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Editorial

El admirable despertar de los guatemaltecos

viernes 28, agosto 2015 - 12:00 am

Universitarios, empresarios, educadores, campesinos, abogados, médicos, obreros. Todos marcharon juntos ayer en la capital guatemalteca para demandar la renuncia del presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, tras las denuncias de corrupción en su contra y que ya tienen en prisión a su exvicepresidenta.

La demostración pública de repudio hacia la corrupción, de parte de los guatemaltecos, es impresionante, admirable, extraordinaria. Es una lucha por limpiar su país de los políticos corruptos. Simplemente, el pueblo guatemalteco se ha hartado de una clase política que vivió del erario público por décadas, sin importarles el bienestar del ciudadano común.

El pueblo guatemalteco ha despertado y no hay poder político, militar o económico que puedan detener su indignación.

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Una enorme diferencia con la sociedad civil salvadoreña, profundamente dividida por la polarización política, incapaz de hacer causa común contra males tan graves como la corrupción o la inseguridad. Los salvadoreños debemos aprender mucho de lo que los guatemaltecos están haciendo y dejar de buscar justificaciones para los corruptos afines al partido de nuestra simpatía. La corrupción es un mal endémico y sin bandera, hay que extirparlo de raíz.




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