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Editorial & Opinion

El hábeas data en El Salvador

Eduardo Cálix/Embajador

Lunes 18, Abril 2016 - 12:00 am

Por datos personales entendemos cualquier información concerniente y asociada a una persona, que permite identificarla. Estos datos nos caracterizan como individuos y determinan nuestras actividades, tanto públicas como privadas. Debido a que es relacionado directamente con la persona, cada quien es dueño de sus datos personales y es quien decide si los comparte o no.

Los datos personales han sido tildados como “el nuevo petróleo de la internet y la nueva moneda del mundo digital” y en la práctica, en palabras de Paul M. Schwartz, “el valor monetario de esta clase de información es grande y sigue creciendo. Las empresas a nivel global rápidamente están reorientando sus esfuerzos para aprovechar y obtener utilidades de esta tendencia.

Por ello, su protección es un derecho ciudadano que brinda la facultad para controlar a voluntad la información personal de cada individuo, que es almacenada, procesada o transmitida por terceros. Entre estos se encuentran los que identifican a la persona, o aquéllos que permiten tener comunicación con su titular. Datos relacionados con el empleo, y algunos que pueden resultar particularmente sensibles por su nivel de privacidad.

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La necesidad de circular internacionalmente datos personales, ha hecho que surjan reglas que deben observarse con miras a que los esfuerzos internos de protección no se desvanezcan cuando son objeto de exportación. Europa, en particular, ha sido pionera en desarrollar varias fórmulas jurídicas previstas para tal efecto.

Por la importancia de los datos y los beneficios que pueden generarle a cibercriminales que buscan adueñarse de ellos, continuamente observamos brechas de seguridad relacionadas con la fuga de información, en los cuales se utilizan distintos vectores de ataque para lograr fines maliciosos, con los conocidos daños a la imagen de las instituciones, públicas o privadas.


Debido a esto, se ha puesto en marcha iniciativas alrededor del mundo, que buscan proteger los datos personales que se encuentran en posesión de particulares o de gobiernos, haciendo de la tarea de protección de la información, una responsabilidad compartida entre los usuarios, las empresas que tienen acceso a los datos y gobiernos que deben legislar al respecto.

Para un país es importante lograr un nivel de protección adecuado por tres puntos: en primer lugar, aumenta el grado de protección jurídica de la información ciudadana. En segundo lugar, genera un escenario más competitivo para que el país sea un lugar en el que puedan realizarse negocios que implican transferencia de información personal desde cualquier parte del mundo; y no menos importante, la efectiva protección de datos personales es considerada como un elemento consustancial de las sociedades democráticas.

El Salvador aún no cuenta con un marco legal que le permita ser considerado como un país con protección de datos personales respecto a las exigencias establecidas por estándares internacionales. Tampoco regula lo atinente a los datos sensibles ni a las decisiones individuales automatizadas.

Para el logro de lo anterior, frente a las exigencias del estándar europeo, es imperativo expedir una Ley acorde a la materia, caracterizada por ser general, integral, armónica y sistemática de los aspectos medulares del habeas data y la protección de toda clase de dato personal; con altísimos estándares y acorde a fenómenos diferentes a la transferencia internacional de datos como la captura o recolección de información personal de ciudadanos de cualquier parte del mundo por internet; sin dejar de lado el establecimiento de reglas particulares para la niñez y la adolescencia de manera que se conviertan en sujetos especialmente protegidos por las regulaciones de protección de datos personales, con el fin de mitigar los riesgos y peligros a que se ven expuestos en internet, particularmente en las redes sociales.




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