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Editorial & Opinion

El peligro delincuencial no ha disminuido

Armando Rivera Bolaños / Abogado y Notario

Martes 27, Septiembre 2016 - 12:00 am

OPINIONPocas veces en el país, los medios y ciudadanos hemos tenido acceso a las investigaciones que realiza la Fiscalía General de la República (FGR) sobre el incesante quehacer de la delincuencia, mismo que debía constituir un punto de enfoque global donde participemos todos, en vez de estarnos desuniendo en ataques y acusaciones estériles y hasta contraproducentes como señalara, con frases sencillas, pero contundentes, el arzobispo metropolitano, monseñor José Luis Escobar Alas.

El que un mínimo porcentaje de homicidios haya disminuido, según las autoridades del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, es solo una porción del enorme pastel de riesgo y peligro que tiene la delincuencia, la cual, según datos  que han trascendido, pareciera que ha tomado mayor fuerza con la malévola intención de asestar golpes duros y de graves repercusiones a la institucionalidad del país.

El desaparecimiento de armas militares, o su posible adquisición con pandillas mexicanas, forma parte de un tejido siniestro que debería ser considerado como un llamado urgente, de atención permanente a no bajar la guardia en estos cruciales momentos, donde extrañamente surgen voces desde los escaños legislativos para que las investigaciones de cierto general queden sin efecto. Y digo extrañamente, porque esas posturas insistentes de que las cosas se dejen pasar sin consecuencias legales provienen del sector oficialista, que ahora como nunca, debe mostrar mayor coherencia en sus pronunciamientos, ya que según revelaciones de la misma FGR, grupos terroristas como la MS preparan planes de ataque criminal contra diputados, funcionarios del actual gobierno y elementos superiores de las Fuerzas Armadas, fiscales y empresarios entre otros blancos de sus diabólicos proyectos.

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Esas investigaciones no deben  ser motivo de comentarios peregrinos en las páginas periodísticas o televisivas. De solo hacer someros análisis o de comenzar a criticar, de calificar como ineptos a los responsables de la seguridad nacional o achacarlo todo a una tregua “hipócrita” con las estructuras criminales, realizada en la administración anterior.

Ese juego de carrusel político, de dime que te diré, solo puede servir a intereses politiqueros. La patria está en graves peligros, en aspectos ambientales, como financieros y…delincuenciales. Es hora que abramos bien los ojos, que dejemos de ver para otro lado y comencemos a trazar un nuevo y pronto derrotero para la nación entera, sin partidismos egoístas. Porque solo unidos vamos a poder sacar adelante este bello país, donde Dios dispuso que naciéramos y el cual, por ser nuestro, debemos cuidarlo y amarlo.


Pensar que la mayor o menor delincuencia del país debe medirse únicamente con el barómetro de los homicidios, es un grave error de apreciación criminológica. Por supuesto, los homicidios, especialmente si van agregados elementos de horror como desmembramiento de cuerpos, o afectan mujeres y niños, causan mayor impacto emocional y debilitan la moral en cualquier país del mundo. Por eso, nuestra Corte Suprema de Justicia, a la que tanto atacan ciertas asociaciones de generales conocidas, tuvo a bien calificar a las pandillas como grupos terroristas. Pero la muerte de personas es una parte del entremallado delincuencial.

Un aspecto que no debemos pasar por alto es que la delincuencia busca tres bases fundamentales de apoyo: infiltrar esferas institucionales, adquirir armas y tener  una fuerte disponibilidad económica. Hacia 1920-30, en la época de “los gánsteres” estadounidenses, sus esferas de acción eran la protección “pagada” de los negocios (una especie de extorsión ahora actualizada), favorecer el contrabando de licores finos prohibidos por ley y mantener dominio de zonas extensas. Después Dillinger y otros enemigos públicos se dedicaron al asalto sangriento de bancos. Estas acciones sin embargo, nunca se detuvieron y solo se modificaron.

Como me decía hace años un policía de Estados Unidos: “Mientras los buenos vivimos preocupados por mantener nuestras familias, los malos siguen pensando como joder a los demás, sin que la ley los joda a ellos” y vino la diversificación de actos o hechos criminales, pero ordenados por grupos de líderes que reciben nombres como palabreros, jefes, coordinadores, etcétera. La delincuencia se dedica entonces a extorsiones, trata de personas, manejo de prostíbulos, lavado de activos, narcotráfico, extorsiones y un largo etcétera de hechos reprochables por ley. La eliminación física de alguien es solo el epílogo de esta maldad.




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