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Editorial & Opinion

El compromiso por un nuevo año

Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia

miércoles 3, enero 2018 - 12:00 am

Nuestra salvadoreñidad se ha caracterizado por realizar los mayores sacrificios en esfuerzos tesoneros y constantes para superar nuestras innumerables limitaciones. Son las carencias del entorno las que nos han hecho trabajar con imaginación, audacia y picardía para hallar salidas a laberintos de dificultades por complejas que parezcan; siempre con el objetivo de salir adelante hasta encontrar la tierra prometida por la que tanto nos desvelamos y soñamos, como decía el poeta Roque Dalton: “los hácelo todo, los véndelo todo, los cómelo todo, los mejores artesanos del mundo”.  Solo a través de la enorme fuerza moral colectiva pudimos trascender conflictos, fronteras, catástrofes y limitaciones.

La fortaleza de cada familia de aferrarse con uñas y dientes a la esperanza, sobreponiéndose  a toda caída por dolorosa que parezca, venciendo las adversidades con valentía, unidad familiar, firmeza, trabajo perseverante, fe inclaudicable en un futuro mejor y, sobre todo, más justo; ha sido capaz de mover montañas.

La meta de cada familia siempre es clara, firme y persistente: salir adelante, que el futuro de nuestros hijos sea mejor que el nuestro; satisfacer de manera digna las principales necesidades para disfrutar una vida en condiciones de estabilidad y modesta tranquilidad. Este espíritu recio, de lucha indoblegable a toda prueba es uno de los principales motores que nos impulsan con más fuerza para ir al encuentro de otro nuevo año.

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De cara al 2018, y con todas las piezas situadas en su lugar, nuestro país tiene la expectativa y las condiciones suficientes para dar un salto de calidad que trascienda al promedio de crecimiento económico hasta hoy alcanzado, asegurando un mayor progreso en beneficio de la nación, especialmente en la generación de empleo digno y el incremento de los indicadores de todas las áreas de gestión que muestran avances considerables en relación al bajo crecimiento endémico que ha caracterizado este modelo.

Esta reactivación está debidamente comprobada por las instituciones del Estado y ratificados por organismos internacionales especializados que nos acompañan y estudian en detalle. Un ejemplo relevante es la mejoría en las condiciones de seguridad con la reducción de más de un veintisiete por ciento de crímenes.


Los índices de crecimiento muestran avances que pueden ser mejorados bajo determinadas premisas como reforzar el dialogo político que conduzca a generar acuerdos concretos; la sana incertidumbre, en términos de fortaleza democrática, de quien pueda ganar la próxima elección presidencial del 2019 es motivo suficiente para ello.

Realizar acciones que aseguren estabilidad y gobernabilidad para los próximos años y faciliten un mayor crecimiento económico –como adoptar medidas regulatorias para una mayor inversión, una reforma tributaria progresiva que asegure los recursos para avanzar y cumplir la agenda social comprometida con los objetivos del milenio de Naciones Unidas, así como concertar las reformas al funcionamiento, organización y formación de la estructura  del Estado para asegurar la puesta a tono con los retos del periodo– son parte de la preciosa oportunidad ante la expectativa de la victoria que tiene cada una de las principales fuerzas en contienda y este espíritu es un espacio precioso para construir acuerdos de país.

Durante 2018 no solo nuestro país estará inmerso en la febril dinámica de campañas y procesos eleccionarios de diputados y alcaldes. En febrero Costa Rica tendrá elecciones presidenciales y de diputados, lo que a mi criterio aporta mucha estabilidad y gobernabilidad al realizarse en un solo proceso.

Ecuador durante febrero también desarrollará un referéndum constitucional trascendental; asimismo en marzo Guatemala probablemente tendrá otro referéndum territorial para cerrar sus diferencias con Belice; en abril es el turno de Cuba con su proceso electoral legislativo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Paraguay que decidirá simultáneamente presidente, alcaldes y diputados. Colombia en mayo elegirá presidente, con una muy probable segunda vuelta en junio; durante julio México, en un proceso desde ya muy complejo y de difícil pronóstico, escogerá presidente y diputados; en septiembre será Perú quien seleccionará autoridades regionales y municipales; en octubre Brasil llevará a cabo elecciones generales con una muy compleja elección de presidente que incluye la probabilidad de una segunda vuelta en el mismo mes, poniendo a prueba todo su sistema político e institucional; y al final del año tendremos elección presidencial en Venezuela, precisamente cuando nuestro país estará en plena campaña presidencial.

En este nuevo año los retos son enormes, desde encontrar salida al laberinto en el que se encuentran buena parte de nuestros migrantes en el norte, responder a una buena parte de las expectativas de empleo digno al que aspiran miles de compatriotas, avanzar y profundizar la agenda social con mayor cobertura y servicios de salud y una mayor calidad en la educación, hasta el desarrollo de amplios y coordinados programas interinstitucionales de prevención contra la violencia que permitan rescatar a miles de jóvenes del riesgo al que están expuestos. El camino no es sencillo –nunca lo ha sido– pero seguiremos apostándole a las transformaciones sociales y ojalá la más rancia oposición asuma los compromisos que le corresponden en la construcción del país.




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