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Editorial & Opinion

Este 4 de marzo salgamos a votar con libertad

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 27, febrero 2018 - 12:00 am

Hemos escuchado todo tipo de propuesta de parte de los candidatos a alcaldes y diputados. La mayoría de propuestas dan risa y/o cólera. Risa porque son fantásticas e irrealizables y cólera porque muchas son propuestas repetidas que vienen de quienes ya ostentan los cargos de alcaldes o diputados y tras uno o varios períodos en el cargo no han hecho nada positivo.

A pesar de las plataformas de gobierno local y parlamentarias chistosas y sin fundamento, tenemos que darle una oportunidad más a la democracia. Tenemos que creer en la democracia y el próximo domingo salir masivamente a votar por quienes consideremos los más idóneos para desempeñarse como alcalde o diputado (a).

En El Salvador tenemos el privilegio de acudir a las urnas para elegir autoridades, incluso tenemos el privilegio de equivocarnos, pero también tenemos la oportunidad de cobrarnos revanchas. En otros países se elige en asambleas o  convenciones partidarias o se crean mecanismos absurdos e ilegales para las reelecciones interminables si necesidad de elecciones o amañando sufragios por la vía de la descalificación del opositor, imponiendo dictaduras que mantienen sometidos a los pueblos ideológica y materialmente.

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Para alcalde la clave está en votar por personas  y no por partidos, desde luego marcando la bandera partidaria. Los alcaldes y concejales trabajan más de cerca con las comunidades y es  posible detectar si los actuales alcaldes y ediles han sido corruptos o han actuado sin transparencia y con nepotismo, haciendo de las alcaldías casas de campaña partidaria y sin estimular la participación ciudadana. Si los actuales alcaldes y concejales actuaron mal, la solución está en la ciudadanía dándole oportunidad a nuevos funcionarios locales. Somos los ciudadanos, a través de nuestro sufragio, los que tenemos en nuestras manos darle un voto de confianza a las actuales autoridades locales y cobrarnos revancha dándole oportunidad a nuevos funcionarios.

Hay candidatos a alcalde y actuales jefes edilicios  que dan risa y lástima. Un candidato a alcalde de San Miguel, jura por su vida que cuando llegue al cargo sacará de la ciudad el centro penal, como que si eso está en sus manos. En San Martín, un aspirante a alcalde promete cero homicidios para su municipio. En Olocuilta un candidato enjuiciado por supuesto enriquecimiento ilícito promete actuar con transparencia. En Chalatenango un candidato hasta prometió que nunca iba a temblar en su municipio sí el ganaba las elecciones locales. En Quezaltepeque un político ha prometido una universidad para el municipio. En Chalchuapa alguien que pretende ser alcalde promete crear una oficina de asesoría de parejas para evitar divorcios en el municipio.


En fin,  el listado de propuestas fuera de lugar es amplísimo, pero cada uno de nosotros somos libres de votar porque quien haya presentado ofertas válidas y viables y porque quienes hayan dado muestra de probidad, notoriedad y servicio con honradez y honestidad.

En cuanto a los candidatos a diputados las ofertas son mucho más deplorables y mentirosas. Hay candidatos que tienen más  de un periodo parlamentario y cada vez que están en campañas ofrecen lo mismo. Candidatos que ofrecen austeridad y viajan a coronar reinas de festejos fuera del país gastando miles de dólares en pasajes y viáticos. Aspirantes que ofrecen combatir la corrupción y son fomentadores del nepotismo. Candidatos primerizos que no tienen claridad en cuanto al verdadero rol de un diputado.

Hubo uno  que prometió retornar a la Guardia Nacional y otro que plantea construir aeropuertos en oriente y occidente. El listado de propuestas sin sentido es inmenso.

Las campañas edilicias y parlamentarias, en algunas ocasiones hasta parecen un circo, donde vemos a candidatos que pasan de los 60 años, pero que parecen muchachos de 30 o vemos a políticos a los  que solo les hace falta la aureola para venderse como santos o redentores. En campaña no hay candidato malo. Todos se presentan como los buenos  de la contienda, los magos que tienen la solución a todo y los mártires dispuestos al sacrificio para trabajar por la gente.

No obstante los partidos, los candidatos, las plataformas mentirosas y la poca credibilidad partidaria, fomentemos de la democracia y el 4 de marzo salgamos a votar masivamente, votando con conciencia y sin presión de nadie. Somos libres de votar por quien querramos. Así es la democracia.




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