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Editorial & Opinion

Enero, mes decisivo

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 3, enero 2018 - 12:00 am

Una mirada a lo que ocurrió en el pasado nos da un panorama completo de por qué El Salvador es como es.  Dos acontecimientos cambiaron la economía y la política del país: El 1 de enero de 2001 entró en vigencia la Ley de Integración Monetaria, que estableció la circulación legal del dólar estadounidense como moneda de curso legal y el 16 de enero de 1992 se firmaron los Acuerdos de Paz, que pusieron fin oficialmente a la guerra civil.

Después de 17 años de dolarización, es ineludible reflexionar acerca del impacto que ha dejado en la economía del país esta medida de política económica. Es del caso preguntarnos: ¿Trajo consigo algo bueno o solo nos dejó un saco lleno de promesas incumplidas? en estos años de dolarización, esta medida inconsulta y mal diseñada no mejoró el desempeño macroeconómico del país. La dolarización no fue la panacea para acabar con los problemas de la economía, más bien la dejó desprotegida y sin instrumentos para reaccionar ante shocks externos, empeorando así su situación y retrasando su crecimiento. La situación sería diferente en El Salvador si tuviésemos política monetaria y  más inversión.

Los Acuerdos de Paz los firmamos hace 26 años. La Asamblea Legislativa aprobó un decreto para denominar el 2017 como el “año de la promoción de la cultura de la paz”. Según la ley aprobada, se buscaba contribuir a “transmitir los valores de la paz y la no violencia a la población, entendiendo la paz no solo como ausencia de guerra, sino como resultado de una situación de igualdad, justicia y solidaridad y la no violencia, como la erradicación de cualquier tipo de violencia, ya sea directa o estructural”. Los resultados fueron insignificantes.

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Promover la cultura de paz sigue siendo indispensable. En 2018 se deben crear mecanismos para trabajar por que cambien los hábitos y actitudes de los  salvadoreños y se desarrollen valores y comportamientos que rechacen la violencia, prevengan los conflictos, atacando sus causas. Destacando que para solucionar los problemas el diálogo y la negociación entre las personas, es el mecanismo adecuado. 2018 debe ser el año de la Construcción de la Paz Social, que significa trabajar activamente para que la pobreza y la desigualdad disminuyan.

El 1 de enero inició en el Vaticano la celebración de la 51 Jornada Mundial de la Paz, este año el Papa Francisco se la dedica a los migrantes y refugiados: “Hombres y mujeres que buscan la paz”. El mensaje del Pontífice es claro, las personas  migran, “ante todo por «el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la “desesperación” de un futuro imposible de construir».


Se ponen en camino para reunirse con sus familias, para encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación: quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz”. Para los migrantes salvadoreños decisivo será el anuncio del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Todos estamos pendientes de qué pasará con los 190 mil compatriotas que están amparados al TPS.

El 4 de enero, comienza la campaña electoral. De acuerdo con la Constitución  la campaña para diputados inicia dos meses antes de las elecciones. A partir de mañana jueves los candidatos comenzarán a pedir el voto. Los salvadoreños debemos prepararnos para enfrentar una avalancha de spots y cuñas de radio.

En este clima electoral, todos estarán intentando llamar la atención del votante con los mejores spots de campaña. Algunos serán divertidos, otros emotivos, muchos osados y otros, simplemente, inexplicables. No hay límites de publicidad en la campaña electoral lo único que detendrá la pauta publicitaria de los partidos será el tamaño del presupuesto de los candidatos.

En pedir no hay engaño, deseo que en la campaña se presenten ofertas electorales donde se den soluciones a los problemas del país. Se organicen debates entre los candidatos, que los comicios sean limpios, que los resultados se entreguen en la noche de los comicios y reflejen la voluntad de las mayorías.  Amigos no se dejen engañar por las promesas falsas, voten por quienes crean que son los mejores candidatos.

Este mes será decisivo, intenso, desafiante, para los políticos. Los ciudadanos en la calle comenzarán a subir la cuesta de enero, enfrentarán los costos de la matrícula y los útiles escolares de sus hijos y los que tengan empleo esperarán con ansias el pago de la primera quincena del mes.




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