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Nacionales

“Ella no tenía intenciones suicidas, ese día estuve con ella”

Yessica Espinoza

sábado 6, enero 2018 - 12:02 am

El agente Néstor Mejía Coto negó los hechos narrados por los fiscales. / Cortesía de la Fiscalía General de la República

“Espero en Dios que usted (juez de paz) pueda tomar una sabia decisión. Esto no puede quedar así”, pidió, entre lágrimas, el papá de la agente policial, Lorena Beatriz Hernández Quintanilla, quien fue asesinada de un tiro en la cabeza la noche del 31 de diciembre del 2017, según la Fiscalía.

La audiencia inicial contra el principal sospechoso de haber asesinado a su hija estaba programada para las 11:00 a.m., de ayer 5 de enero del 2018. El agente de la Policía Nacional Civil Néstor Alonso Mejía Coto llegó escoltado por sus compañeros; un gorro navarone cubría su rostro para evitar que la prensa fotografiara su rostro. En la sala de audiencias, la distancia entre ambos se acortó: estaban casi de frente pero se ignoraron. En ocasiones cruzaban miradas. Ambos se conocen, porque el acusado era novio de su hija.

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El hombre, de no menos 50 años de edad, alto y delgado, vestía un pantalón de lona y camiseta blanca con franjas horizontales azules. Sentado atrás de las fiscales y a la par de los defensores del policía escuchó la narración de los hechos. El acusado movía la cabeza negando el relato que lo señaló como el asesino de Lorena. El padre solo escuchó.

La defensa dijo que la agente se suicidó, pero el juez dice que no, que hay indicios de que hubo violencia previa y que la víctima tenía proyectos de vida que cumplir.

El padre pidió un vaso con agua, y mientras bebía, secaba lágrimas derramadas en silencio. Una de las fiscales le preguntó si estaba bien y él asintió. Mejía solo observó por unos segundos y bajó su mirada al piso.

Cerca de las 12:30 del mediodía los abogados defensores dijeron al juez que el papá estaba haciendo gestos, aunque el juez afirmó que no vio nada inusual, lo movió de lugar: adelante de las fiscales. Ahí ya no veía al acusado. Pasó otra media hora y fue su turno de hablar y pidió justicia. “No tenía intenciones suicidas. Ese día estuve con ella, le fui a comprar frijoles a la tienda que tenía”, manifestó. Lorena, según su padre, tenía previsto seguir estudiando este año, remodelar la tienda y ayudar a su hermano. Lloró desconsolado y ya no articuló palabra.

El acusado decidió hablar. Se levantó y se limitó a decir que tenían una “bonita” relación y que “se llevaban bien”.

Si se hubiese tratado de un suicidio, el acusado, siendo policía entrenado, tenía capacidad de buscar un mecanismo para quitarle el arma a Lorena y evitarlo, dijo el juez.

“Si eran compañeros de trabajo, ¿qué se va a esperar para los ciudadanos comunes y corrientes?”, cuestionó el juez, respecto al rol de servir a la sociedad que tienen los policías. La audiencia finalizó y Néstor Mejía permanecerá detenido por el delito de feminicidio agravado.



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