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Política

“En El Salvador está agotado el bipartidismo”

Gerson Chávez

Martes 18, Abril 2017 - 12:01 am

Roberto Cañas, firmante de los Acuerdos de Paz

El firmante de los Acuerdos de Paz de parte de la exguerrilla, Roberto Cañas, dice que el diálogo estéril, descalificador, de insultos y desgastes entre el partido de oposición, ARENA, y el oficialismo FMLN, ha generado el agotamiento del “bipartidismo” como sistema “dominante de partidos”. Visualiza que el sistema comenzó a decaer desde el año pasado y se agudizó con falta de consenso para resolver el recurrente problema de déficit fiscal de todos los años y del déficit de fondos para las pensiones del sistema público. Pero Cañas cree que GANA está “lejos” de surgir como la fuerza política ante el agotamiento del bipartidismo, porque su ideología es el pragmatismo y “vive de los desechos de ARENA”.

 

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¿Por qué el diálogo para la firma de los Acuerdos de Paz fue sostenible en el tiempo y entre los actores y actualmente no se pueden alcanzar acuerdos en materia económica y social?

En la negociación para que ésta pudiera concretarse se alinearon las estrellas, ese alineamiento consistió en que todos los sectores, por una u otra razón, llegaron a la misma conclusión que fue: es mejor la paz que la guerra. Por ejemplo, para los empresarios, la paz era mejor que la guerra porque habían paros nacionales de transporte, impedían la circulación de las mercaderías y salían afectados. El FMLN había llegado a la conclusión que había un empate militar y que ni el FMLN podía tener una victoria y tampoco el Ejército podía derrotarnos. Los norteamericanos habían llegado a la conclusión, entre 1989, 1990 y 1991, que estaban gastando un millón de dólares diarios en financiar el conflicto y no podían ganar la guerra. Entonces, los empresarios, los militares, el FMLN, la administración norteamericana, la población misma, todos llegaron a un consenso nacional por la paz. Lo que no ha sucedido ahora es que no se han alineado las estrellas, no están en la misma frecuencia todos los sectores en la búsqueda de sacar adelante al país. ¿Por qué? Hay un bipartidismo que ha polarizado al país. Esa situación del bipartidismo polarizante lleva a una confrontación estéril. Hay intereses particulares que están por encima de los intereses de la nación. El interés debería sacar adelante al país, que crezca, que exista menos pobreza, que disminuya la exclusión social. 
Pero estamos en presencia de un interés particular, que es ganar las elecciones. Esta confrontación ha llegado a un punto límite. La discusión debería de ser cómo rompemos el bipartidismo que lleva a esa confrontación estéril. Es una confrontación de descalificación, que es de insultos. Fácil es administrar consensos, pero la democracia es la administración de los disensos. Parece que el bipartidismo no ha logrado administrar sus disensos y eso tiene al país paralizado, en un estancamiento que tiene graves consecuencias económicas.


 

Pero hay democracias en que el bipartidismo y el disenso se administran bien.

En América Latina, hay experiencias documentadas que fracasaron, el caso venezolano, en Bolivia. Hay países en que el bipartidismo se agotó y dieron lugar al surgimiento de nuevos liderazgos. En Ecuador, el partido Alianza País, que acaba de volver a ganar las elecciones, es producto del agotamiento del bipartidismo ecuatoriano. En España, el bipartidismo está quebrado con el surgimiento de  “Podemos”. Ahí, era el Partido Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) pero “Podemos” rompió ese bipartidismo. Aunque en democracias maduras sí se ha consolidado un bipartidismo. Está en cuestión eso del bipartidismo como la única manera de un sistema de partidos. En El Salvador está agotado el bipardismo como sistema dominante de partidos. Aquí el problema es que no termina de nacer una tercera opción fuerte que pueda disputar y romper esa confrontación inútil. La dificultad de construir una tercera opción pasa por componentes organizativos de crecimiento a nivel territorial y por dinero.

 

¿Cuándo comienza a agotarse el bipartidismo?

Comienza a agotarse, digamos, hay un punto positivo para el país que es la alternancia, digamos que ahí se abrió la construcción de mejor democracia. Creo que el 2016 ha sido el año del punto de inflexión porque ya era una crónica de un desastre anunciado que iba a estallar la cuestión de las pensiones. Si uno revisa la literatura de 2014 y 2015 que hablaba que iba a haber una bomba previsional que iba a estallar en 2016. Creo que la agudización de la crisis fiscal y la crisis de las pensiones, abonado a lo electoral.

 

¿El partido GANA (fundado por exmiembros de ARENA) se ve lejos de ser una tercera opción?

GANA parece ser una tercera opción lejana. Hoy están soñando con tener 16 o 18 diputados, yo creo que es una cantidad excesiva, pero, claro, el descontento con ARENA lo capitaliza GANA. Pero hay una enorme cantidad de discurso que es estrategia del bipartidismo. ¿Cuál es la lógica? Polarizar para que la gente se harte de la política y eso la lleve a no participar y, entonces, quien define la elección es el voto duro y el voto duro más disciplinado es el del FMLN. Entonces, aún en esa instancia de agotamiento del bipartidismo, el bipartismo siempre gana porque el voto determina quién gana. Es un panorama bastante complicado, electoralmente. No es así nada más que vas a crear una tercera fuerza competitiva que le dispute al bipartidismo con opción real de poder.

 

El pasado 16 de enero, en el vigésimo quinto aniversario de los Acuerdos de Paz, el Gobierno convocó a acuerdos de segunda generación. ¿Considera que este diálogo podría ser sostenible?

Creo que los partidos están contaminados del virus electoral, eso los tiene desdibujados de la visión de país y la necesidad de sacar adelante a El Salvador. Hay un problema semántico porque hablar de acuerdos de segunda generación genera un rechazo casi inmediato, porque la gente comienza a cuestionar sobre ¿cuál paz? Yo diría que la mejor manera de llamarlos es Acuerdos de Nación. Hay un déficit de participación de las universidades. Podrían ser viables, pero nada es viable si no hay voluntad política. Lo que le da viabilidad es que todos tengan la voluntad de llegar a concretarlo, que se puedan poner en la misma frecuencia todos los actores.

 

¿Considera que ya están agotadas las instancias del diálogo y negociación en las mesas fiscal, económica, del café y de pensiones que se habían instalado entre el Gobierno y el partido ARENA?

Creo que el Ejecutivo metodológicamente hizo mal y agotó las propuestas de diálogo. Entonces, hicieron llamadas al diálogo en la mesa fiscal, la mesa de pensiones, la económica y de empleo, la mesa de caficultura, la mesa del Presidente de la República con (Mauricio) Interiano, la mesa del Gobierno con (Luis) Cardenal de la ANEP (Asociación Nacional de la Empresa Privada), el Consejo que creó el Plan El Salvador Seguro, la de medio ambiente y la de educación. Entonces estamos hablando que por mesa no hay miseria. Lo que demuestra también es que en un salón de Casa Presidencial se quiere resolver lo que debería resolverse en la Asamblea (Legislativa). Metodológicamente (el Ejecutivo) ya agotó todo, las mesas están agotadas, al grado que el último escenario de ese agotamiento fue cuando el secretario de comunicaciones del Gobierno (Eugenio Chicas) le pone gasolina al fuego, y dice que a las reuniones solo llegaban segundones. Entonces, le responde ARENA y le pide que dé disculpas. Eso fue el entierro de las mesas. Las mesas metodológicamente estaban mal planteadas, no tenían agenda, no tenían calendario, no establecían fechas para alcanzar acuerdos.

¿Cómo ve la falta de acuerdo político que hubo el viernes de la semana pasada para pagar los Certificados de Inversión Previsional (CIP) y las pensiones del Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA)?

Esa es la ilustración de la tremenda debilidad que tienen los partidos de llegar a acuerdos. Llegamos a un punto en que los partidos son del “no”. ARENA dice no vamos a apoyar préstamos, no vamos a apoyar más emisiones de bonos, no vamos ir a las mesas. ARENA pide ordenar las finanzas, pero no le dice (al Gobierno) cómo (hacer), debe plantear una propuesta. Pareciera ser que la apuesta del Gobierno es: Vamos a declararnos en impago, eso es casi contraproducente, casi una propuesta suicida, si yo digo como Gobierno que no puedo pagar, inmediatamente las casas calificadoras de riesgo me van a bajar la calificación, eso aumenta los intereses de los préstamos. Parece que los dos (partidos) le apuestan a que la confrontación llegue a un punto agudo.

 

¿ARENA y el FMLN están jugando a una campaña de desgaste?

La lógica de la oposición es: en la medida que el desgaste político del partido en el Gobierno sea mayor, van a tener que pagar más costos y se va a tener que traducir en voto de castigo. Creo que hay una equivocación de fondo, porque el desgaste de hoy no necesariamente va a ser la situación de una semana antes de la elección, si queremos verlo en términos políticos-electorales.La oposición le apuesta que van en un acumulativo de desgaste que le hace perder capital al partido oficial y lo va a llevar al voto de castigo. Lo que pasa es que hay mucho voto indeciso. Entonces, ese voto indeciso se define una semana antes, tres días antes, al momento de votar. ¿Qué define ese voto indeciso? Si hay empleo, si hay seguridad, si hay menor violencia o delincuencia. Entonces, ahí se va a ver. Creo que es mala apuesta pensar en llevar esto a un nivel de confrontación que desgaste porque eso va a llevar a perder la elección, no es tan mecánico eso de acumular desgaste para llevar a pérdida de capital político y convertirlo en voto de castigo. ¿Para qué desgasta el Gobierno? Para que los grupos que van a salir afectados presionen a ARENA y la hagan que acepte las propuestas del Gobierno. La apuesta es llevar a un punto máximo de tensión. ARENA y el FMLN están jugando a una campaña de desgaste. Entonces, la lógica (del bipartidismo) es: todo lo que sirve para descalificar al adversario es bueno porque le hace perder capital político, lo desgasta, y ese desgaste y pérdida del capital político aspiran a que se convierta en votos de castigo. Los partidos están enfrascados en una confrontación que no producen resultados en problemas fiscales y previsional. Son lógicas electorales, no hay visión de país.

 

¿Y en el caso del partido GANA?

GANA es un partido de un pragmatismo muy grande que ha llegado, en ese nivel de pragmatismo, a considerar las posibilidades de alianzas, hasta con ARENA. Ahí hay rupturas de paradigmas que tenían antes. GANA había sostenido que no podía sostener alianzas con ARENA. En la Asamblea tuvieron pactos, compromisos que le llevaron a (Guillermo) Gallegos a la Presidencia, de lo contrario no hubiera llegado a la presidencia de la Asamblea Legislativa. GANA va buscando su interés particular a partir de inclinarse hacia uno y otro lado en función de su interés particular. La ideología se llama pragmatismo. Yo creo que tiene muy pocas posibilidades de crecer porque no rompe el bipartidismo, porque vive de los desechos de ARENA. Es decir, es un partido que no logra estimular ni incentivar un voto diferente al voto desencantado de ARENA porque no interpreta los intereses, los problemas, los sentimientos de la gente.

 

Perfil

Roberto Cañas López

Roberto Cañas es firmante de los Acuerdos de Paz de 1992 por parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en el cual era miembro de la Comisión Política. Es consultor político, economista y docente universitario. Fue candidato de alcalde de San Salvador para el período 2015-2018 por el partido Cambio Democrático (CD). Actualmente ejerce la docencia en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (Uca).




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