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Editorial & Opinion

El Salvador entrampado

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

Miércoles 2, Agosto 2017 - 12:00 am

Enredado está el ambiente político del país. Los diputados antes del receso de agosto no se pusieron de acuerdo, la Corte de Cuentas está en acefalía institucional, el pago de la deuda previsional que vence en octubre está en duda:   dependía de la aprobación de la reforma de pensiones.

La superestructura jurídico-política se estremeció con la resolución la Sala de lo Constitucional que impidió que el Gobierno echara mano de $500 millones más del fondo de pensiones, además que los cuatro magistrados incendiaron la pradera al declarar inconstitucional el Presupuesto 2017. Cadena de radio y televisión de dos minutos, reacciones y contra reacciones sobrecalentaron el ambiente político.

Paremos de contar, la descripción de los hechos arriba mencionados es suficiente para ilustrar lo complicado de la situación política y económica del país. Hay que decirlo directamente, la clase política no está a la altura de las circunstancias, es una calamidad, nos pueden llevar a una situación límite que si no se enfrenta con madurez, tendrá consecuencias graves para los ciudadanos. Ojalá las vacaciones sirvan para que la conducta del gobierno y los partidos políticos cambie.

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Es impostergable sacar adelante al país, hacer una reforma integral de las pensiones y ordenar las finanzas públicas de manera definitiva poniendo en el centro de la discusión la aprobación de un Pacto Fiscal, para poder dedicarse después, a los problemas de fondo: trabajar por el desarrollo económico-social, luchar por la superación de la pobreza, ocuparse en alcanzar una salud y educación de calidad. Es inaceptable que el Estado gaste anualmente $50 millones en seguros médicos privados de salud y se pidan $2 millones para traer cuatro helicópteros cuando no hay medicinas en los hospitales. No se vale.

En otro orden de cosas, la temporada electoral sigue, los partidos políticos ya terminaron lo que llamaron internas, muy pronto todas las arbitrariedades cometidas en este proceso autoritario de simulación de elección de candidatos quedará en el olvido y los proclamados empezarán de manera disimulada a conquistar el voto de la población.

Es muy probable que muchos quieran hacer de la corrupción el eje de su campaña, y atacar al adversario y defender lo que se hace ahora como bueno en relación con lo malo del pasado o viceversa. En manos de la población está demandar a los partidos que dejen de llamar al voto a partir de lo emotivo y propongan soluciones a los principales problemas del país. Lo principal debe ser el debate de las plataformas programáticas que se propongan. El voto racional tiene que prevalecer.

Lo que pasa en Venezuela duele, es imposible no conmoverse ante el caos, la violencia callejera y los muertos que deja lo que sucede en el país hermano. El presente y futuro de Venezuela lo deciden los venezolanos y más allá de la mayor o menor simpatía que despierte el gobierno de Nicolás Maduro lo mejor que podemos hacer desde El Salvador es desear que la tranquilidad y la prosperidad lleguen a las tierras de Simón Bolívar.

No es correcto meter miedo y hacer creer a la población que lo que pasa en Venezuela se puede repetir en El Salvador, la incontinencia verbal que dirigentes empresariales y políticos del país tienen sobre Venezuela debería de terminar.

Las vacaciones de agosto en San Salvador seguramente serán muy llamativas, son celebraciones que tienen un origen religioso centradas en el santo patrón del país. Las ferias, las comidas tradicionales son ingredientes principales de la fiesta.

Nunca hay que perder la capacidad del asombro, en 2015 el alcalde de San Salvador ganó el reto del Tagadá contra su contendiente, un personaje conocido como la “Choly”. Para 2017 Bukele compró 45,000 “snickers” para repartir  en el desfile del correo. Al menos hubiera adquirido productos nacionales: Hay varias empresas en El Salvador que fabrican muy buenos productos de chocolate. Hubiese sido mejor fomentar a las empresas nacionales, que repartir golosinas importadas.

En fin comienzan las fiestas y como dijo el poeta: Vamos subiendo la cuesta que arriba mi calle se vistió de fiesta. Y hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano sin importarles la facha.

Son mis mejores deseos que los lectores de esta columna tengan un descanso reparador en estas vacaciones y disfruten de recreación, para enfrentar con valor los extraordinarios retos de país que tenemos.



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