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Editorial & Opinion

El reto de la izquierda

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 24, julio 2018 - 12:00 am

La pasada semana se desarrolló en La Habana Cuba el XXIV encuentro del Foro de São Paulo, evento que agrupa a los partidos políticos de izquierda, grupos de izquierda y movimientos progresistas. Este cónclave a lo largo de 28 años ha venido reuniéndose periódicamente; lleva honrosamente desde su fundación el nombre de la ciudad más industrializada de Brasil, considerada también la cuna del movimiento obrero de ese país de dimensiones continentales y crisol de las heroicas luchas del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) y del indiscutible líder de ese proceso: Luiz Ignacio Lula Da Silva.

Este tradicional encuentro que ha tenido por escenarios distintas ciudades de nuestra América, incluido nuestro país, surgió del ingenio de figuras visionarias como Fidel Castro y Lula Da Silva que supieron proyectar la importancia de la unidad del pensamiento y de la acción política de la izquierda. Con el paso del tiempo se ha convertido en un referente de exposición y debate de este pensamiento político, métodos, logros y retos, así como de los sectores progresistas que buscan construir alternativas a partir de las experiencias de cada sociedad, teniendo como propósito esencial contribuir a transformar la realidad económica, política, social, ambiental y de equidad en nuestra gran América.

Este Foro realizado del 15 al 17 de julio estuvo precedido de distintos encuentros preparatorios de los contenidos, agenda y metodología, fue convocado bajo la consigna: “Mientras haya injusticias, habrá revoluciones”. Asistieron 625 delegados de 51 países, representantes de 168 organizaciones políticas y sociales de las más diversas luchas. El título de su convocatoria responde a la consideración de que existe en la actualidad una multifacética ofensiva reaccionaria conservadora que pretende restaurar el neoliberalismo en países considerados progresistas, sobre la base de desanimar, dividir y fragmentar a la izquierda y a los movimientos populares.

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En este evento se consideró la existencia un nuevo ascenso de la injerencia imperialista que se expresa fundamentalmente en la creciente manipulación de la opinión pública y la grave judicialización y descalificación de la política, al límite de la desestabilización de países y gobiernos; alcanzando hasta diversas formas de golpes de Estado, golpes parlamentarios y judiciales que atentan contra la soberanía de las naciones y que amenazan la emancipación social, política y económica que con mucho sacrificio han venido construyendo nuestros países. En definitiva esta política imperial pone en riesgo el logro de una América Latina como zona de paz.

El Foro concluyó que esta ofensiva que pretende restaurar al neoliberalismo ya tiene resultados en el cambio adverso de correlación coyuntural contra fuerzas progresistas en algunos países y en organismos internacionales, correlación que estimula su creciente voracidad por el control de los recursos naturales de las naciones, ya sea por el afán de privatizar -como es el caso del agua-, o por la consecuente destrucción de estos recursos en la búsqueda de una “máxima utilidad”, como ocurre con su perverso propósito de concentrar aún más la propiedad de la tierra; profundizando con esto los ya conocidos efectos negativos del cambio climático.


Esta refundación neoliberal también está asociada a una alta movilidad de capitales, provocando una mayor concentración de la riqueza y un grave retroceso a los avances de los programas sociales que han sacado del abandono y extrema pobreza a millones en nuestra América. Esta amenaza también constituye un golpe significativo para amplios sectores de la clase media que ven pauperizado su progreso por el deterioro de su condición económica y social debido al estrechamiento de sus posibilidades para crecer. El efecto de este avance neoliberal que profundiza la pobreza también genera mayores niveles de inseguridad, incrementando a la vez los flujos migratorios forzados que ningún muro será capaz de contener.

El Foro concluyó que esta política imperial a través de la agresividad de la administración Trump, en su afán de revertir la declinación de su hegemonía y por su incapacidad para contribuir para armonizar un mundo multipolar, pone en riesgo la paz mundial y el estatus de América Latina y el Caribe como zona de paz; por lo que es ineludible continuar la tarea de fortalecimiento de la soberanía nacional y los procesos de integración regional y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)

Finalmente, el Foro también se pronunció por la responsabilidad que debemos asumir la izquierda para identificar y corregir nuestras propias debilidades, superando personalismos y sectarismos, conocer nuestras fortalezas, buscar un mayor arraigo en los sectores populares que a la vez deben tener mayor participación democrática; reinventar la capacidad de unidad, creatividad, métodos y pensamiento político para canalizar la rebeldía popular, ampliar la acción junto a los movimientos sociales para formar el relevo generacional que asuma la tarea de la transformación a una nueva sociedad que se caracterice por un mayor crecimiento económico, mejor redistribución de la riqueza, plena garantía de los derechos sociales, superando las desigualdades sociales y de género. El reto para la izquierda no es menudo, pero no hay alternativa, tenemos la obligación de regenerar nuestros propios tejidos para seguir siendo una opción para nuestras naciones.




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