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Editorial & Opinion

En Chile hoy, Centroamérica se proyecta hacia el sur

María Inés Ruz/Embajadora de Chile en El Salvador

miércoles 11, octubre 2017 - 12:00 am

El 12 de octubre tendrá lugar en Santiago la Primera Reunión del Foro de Diálogo Político y Cooperación SICA-Chile, un encuentro que será inaugurado por la Presidenta Michelle Bachelet y en el que estarán representados los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana, encabezados por la Presidencia Pro Témpore-que actualmente ocupa el Jefe de Estado panameño Juan Carlos Varela-y por el Secretario General de la organización subregional, Vinicio Cerezo.

Dicho foro tuvo el impulso inicial de El Salvador, que propuso la iniciativa y fue sede de la reunión del Consejo de Ministros en la que se firmó el documento que formalizó el mecanismo del Foro en diciembre de 2015. Tres meses antes, durante su visita oficial, la presidenta chilena y el mandatario salvadoreño Salvador Sánchez Cerén se comprometieron a darle vida.

Más allá de expresas declaraciones que reconocen espacios comunes en materias políticas, económicas, sociales y culturales entre Chile y Centroamérica, vale preguntarse cuánta profundidad puede alcanzar el diálogo político y la cooperación, y cuál es el interés nacional y regional que subyace para cada una de las partes.

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El diálogo es interacción y sirve para identificar intereses y desafíos convergentes en escenarios diversos y complejos. La cooperación es un acto de realismo. En un mundo interdependiente con riesgos y amenazas comunes, los países necesitan optimizar recursos e impulsar de manera conjunta el desarrollo científico y tecnológico; negociar sus ventajas comparativas en los mercados internacionales; tener una voz común en los foros multilaterales y aprender el uno del otro a perfeccionar cada día más sus sistemas democráticos.

La reunión de Santiago no abordará todos estos temas. Algunos ya cuentan con iniciativas concretas y se desarrollan de manera bilateral o triangular unos 70 proyectos, que en el período 2015-2018 alcanzarán la cifra de US$ 10,1 millones. Por ejemplo, El Salvador y Chile ya están haciendo camino en la formulación de políticas oceánicas y en la apuesta a la formación académica en ciencias del mar.


Pero a partir de ahora, se trabajará de la mano con la institucionalidad del SICA para dar alcance regional a programas  que tienen impacto y complementariedad con los ejes priorizados por el bloque centroamericano: integración regional; gestión integral de riesgo y cambio climático; fortalecimiento institucional; integración social y seguridad democrática.

Entre las nuevas iniciativas, está el programa de fortalecimiento de las reparticiones públicas responsables del comercio internacional y del sector privado con potencial exportador. Este proyecto que Chile impulsa con el Sistema de Integración Económica Centroamericano (SIECA) cuenta con financiamiento de la Unión Europea. Será un aporte valioso a la integración regional y a la inserción de los países centroamericanos en la economía internacional.

Recientemente, al intervenir en la Cumbre Académica y del Conocimiento CELAC-UE, el Secretario General Vinicio Cerezo llamó a democratizar el conocimiento, a alinear agendas de investigación; a reflexionar sobre desafíos que no se han logrado cumplir pese a la suma de esfuerzos políticos y de cooperación; pese a la paz y pese a la democracia. Llamó a formar profesionales solidarios y a promover el desarrollo inclusivo; a “integrar la integración” y a mostrar al mundo la importancia estratégica de América Central.

Chile se suma. Y lo hace en diálogo con su interés nacional. La paz y la seguridad son principios de nuestra política exterior. La integración regional es un objetivo estratégico para identificar oportunidades de inversión y comercio. Con todos los países del istmo se han desarrollado vínculos estrechos desde hace más de un siglo y hay huellas en la educación, en la cultura, en la profesionalización de las fuerzas armadas y en decenas de profesionales exalumnos de universidades chilenas.

También hay desafíos comunes. La vocación bioceánica tiene un potencial económico multiplicador. El Canal de Panamá es un ejemplo. Y entre otros proyectos, el corredor logístico centroamericano abre grandes expectativas para el crecimiento y para potenciar el Acuerdo de Libre Comercio con esta parte del continente. Sin duda Centroamérica brilla con luz propia en una relación mutuamente conveniente.

 




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