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Editorial & Opinion

En la recta final de los juegos del hambre

sábado 28, febrero 2015 - 12:00 am

Así decidí llamarle a este proceso electoral, luego de ser testigo de la voracidad con la que algunos candidatos se atropellaron unos con otros, solo para ganar una curul o una alcaldía, en las próximas elecciones.

Al igual que en el destacado libro, este proceso estuvo compuesto por ciudadanos de una misma nación, divididos, recordando una pasada guerra que debió quedar atrás, pero que muchos se han esforzado en recordar a las nuevas generaciones, con el simple interés de sembrar el odio y el rencor entre hermanos, ¿para qué? Para hacerse de poder y privilegios.

El ambiente de nuestro pulgarcito se intoxicó de violencia, sí, violencia electoral, esa que han fomentado los políticos sin principios, que desean ganar a cualquier precio.

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Las redes sociales fueron invadidas por “Troles” con gran creatividad, profesionales y aficionados que se dejaron seducir por el dinero de gente sin escrúpulos que a falta de propuestas serias, se dedicaron a difamar y desprestigiar a todos aquellos que representan una amenaza a su Status quo.

Pero en el territorio también vimos violencia, activistas y militantes de diferentes “distritos”, avalados por sus candidatos, atacando con armas y a golpes a sus mismos hermanos salvadoreños, perpetuando así, la rencilla histórica que ha sumido a nuestro país en la época más violenta de nuestra historia.


Mientras tanto, Don Maximino de 90 años, espera con ilusión, un poco de medicina para su “reuma”, una bolsa de víveres y láminas para su pequeña casa que apenas tiene dos metros cuadrados. Sonia, su vecina, también espera la llegada de los futuros “Padres de la Patria”, quiere pedirles ayuda y contarles su historia, ama de casa, viuda, 46 años, sin experiencia laboral, tres hijos dos niñas y un niño, a los que no puede enviar a la escuela por falta de recursos. A unos cuantos metros, Mirna de 17 años, sostiene en brazos a Josué, su bebé de dos años, enflaquecido por la desnutrición, con la esperanza de recibir algún tipo de ayuda.

Y así, mientras las carencias abundan en los hogares salvadoreños, una vez más, muchos candidatos perdieron la oportunidad de instituir una nueva forma de hacer política, demostrando con sus hechos y no con sus palabras, sus principios y valores, su capacidad de abordar con seriedad y sin intereses oscuros, los problemas de país.

Al final de los Juegos del Hambre, sobreviven los mejores, los que fueron solidarios y decidieron hacer equipo, aquellos que dejaron la vida en el territorio y estuvieron dispuestos a sacrificarse para romper esquemas.

La Sociedad Civil tiene ahora en sus manos, la capacidad de elegir, de premiar con su voto a los que demostraron su deseo de servir, pero también de castigar a los que enfocaron sus recursos en destruir y atacar.

A los que hacen política sucia, incendiando nuestro país con violencia electoral en las redes sociales y en el territorio, pensando que saldrán ilesos, recuerden que el fuego se propaga y si El Salvador arde, ustedes arderán con él.

El próximo 1 de marzo, 84 ciudadanos tendrán la oportunidad de reivindicar a la clase política, demostrando que se puede llegar a consensos, dejando de lado intereses personales y construyendo con su ejemplo, El Salvador que todos queremos.

 




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