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Editorial & Opinion

El peso de las relaciones internacionales

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

Editorial & Opinion | Diario El Mundo

Miércoles 25, Mayo 2016 | 12:00 am

Cuando uno lee acerca de política exterior, desconcierta la propuesta de Donald Trump que, en su primer discurso más o menos articulado sobre relaciones exteriores, expuso una mezcla contradictoria de planteamientos que confundió a muchos de sus oyentes; el aspirante en la carrera republicana a la Presidencia de EE.UU. reafirmó su tendencia aislacionista, apostó por el militarismo y el nacionalismo. “Sus ideas son un caótico revoltijo de malentendidos e ignorancia”, dijo el analista Gordon Adams, profesor emérito de política exterior en la American University de Washington.

En El Salvador, la política exterior la define el presidente de la República. La Constitución en el tema diplomático es lacónica, se reduce a cuatro palabras, le toca al mandatario: Dirigir las relaciones exteriores.

La primera mención de cómo sería la política exterior del gobierno apareció en el Programa “El Salvador Adelante” que fue la oferta electoral del presidente Salvador Sánchez Cerén: “Desplegar una política exterior alineada a los grandes objetivos, metas y estrategias de desarrollo de El Salvador y Centroamérica, basada en los principios de paz, cooperación para el desarrollo, seguridad ambiental y respeto del derecho internacional, a fin de posicionar estratégicamente a nuestro país”, decía el documento de campaña del presidente.

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En el gobierno Funes se dio a conocer “La Nueva Política Exterior de El Salvador”. El canciller Hugo Martínez declaró en una entrevista que: “Desde que nosotros asumimos definimos la política exterior como una política exterior abierta al mundo y sin ataduras ideológicas. Esa es la piedra angular de nuestra política exterior”.

Política exterior sin ataduras ideológicas es pragmatismo sin principios que con la mano derecha cultiva relaciones muy cercanas con Taiwán, Israel, Corea del Sur, Colombia y con la mano izquierda busca ampliar relaciones con Rusia, Cuba, Vietnam, Indonesia, Camboya.

La realidad más allá de las declaraciones, es que la política exterior de El Salvador, se hace dentro del círculo de seguridad de los Estados Unidos y si se quiere cooperación económica del país del norte hay que supeditarse a las condiciones que impone Washington que en este momento son muchas y muy exigentes.

Para el caso, la Ley de asignaciones presupuestarias otorgó $750 millones en asistencia para ayudar a los países del Triángulo Norte a atender los altos niveles de violencia e inseguridad, pero puso una serie de condiciones específicas para que se puedan erogar los fondos como nunca antes dispuestas para la región. Conforme la ley, el 50 % de los fondos para los gobiernos centroamericanos no puede ser asignado hasta que el Departamento de Estado certifique que Honduras, El Salvador y Guatemala han adoptado medidas efectivas para:

La lista de condiciones para la ayuda norteamericana es larga, algunas de las exigencias son: Establecer una entidad autónoma y pública para supervisar el plan de la Alianza para la Prosperidad. Combatir la corrupción, incluyendo la investigación y persecución penal de funcionarios públicos sobre los que pesen acusaciones verificables de corrupción. Implementar reformas, políticas y programas para mejorar la transparencia y fortalecer las instituciones públicas, incluyendo la capacidad e independencia de las fiscalías y los sistemas judiciales. Combatir las actividades de redes criminales, el narcotráfico y el crimen organizado. Investigar y procesar penalmente en sistemas civiles de justicia a miembros de las fuerzas militares y cuerpos policiales sobre quienes pesen acusaciones creíbles de violaciones a los derechos humanos, y asegurar que las fuerzas militares y policías están cooperando con los casos.

En otro orden de cosas, es imperdonable y no se puede dejar pasar la conducta desconcertante del partido de gobierno con relación a la situación de Brasil, el antecedente más cercano es el ridículo que hizo el gobierno de ARENA en la época de Francisco Flores, cuando reconoció intempestivamente el gobierno provisional de Pedro Carmona en 2002, como resultado del golpe de estado contra Hugo Chávez.

En el mundo actual analizar la política exterior lleva ineludiblemente a reflexionar sobre los principios que deben regir la conducta de los operadores de la diplomacia que tienen que tener un comportamiento predecible. Hoy en la diplomacia se habla del término “interméstico” que se refiere a la creciente interdependencia entre la política exterior y la agenda interna de un país.



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