunca existió como ser humano; pero con los avances científicos y el desarrollo de los derechos humanos, ese concepto quedó obsoleto, por ser lesivo a la humanidad; todo ello estaba regulado en el artículo 72 del Código Civil.


Después de muchas discusiones en tratados internacionales sobre la vida y la reproducción, se acordó que se debían regular los derechos de los no nacidos y se reconoció la vida desde el momento de la concepción; es así que la Constitución vigente de El Salvador y el Código de Familia, establecen que la vida inicia desde el momento de la concepción; por lo tanto, no se puede considerar a un embrión como un producto sin alma y que no tiene categoría de ser humano,  dado que dicha postura es perversa y diabólica.

Dios le dio al ser humano la potestad de reproducirse, tal como se lo dijo a Adán y Eva, lo cual se alcanza cuando un espermatozoide entra vivo al óvulo de la mujer para fecundar vida; de modo que es simple entender que la vida inicia desde el momento de la concepción y no como lo están haciendo parecer algunas personas, porque jamás un espermatozoide entra muerto para fecundar vida.

“El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida. (Job 33:4)”.




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