Buenos Días

El admirable respeto y civisimo electoral chileno

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

martes 19, diciembre 2017 - 12:00 am

Lo que vimos el domingo en Chile fue ejemplar, lo ideal, de lo que debe ser un proceso electoral en un país que se precie de democrático y con una fortaleza institucional digna de admirar.  En menos de dos horas, después de concluida la votación, el Servicio Electoral de Chile ya había proclamado un ganador y su adversario no tardó ni media hora más en reconocerlo.

Hay que elogiar, primero, al pueblo chileno por su civismo, por su participación electoral, por sus decisiones y porque sus exigencias de un mejor país han convertido a Chile en una nación líder en América Latina. Luego su clase política, que sabe reconocer victorias y derrotas sin berrinches ni disturbios.

Hay que admirar también al Servicio Electoral de Chile por su eficiencia, profesionalismo, transparencia, rectitud y el enorme respeto que genera entre sus ciudadanos sus resultados. Ni una sombra de duda, ni una pizca de politización, dobles discursos, falsos ejercicios intelectuales o contaminación partidaria.

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En Chile se pudo ver cómo se cuentan los votos minuto  a minuto.  En contraste, hemos visto en las últimas semanas el desastre de nuestros vecinos hondureños, donde hasta el sistema se “apagó” y tardaron casi un mes en entregar unos cuestionados resultados que la mitad del país no reconoce.

Es obvio que ante estos dos espejos, nuestro ejemplo debe ser el chileno. Hace mucho para lograrlo, podríamos alegar que el TSE salvadoreño carece de los recursos porque ni Hacienda ni la Asamblea quisieron dárselos, pero yo creo que eso es secundario, sobre todo ha hecho falta la capacidad, la eficiencia, la voluntad política y la visión para cumplir con lo que las circunstancias exigen, como se demostró en 2015 y, si no se corrigen adecuadamente el camino andado, podríamos ver repetidos en 2018.





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