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Editorial & Opinion

El cáncer mayor

Sábado 17, Octubre 2015 - 12:00 am

El pasado miércoles 14 el jurista colombiano Iván Velásquez Gómez, hoy (2014-2016) al frente de la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala (CICIG), concedió una entrevista al periodista Jean Martínez para el diario El País de España, acerca de su delicada y peligrosa función que ejerce actualmente en Guatemala, en las que habla acerca de las causas de la crisis de credibilidad en la democracia en nuestra región.

Sin dudar, señala a la impunidad como el mayor cáncer de América latina,  y agrega: “La lucha contra la impunidad es la lucha por construir el Estado de Derecho”. Y no se equivoca el magistrado, toca el punto angular del problema al evidenciar que no es la corrupción en sí, que siempre la ha habido y la habrá en sus menores y mayores proporciones en todos los países e instituciones del orbe, sino su ausencia de castigo y el desvío moral de la conducta individual y colectiva, ante la permisividad y aceptación del delito cometido contra la cosa pública, que se asume inherente al cargo público que se ejerce.

Hace ya unos cuantos años, en Venezuela, en la década de los ochenta, el intelectual Arturo Uslar Pietri afirmó en la televisión: “ En el país se dice que el funcionario que no roba es un pendejo¨ (en aquel entonces esa palabra altisonante estaba prohibida utilizarla en los medios de comunicación, y era mal vista en el lenguaje culto). Lo dijo frente a la descarada impunidad que se observaba en el enriquecimiento ilícito cometido por los funcionarios gubernamentales, estatales y municipales en sus contratos con los particulares, en medio del deterioro generalizado de la moral y de las propias instituciones. Partidos que no estaban a la altura del reto histórico, a pesar de su pasado combativo y doctrinario; hombres enriquecidos en meses,  por medio de un contrato sin licitación o de un suculento sobreprecio negociado.

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El epílogo es conocido, un militar traidor a su juramento, ignaro y demagogo, inmoral por demás, vendió al electorado la promesa de construir el hombre nuevo en una nueva Venezuela, y miren donde fue a parar el país, al cabo de 15 años.

Esa es la alerta que nos hace  Iván Velásquez Gómez, quien en su natal Colombia tuvo la responsabilidad de juzgar el caso de la paramilitares, logrando llevar a prisión a más de 50 políticos, parlamentarios y empresarios. En la actualidad, desde su actual cargo, no duda en afirmar que daría su apoyo para que instituciones similares a la CICIG se instalaren en Honduras, México, El Salvador, Colombia o en cualquier país de la región, porque no sería una fuerza extranjera violando la soberanía –afirma-, dado que para ello se requeriría una solicitud formal del gobierno a las Naciones Unidas, la aprobación del Congreso respectivo y, la validación del Acuerdo por parte de la Sala o  Corte Constitucional.


Y nosotros pensamos que, si en verdad se desea una democracia activa, participativa y justa que garantice la igualdad ante la ley y el Estado de Derecho, un nuevo pacto social se impone entre todos los componentes de la sociedad (partidos, iglesias, academias, empresarios, sindicatos, sociedades civiles, instituciones), para asumir la lucha frontal contra la impunidad, y la responsabilidad de solicitar a las Naciones Unidas una comisión similar a la CICIG, que asuma, conjuntamente con las autoridades locales el combate contra la impunidad, que termina siempre en el desencanto colectivo, y la posterior pérdida de la libertad.




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