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Editorial & Opinion

El arma más poderosa de los hombres libres

Moisés A. Rivera / Colaborador

miércoles 14, junio 2017 - 12:00 am

La justificación realizada por el diputado arenero, Ricardo Velásquez Parker, de ingresar al pleno legislativo con su arma de fuego, solamente porque al bajarse de su vehículo “vio personas progobierno y sintió temor”, es una justificación irónica, porque proviene de una persona que se declara “provida”, pero la probabilidad del 90 % de utilizarla para quitarle la vida a otra persona que le representara una amenaza eran altas, la amenaza principal era él.

Cada diputado y diputada tiene asignado como mínimo entre 1 a 3 “agentes PPI” para que resguarden su integridad física en el transcurso del día y noche; además el sistema de seguridad privada que tiene la Asamblea Legislativa puede prever cualquier atentado a la integridad física de los legisladores y empleados; por tal motivo la justificación del diputado de haber ingresado armado carece de legitimidad.

Además la portación de arma de fuego en instituciones públicas ES PROHIBIDO según lo establece el artículo 62 de la Ley de Control y Regulación de Armas, Municiones, Explosivos y Artículos Similares, dice: “en instituciones públicas, centros sociales, culturales y educativos, restaurantes….”, además en el Código Penal en el artículo 346-B, en su inciso 2 , determina: “el que portare un arma de fuego en los lugares prohibidos legalmente, en estado de ebriedad o bajo los efectos de sustancias psicotrópicas”. Por lo cual la actitud del diputado opositor es reprochable e irresponsable porque va en contra de la ley, la ética parlamentaria y la convivencia ciudadana.

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El grave problema de seguridad que afronta el país tiene en su base la utilización de las armas de fuego para el cometimiento de delitos tal y como lo afirman organismos como el PNUD; la portación y comercio ilegal de armas de fuego es uno de los principales factores que inciden actualmente en el aumento de las estadísticas de los crímenes que atentan contra la vida. Es por eso que la apología a la portación de armas que hizo el diputado el 1 de junio debe merecer nuestra más enérgica condena, porque justifica su utilización como un mecanismo de solución al problema de seguridad.

Desde la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, El Salvador a pesar de tener una alta polarización ideológica, hasta la fecha ningún diputado o diputada ha sido víctima de algún ataque con arma de fuego que atente contra su vida; por lo que, no es admisible que un diputado se presente a un acto público con el pensamiento o temor que pueda sufrir un atentado a su vida.


¿Y no es el voto el “arma más poderosa de los hombres libres”? Inminentemente ya no lo es para este diputado arenero, ahora es una 9mm, ¿será capaz de ingresar armado a las comunidades a solicitar el voto para reelegirse en su cargo? Es más que seguro que lo hará, entonces ¿quién representa un peligro para esta sociedad? La respuesta es lógica y evidente ante nuestros ojos.




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