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Editorial & Opinion

El estado islámico y las pandillas

Carlos Alvarenga Arias / Abogado y MAE

miércoles 23, agosto 2017 - 12:00 am

El islamismo es una religión asombrosa y me da la impresión que muchos leen sobre ella solo cuando se dan ataques terroristas.

Como en el cristianismo igual en el islamismo hay muchos diferentes tipos de corrientes o sectas que no son ni por cerca radicales como el Estado Islámico (EI) y su fatídica guerra santa, que si bien está contemplada en el Corán, aquéllas no la toman como un mandato a los actuales musulmanes, sino a su gran profeta, Mahoma y con relación a la época en que vivió. Matar infieles no es parte de su doctrina actual, pero para los del EI sí lo es.

Hago esta aclaración por aquellos que ante los ataques terroristas de esos fanáticos tienden a generalizar, y eso es un gran error porque lleva a algo peor cual es la intolerancia, el odio, la marginación y hasta la aniquilación.

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Ahora quiero hablar de esa peste en particular en lo cual se ha convertido el autoproclamado Estado Islámico, financiado con petrodólares que se deslizan por debajo del sistema apoyado por países extremistas, entre ellos Irán, lo que los hace tener un poder armamentístico increíble capaz de poner en jaque territorios completos en diferentes países. Es la pandilla o mara mundial, pues así como nuestro dolor de cabeza doméstico, los miembros del EI están llenos de odio extremo, sienten un placer perverso por la aniquilación de los rivales degollándolos, mutilándolos, inmolándolos y la misión es extinguirlos.

En cuanto a las diferencias entre el EI y las pandillas, pues saltan a la vista, mientras aquellos tratan de imponer un estado teocéntrico regido por una casta sacerdotal, es decir, su inspiración es netamente religiosa, en cambio las maras no desean aniquilar al Estado, sino que desean alimentarse de él, como sanguijuelas chupando la sangre, como cizaña que se alimenta de la savia de un árbol o arbusto. Y han aprendido que toda la organización social debe funcionar, producir dinero y riquezas para chuparlas con extorsiones, amenazas, secuestros, etc.


Las formas de afiliar del EI son con base a su sólida filosofía religiosa y también con cortos y muy bien estructurados mensajes en contra del sistema occidental en todas sus manifestaciones, y contra determinados países, los cuales han recibido en su seno a gran cantidad de migrantes de países musulmanes. Están causando gran impacto en jóvenes occidentales sin conexión alguna con esos países ni con ningún tipo de relación con el islamismo, y todo por puro internet. Sorprendente.

Las maras involucran a jóvenes solos, abandonados, maltratados, y su filosofía, si se le puede llamar así, es simple: ofrecen un grupo al cual pertenecer, pero hasta allí termina todo su plan de afiliación. Lo demás es coacción o amenazas.

Eso si, la forma de actuar de ambos grupos terroristas es igual: cobarde, no declaran la guerra, no la afrontan, se ensañan, actúan a escondidas, con alevosía contra gente inocente y lo hacen de forma cruel causando mucho dolor.

Al igual que nuestros partidos políticos (PDC, Arena y ahora el Flmn) dejaron crecer a las maras, los países occidentales, abusando de excesiva parsimonia, también dejaron crecer al EI y ahora ambas cosas son grupos terroristas internacionales.

¿Qué hacer? Es un tema complejo, y en cuanto a nuestro país, hay que exagerar las medidas preventivas para que nuestros jóvenes no vayan a caer en las garras de esta doctrina religiosa extremadamente deformada.

Con respecto a las pandillas, el tema es complejo, es el que más nos importa porque es el que nos atañe, pero merece una serie de artículos aparte.

Hablando de cosas religiosas, yo pertenecí a la iglesia católica toda mi vida, hasta hace cinco años que pertenezco a una iglesia evangélica. Amo la iglesia católica porque es la que me enseñó todo, pero en la evangélica encontré lo que sentía que me hacía falta para consolidar muchos aspectos de mi fe, que no vienen al caso mencionar.

Los partidos políticos nunca van a solucionar el problema de las pandillas. Estoy convencido que solo las iglesias cristianas (católicas y evangélicas) podrían hacerlo, porque tienen en su mano la palabra de Dios, pero más allá de eso, la organización, la gente, la filosofía, los planes de trabajo para hacerlo, solo es que el gobierno de turno, de cualquier color político, se entere de eso para que los provea de la logística y la seguridad momentánea para prevenir y rescatar a los jóvenes pandilleros.

Mientras unos se pelean por cuál es la verdadera iglesia, los niños y jóvenes están siendo reclutados por estos entes del mal. Esa negligencia la pagarán muy cara cuando rindan cuentas.




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