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Editorial & Opinion

Es el momento de cambiar el rumbo del país

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

Jueves 5, Enero 2017 - 12:00 am

Lo repite machaconamente, dice que “toda la población y todo el país está diciendo a gritos que necesitamos un cambio de rumbo”. Pero más allá de repetir su mantra, el presidente del partido ARENA parece que no sabe de qué está hablando, cuando habla de cambiar el rumbo del país, pues no explica en qué consiste ese cambio de rumbo, ni cómo se puede hacer para concretarlo. La verdad es que para hablar del tema, hay que proponer la definición, articulación y planificación del cambio de rumbo que se pide.

Para dar un vuelco a la dirección del país se necesita estar bien claro qué es lo que se quiere alcanzar, cómo se pretende hacerlo y de los medios que pueden irse sumando para ello. Para empezar al menos cuatro cosas implican hablar de cambio de rumbo de país: primero, es necesario construir una visión consensuada de país; segundo, trabajar en la definición de cuáles son las apuestas estratégicas que van a permitir el despegue de la nación hacia el desarrollo económico-social; tercero, establecer cuáles serán los motores del crecimiento nacional y finalmente contar con políticas de Estado que forman parte de las estrategias centrales del país, políticas que no cambien a pesar del color político-ideológico del partido que llegue al  gobierno.

En diciembre de 2012, un grupo de personas, después de discutir mucho, consensuamos que una visión de país para El Salvador podría ser: hacer de nuestra nación una potencia exportadora con desarrollo humano alto, centrado en la gente. No es la única, ni quizás la mejor visión, pero un grupo de ciudadanos logramos ponernos de acuerdo acerca de cómo queríamos que fuese El Salvador en el futuro. 25 años después de la firma de los Acuerdos de Paz, es el momento adecuado para un convenio de los salvadoreños acerca de la visión de país y precisar cuáles serán los ejes de intervención que permitirán alcanzar esa visión.

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Definir apuestas estratégicas contribuye a cambiar el rumbo del país. En el año 2000 la apuesta estratégica era convertir a El Salvador en un centro logístico y financiero de calidad mundial. Con el transcurso del tiempo, todo se fue desdibujando y cuando cambió el gobierno de Francisco Flores nadie volvió a plantear que la apuesta estratégica era crear un Hub.

En octubre de 2009, Mauricio Funes creó el Consejo Económico Social (CES). El 1 de marzo de 2010 se obtuvo el primer fruto del Consejo: la aprobación de nueve apuestas estratégicas de país y de diez áreas prioritarias. Ambos puntos fueron incluidos en el Plan Quinquenal de Desarrollo 2010-2014. Hoy nadie se acuerda cuales fueron esas nueve apuestas estratégicas ni mucho menos las diez áreas que se priorizaron.


El Consejo Económico Social dejó de reunirse el 19 de diciembre 2014, se informó a los participantes que el local donde se reunían ya no estaría en funcionamiento y el CES desapareció. No se dieron argumentos de por qué se tomó la decisión de eliminar esta instancia de concertación. El presidente Sánchez Cerén dejó morir una instancia que nació bajo la misma filosofía del Foro de Concertación Económico y Social que fue producto de los Acuerdos de Paz.

El mundo cambia aceleradamente, distintas megatendencias transforman la realidad que nos rodea. El Salvador no se está preparando para aprovecharlas de la mejor manera y desarrollar una visión a largo plazo para hacerlo. Dado el avance de la tecnología, el mundo empieza a moverse de manera más acelerada en torno a una Cuarta Revolución Industrial que implica la digitalización generalizada de los sistemas, la automatización y la fusión de tecnologías.

La digitalización cambiará las principales industrias del planeta en los próximos años, redefinirá las relaciones económicas y los canales de distribución,  traerá nuevos modelos de negocio, reconfigurará los sistemas de producción, consumo, transporte y almacenamiento de información y, ante este panorama, ni el  gobierno ni las empresas salvadoreñas están reflexionando acerca de los nuevos retos y el diseño de políticas y estrategias que implica el cambio de rumbo que toma el mundo.

El Salvador necesita una visión de largo plazo para lograr crecimiento con igualdad; necesita apuestas estratégicas para el despegue al desarrollo económico-social; requiere la definición de motores de crecimiento y políticas de Estado que no miren a la próxima elección, sino que apunten al futuro. El gran desafío para el país no es decir que hay que cambiar de rumbo, sino plantear con claridad y coherencia cómo lograrlo. Definitivamente queda mucho por hacer.




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