Cerrar [X]

Editorial & Opinion

¿El Salvador es un país más seguro?

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 6, junio 2017 - 12:00 am

En su discurso pronunciado en la Asamblea Legislativa, Sánchez Cerén reiteró que 2017 será el año de la lucha contra las extorsiones. Además, mencionó una serie de acciones ejecutadas contra la delincuencia, como principales logros en el plano de la seguridad pública y hasta felicitó a soldados y policías.

Obviamente el presidente hizo un discurso a la medida y muy articulado, pero alejado de la realidad. No se puede medir el éxito de la seguridad pública solo a partir de la reducción de homicidios, cuando los robos, hurtos, extorsiones, privaciones de libertad, narcotráfico, secuestros, violaciones, amenazas y otros delitos están a la orden del día. O cuando existen vastas zonas controladas por pandilleros en las cuales el ciudadano común no tiene libre movilidad ni puede vivir con tranquilidad. Hay colonias, barrios, asentamientos, comunidades, cantones y caseríos, donde los ciudadanos viven privados o bajo el control o la “ley” de las pandillas.

No se puede decir que el país ahora es más seguro si hay sitios donde la población tiene que armarse y salir a patrullar porque el Estado es incapaz de brindarles la seguridad requerida. El país no es seguro si nuestros jóvenes viven cotidianamente expuestos al peligro y nuestra niñez sufre las consecuencias al quedarse huérfana cuando los asesinos acaban con la vida de sus padres.

publicidad

Es verdad que el incremento de patrullajes de policías y soldados en algunos lugares del país ha generado un poco de confianza, pero eso no es suficiente, cuando la población civil sabe dónde y cómo actúan los delincuentes, pero no se atreve a denunciar porque no tiene suficiente confianza en las instituciones al no obtener respuestas inmediatas y eficientes.

La seguridad no se debe de medir solo por la baja de homicidios, cuando hay cientos o miles de pequeños comerciantes que a diario viven el flagelo de la extorsión. Muchas víctimas ya acostumbradas a ser extorsionadas han dejado de denunciar y hasta tienen presupuestado como “algo normal” ese chantaje.


Precisamente el presidente Sánchez Cerén en su discurso a la nación señaló que 2017 es el año de la lucha contra la extorsión. Siendo palabras y promesas del mandatario en un acto cívico ante diputados, ministros y diplomáticos a más de alguno le deben inspirar buenas vibras, pero en realidad la mayoría de salvadoreños sabemos que solo fue un acto político con un mensaje que describe un “país ideal”.

Las extorsiones no han bajado. Simplemente desde hace mucho tiempo la gente ha dejado de denunciar, porque no encuentra una respuesta efectiva de las instituciones de seguridad. Hubiese sido mejor que nuestro presidente dijera que las denuncias por extorsiones han bajado en un 49  %. Solo hay que ir al centro de San Salvador y preguntarles a los pequeños comerciantes de la Rubén Darío, la Gerardo Barrios, el Mercado Central y todo el centro histórico. O a los propietarios de pequeñas tiendas del interior del país.

Hace unos 15 días le pregunté a un investigador policial cuántas pupuserías de Los Planes de Renderoshabían denunciado estar siendo objeto de extorsión y me contestó que ninguna, pues todo estaba bajo control en la zona; sin embargo, tres días antes, mientras desayunaba, observé cuando la propietaria de uno de esos negocios le entregaba $20 a un pandillero. Otros dos comerciantes me aseguraron que pagan entre $10 y $25 semanales para poder trabajar y que no denunciaban porque de todo se enteraban los extorsionistas.

En síntesis, me parece que el presidente Sánchez Cerén y su equipo de seguridad deben trabajar por ganarse la confianza de la población, volviendo efectiva la lucha contra la extorsión, los homicidios y todo tipo de delitos. Una forma de ganarse esa confianza es dejar de disfrazar cifras, acercarse a la población y desarrollar una lucha frontal, eficiente y legal contra la delincuencia en general.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.