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Editorial & Opinion

El clima en El Salvador después de París (1)

Juan Marco Álvarez/Director Asesor del Consejo Empresarial Salvadoreño para el Desarrollo Sostenible. Twitter: @jmagreen

lunes 25, enero 2016 - 12:00 am

Mantener el aumento de la temperatura promedio del planeta por debajo de los dos grados centígrados y hacer todo lo posible para limitarla hasta 1.5 grados para el año 2100.  Esta es la apuesta para combatir el cambio climático hecha por los 195 países firmantes del Acuerdo de París el pasado Diciembre.  El compromiso implica cambios radicales incluyendo la difícil tarea de descarbonizar totalmente la economía global para el 2050. En otras palabras, debe eliminarse la explotación y el consumo de todo tipo de combustible fósil, como el petróleo, el carbón y el gas natural comenzando desde ya. Todo esto tendrá repercusiones en sectores como el energético, el industrial, el agrícola, así como en el sector transporte.

En el corazón del Acuerdo se encuentran las Contribuciones Previstas Nacionalmente Determinadas, INDCs por sus siglas en inglés, y que constituyen los planes de acción en mitigación y adaptación que presentaron todos los países firmantes, incluyendo a El Salvador, como su “primer compromiso” para el logro de la meta planteada.  Hago énfasis en las palabras “primer compromiso” pues el Acuerdo contiene el principio de que estos planes nacionales climáticos deben mejorarse en el futuro con mayor ambición en términos de mejoras de metas de mitigación. De hecho, está programada una reunión de los Países firmantes en 2018 para presentar estos planes mejorados.

Las INDCs realmente son compromisos auto-definidos por cada País atados a un modelo de ejecución transparente, el cual es legalmente vinculante.  Es decir, nuestro País define el alcance de sus INDCs, pero debe seguir las reglas vinculantes establecidas en términos de monitoreo local, reporteo y verificación de sus metas. De igual forma, la estructura de las INDCs es central y universal para todas las partes firmantes.  El acuerdo será depositado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el próximo Día de la Tierra, 22 de Abril 2016, para que quede abierto para su firma.  Media vez el Acuerdo sea ratificado por 55 países que representen el 55% de las emisiones, este entrará en vigor.

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En esencia, el Acuerdo de París captura elementos suficientes para la acción: 1) Planes para la reducción de emisiones o mitigación: Definidos por cada País, deben ser lo suficientemente ambiciosos como para alcanzar la meta propuesta.  2)  Un sistema robusto de transparencia y de mejoras cada 5 años: Las actuales INDCs deben mejorarse. Cada país debe informar sobre avances y mejoras continuas en mitigación. 3) Adaptación a los impactos del clima: Apoyo externo y fortalecimiento de capacidades para los países. Implica el desarrollo y ejecución de planes nacionales de adaptación. 4) Pérdidas y Daños: Fortalecer capacidad para la recuperación en países donde el daño es extremo y la adaptación ya no es posible.  5) Mecanismos de soporte: Cooperación técnica y financiera para los Países que lo soliciten, para el logro de un futuro resiliente.

El plan climático o INDC que ha presentado El Salvador vía el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), si bien es cierto es un primer esfuerzo, este se queda corto debido principalmente a que necesita aterrizar metas cuantitativas de mitigación en varios sectores. Además, el plan tiene que adecuarse al formato que requiere el Acuerdo, ya que esto último es legalmente vinculante, además de necesario para una adecuada rendición de cuentas y transparencia a nivel internacional y local. Lo clave será el nivel de liderazgo, esfuerzo y compromiso que se requerirá del MARN para involucrar a mucho más actores, incluyendo al sector privado, en el proceso de consulta necesario para la mejora que requiere este primer plan, en lo que respecta a mitigación y en especial al tema de la adaptación.





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