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Editorial & Opinion

El Salvador es el peor país de Centroamérica en competitividad

Jaime Ulises Marinero/Periodista

martes 3, octubre 2017 - 12:00 am

Un informe del Foro Económico Mundial señala que El Salvador es el peor país de Centroamérica en cuanto a competitividad, situación que se debe al crimen, a la corrupción y a la excesiva burocracia. Otros factores que inciden para ser calificados como los peores del istmo, son la inestabilidad política, las tasas de impuestos y la inestabilidad del gobierno.

Entre 137 países analizados El Salvador ocupa el puesto 109 y apenas en el informe del año pasado estaba en la posición 105, es decir, que nuestro país ha disminuido cuatro posiciones. En el informe presentado en 2014-2015 el país se encontraba en la posición 84. Desde 2014 hasta la fecha hemos caído 25 puntos.

Como ha sido siempre, Costa Rica aparece como la nación centroamericana con los mejores índices de competitividad, seguida de Panamá, Guatemala, Honduras y Nicaragua.  Ocupar el último lugar en el área nos debe preocupar, especialmente a quienes tienen incidencia. Debemos atraer a inversionistas que quieran hacer negocios en  nuestro país para generar mano de obra, producción de mejor calidad y rentabilidad.

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El crimen es un freno para estimular la competitividad, en todos los niveles de empresariales y micro empresariales. Las  extorsiones están a la orden del día, los homicidios, los robos y los asesinatos ya son parte de nuestra cotidianidad. Para entrar a competir al mercado salvadoreño hay que pensarlo muy bien, porque como dicen los economistas, no solo se compite comercialmente para obtener mejor rentabilidad, sino también con la desventaja de enfrentarse a toda forma de crimen. A la hora de pensar en una inversión para competir se tiene que contemplar los fondos para la seguridad.

Todo inversor requiere desde la lógica de la generación de competencia, trabajar en un marco de seguridad  pública para proteger sus inversiones, sus instalaciones, su producción y lo más importante, su soporte humano.  El pequeño comerciante o el emprendedor de nuevos proyectos para competir en el mercado con otros productos, difícilmente tiene éxito en su intento si vive atemorizado o amenazado por la delincuencia. Cuántos pequeños negocios se abren y al poco tiempo se cierran porque sus propietarios no soportan las extorsiones. La delincuencia  golpea a todos por el igual. Al gran inversor y al pequeño emprendedor.

En lo referente a la corrupción la arista es amplísima. Es cierto que se han abierto brechas para contrarrestar y combatir la corrupción, pero hay brechas que tienen topes y que no permiten llegar hasta el fondo de ese mal endémico. La clase política defendiendo  a los suyos y los corruptos amparados en privilegios concedidos por el poder, son  un obstáculo para llegar hasta el fondo de casos corruptivos. La justicia ha sentado en el banquillo a muchos corruptos, pero no a todos. El reto es de nación y todo corrupto, sea quien sea, debe ser sometido a la justicia.

La burocracia es otro fenómeno que frena el desarrollo y las aspiraciones de competir en un libre mercado. Instituciones con dobles funciones, trámites engorrosos, normativas desfasadas, exceso de papeleos, empleados estatales activistas, falta de aprovechamiento de  la tecnología y muchas otras situaciones engorrosas desmotivan competir. El Estado debe revisar la dualidad y hasta triplicidad de funciones de las instituciones estatales  y crear una institución centralizada para promover la competencia en el mercado. Obtener un permiso para construir infraestructura es una odisea que lleva tiempo y dinero, solo para mencionar un ejemplo.

La inestabilidad política, las tasas de impuestos y la inestabilidad del gobierno, otros factores mencionados por el Foro Económico Mundial, también son factores que pueden controlarse para estimular la competitividad. La clase política debe sentarse siempre a negociar con visión de país, tal como acaba de ocurrir para aprobar las reformas de pensiones. Pensar por la patria es posible, cuando se dejan a un lado los intereses particulares. En cuanto a la inestabilidad del gobierno, basta con ordenar el gasto público, desburocratizar y priorizar intereses de nación.

Respecto a la tasa de impuestos, pues a nivel centroamericano somos el país donde los ciudadanos pagamos más impuestos. Desde 2009 hasta la fecha por lo menos 22 nuevos impuestos pagamos, seamos o no simples ciudadanos u hombres y mujeres de negocios. Algo anda mal en El Salvador.

 



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