Editorial & Opinion

El privilegio de votar con conocimiento

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 13, febrero 2018 - 12:00 am

El arma más poderosa del hombre que vive en una sociedad libre es el conocimiento y el mayor privilegio de las democracias  es que los ciudadanos tengan voluntaria y conscientemente el derecho a elegir a sus representantes. En nuestro caso, que su voto se respete, independientemente de si es cruzado, por bandera, por rostro, nulo, en blanco  o abstención.

El 4 de marzo próximo todos los salvadoreños tenemos que  acudir a votar por el partido o por los candidatos que más nos convenzan con sus propuestas, muchas de las cuales para ser honesto, son engorrosas, aburridas, repetitivas, irrealizables por falta de voluntad  política, fantásticas, chistosas, fuera de contexto y hasta mentirosas. Debería de existir una instancia donde bajo juramento los aspirantes a parlamentarios  declaren sus propuestas y si no las cumplen que se les vete la posibilidad de una reelección.

Algunos candidatos a diputados prácticamente fueron engañados por los dirigentes partidarios, pues los convencieron para que participaran teniendo nulas posibilidades de ganar. Solo hay que ver, verbigracia, los listados de los candidatos en todo el país, donde aparecen muchos nombres que solo van de relleno, pues los partidos saben a quienes apostarle y hacia ellos va dirigida la propaganda. En la posición uno aparecen o los actuales diputados o los altos dirigentes. Creo que solo ARENA los ubicó con base a los resultados de sus primarias.

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Por eso hay que votar con mucha responsabilidad, conociendo la probidad y notoriedad del candidato titular, porque en combo también vamos a votar por diputados suplentes que luego serán nombrados como asesores o que les cuidarán la espalda a los titulares cuando estos viajen o se ausenten sin mayores motivos. Es injusto votar por suplentes que van adheridos al titular. Los suplentes también los deberíamos escoger por rostros. Uno puede votar por un buen diputado, pero elegir a un suplente deficiente.

A pesar de todo hay que salir a votar. Quedarse en casa viendo como otros eligen a nuestras autoridades legislativas puede ser un craso error. Recordemos que la siguiente conformación de la Asamblea Legislativa será la encargada de elegir al nuevo fiscal general y a los cinco magistrados, cuatro de ellos miembros de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Igual tendrán que elegir a otros funcionarios de segundo grado. Con nuestro voto tenemos que generar una correlación de fuerzas que evite partidarizar las elecciones de segundo grado. Los nuevos diputados tienen que elegir a los nuevos funcionarios priorizando la notoriedad y no por reparto de cuotas.


Recordemos que votar por rostros nos permite el voto cruzado, de tal manera que, por ejemplo, los que votamos en San Salvador tenemos derecho a votar por 24 candidatos a diputados, lo cual no implica que necesariamente vamos a votar por esa cantidad o por los de un solo partido, pues si solo dos, cuatro o diez aspirantes nos convencen, estamos en nuestro derecho de votar solo por ellos independientemente del partido por el que corren. Votar por bandera es válido, pero no es recomendable, porque de esa forma estamos votando por todos los de ese partido y con toda seguridad que hay malos candidatos.

En todo caso exijamos a los candidatos francos debates y propuestas serias y honestas. La mayoría presentan propuestas populistas. Por muy dura que sea nuestra inseguridad pública, está claro que la pena de muerte es cosa del pasado. Ofrecer eso como alternativa  ante la delincuencia es  populismo puro.

Si el conocimiento es el arma más poderosa de los hombres libres, entonces  hay que exigir que todos hagan públicas sus propuestas y que quienes buscan la reelección nos digan a la ciudadanía que iniciativas de leyes fueron suyas. Algunos diputados (as) presentaron iniciativas que ni siquiera entendieron, pero lo hicieron por mandato de los altos dirigentes partidarios. Otros votaron porque esa fue la orden recibida.

Necesitamos conocer a los aspirantes. Muchos, especialmente los suplentes permanecen en el anonimato  o callados, dejándose llevar por la sombra del candidato a titular. Otros creen tener ganado desde ya el cargo y se escudan en su voto duro y en los colores partidarios. Salgamos a votar el 4 de marzo, decidamos la correlación de fuerza haciendo uso del privilegio de votar.




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